ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. II

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En el caso de la escritora Patrocinio de Biedma los datos biográficos que envía a Faustina Sáez de Melgar para incluir en la publicación de Las Mugeres Españolas, Americanas y Lusitanas pintadas por sí mismas no contienen la firma de la escritora, y además, por su redacción parece que están escritos por una tercera persona, quizás su marido. A continuación transcribimos los datos que se reseñan:

PATROCINIO DE BIEDMA

La Exma. Sra. Dñª María del Patrocinio de Biedma y la Moneda, Ayala y Riofrío, viuda de Quadros, nació en Begijar, provincia de Jaén, el 13 de marzo de 1848. Antes de cumplir los quince años de edad se unió en matrimonio a D. José Manuel de Cuadros y Arellano hijo del Marqués de San Miguel de la Vega, y nieto del glorioso general Quadros, defensor de Zaragoza. De este matrimonio, que unía dos casas de más antigua nobleza de Andalucía, nacieron tres hijos que murieron de uno, dos y seis años, respectivamente, siguiéndoles en breve su padre al sepulcro, y quedando Patrocinio viuda de veinte y cuatro años de edad.

Aquel gran dolor, han dicho fue fecundo en gloria para las letras españolas por que, dio vida a una gran poetisa.

En efecto la soledad que rodeó á Patrocinio, la hizo buscar con afán el estudio y de ahí nació la escritora, pero la poetisa vivía en el fondo del hogar como las perlas en los mares, y solo esperaba el acontecimiento que había de hacer brillar ante el público aquel oculto tesoro de su alma.

Su primer libro Guirnaldas de pensamientos produjo una viva impresión; los críticos la juzgaron de una manera entusiasta. La Ilustración Española y Americana publicó el retrato y la sencilla, la dolorosa, la santa historia de su autora, como dice Trueba, que apenas podía llamarse biografía, las puertas de la literatura se abrieron para dejar pasar a la que algunos meses antes era extraña en el mundo de las letras y acababa de alcanzar un lugar tan alto con su primer esfuerzo.

Desde entonces el nombre de Patrocinio de Biedma apareció en nuestras primeras publicaciones al pié de muchísimas poesías y de profundos trabajos en prosa.

Con pequeños intervalos se fueron anunciando novelas, poesías, estudio filosóficos, artísticos e históricos de la escritora que los periódicos llamaban predilecta del público, y su nombre fue rodeándose de una consistente y brillante aureola de celebridad.

Todos los periódicos ilustrados publicaron su retrato; sus obras fueron traducidas a extranjeros idiomas, y su biografía se ha escrito tantas veces en América y Europa que sería difícil recordarlas todas.

Periódicos de tan reconocido e imparcial criterio como El Globo han dicho que: “Gertrudis Gómez Avellaneda, Fernán Caballero, Carolina Coronado y Patrocinio Biedma son los cuatro nombres que han merecido figurar como las mas ilustres de nuestro tiempo”. Añadiendo que muertas las dos primeras, y alejada de la literatura la segunda, sólo nos queda Patrocinio para recordarnos la pléyade ilustre de escritoras que supieron conquistar para su nombre laureles inaccesibles y para su patria gloria imperecedera.

Inútil sería repetir lo que los periódicos extranjeros y americanos han dicho de Patrocinio al juzgar sus obras, digamos sin embargo que su nombre, con los de Fernán Caballero y Gertrudis Avellaneda, figuran en las Joyas de la literatura universal publicadas en Alemania, y que estos tres nombres son los únicos en nuestro siglo que han merecido entre las españolas aquella honra.

Patrocinio cuyo genio activo y emprendedor es incansable pensó en formar una literatura propiamente andaluza creando para ello una asociación denominada gráficamente Federación literaria convocó en Sevilla un congreso de literatos andaluces y expuso a los representantes de las ocho provincias, de la prensa, de las literaturas y numeroso auditorio, su plan en un importante discurso presentando las bases para la sociedad que fueron aprobadas y aplaudidas con entusiasmo, nombrándose una junta para la formación del reglamento, y siendo proclamada por unanimidad presidenta vitalicia de la federación la iniciadora del pensamiento.

En apoyo de su idea fundó un periódico científico y literario titulado Cádiz, de cuyo éxito brillantísimo será inútil ocuparse después de indicar que acreditado ya como uno de los mejores de España ha entrado en el cuarto año de su publicación.

La Galería de celebridades cuyas biografía marco espléndido de sus notables retratos, van siempre firmadas por Patrocinio siendo uno de los trabajos más bellos de nuestra literatura contemporánea.

La prensa extrajera ha consagrado entusiastas aplausos a esa publicación; Alemania ha ensalzado en suelos, artículos y críticas el talento de la directora del Cádiz.

Francia ha dado a conocer con elogio algunas de sus obras; Italia le ha remitido un honorífico diploma de Bellas Artes y Portugal ha consignado en sus periódicos que España tiene en la Sra. De Biedma a una de las escritoras más eminentes de Europa en nuestro siglo.

S.M. el Rey y su augusta hermana la ilustrada e inteligente Princesa de Asturias, han dado á Patrocinio las más afectuosas pruebas de  consideración, así como los Sres. Duques de Montpensier, siendo S.M. el Rey el padrino de su segunda boda.

La alta sociedad madrileña la halaga y aplaude de, entre todas la discreta Duquesa de Medinacelli, que la distingue con su amistad y a la cual ha dedicado una de sus mejores novelas.

Nuestros primeros escritores, nuestros políticos más eminentes todos nuestros hombres importantes la llaman amiga, y son sus amigos realmente, admirando en ella las cualidades de su noble carácter, tanto como la profundidad de su genio.

Zorrilla, Fernández y González (qué la llama Teresa de Jesús), Castelar, Campoamor, Nuñez de Arce, Ruiz Aguilar, Grilo, Palacio Vidart, Benjumea, Harztenbuch, Guerrero, Santos Alvarez, Echegaray, Coello y tantos otros como honran la literatura española han escrito pues forzados para ver a Patrocinio hacerse de repente un soneto, y al leerlo algunos minutos después han admirado su prodigiosa facilidad.

La princesa Rattazzi que la profesa una cariñosa amistad, la llama l’luminiere d’esprit y Grilo la dice el gran poeta.

Varias academias españolas le han dado un lugar ya activo ya honorario, y muchos círculos de literaturas extranjeras, la han honrado con el título de socia.

Por una excepción, acaso, puede asegurarse que su patria no ha sido ingrata para ella, y que cada dia recibe más pruebas de aprecio. Begijar ha dado su nombre a la calle en que nació y se conserva la casa solariega de su familia y Baeza la ha nombrado hija adoptiva, dando también su nombre a la calle en que vivió en la época en que estuvo casada con un hijo de esa ciudad. Apenas hay alguna obra notable que no lleve de algún modo su nombre, ni una solemnidad literaria a la que no se la invite, ni una publicación de importancia que no vaya a sus manos esperando su juicio.

He aquí ahora el título y número de las obras que ha escrito:

Poesías: El héroe de Santa Engracia (poema histórico); Guirnalda de pensamientos (Poesías líricas); Recuerdos de un ángel (Elegías); Dramas íntimos (Leyendas); El Mayor castigo (Drama); Romances y Poesías.

Estudios filosóficos: Problemas sociales, Estudios artísticos, La Catedral de Sevilla, El Alcázar de Sevilla, Estudios Heráldicos, La nobleza española.

Novelas: Blanca, Cadenas del corazón, El capricho de un Lord, Las almas gemelas, La botella azul, Sensitiva (Dos años después de publicada esta novela, escribió otra con el mismo título el Sr. Romero Quiñones, el cual al saber esta circunstancia ofreció a la autora variarle este título en otra edición), El odio de una mujer, La flor del cementerio, El Secreto de un crimen, Desde Cádiz a la Habana, Dos minutos, Fragmentos de un álbum, Las Sierras de Córdoba, La muerta y la viva, Doña Virtudes.

En esta nota no se incluyen sus trabajos de redacción en Cádiz y de colaboración en nuestros primeros periódicos de la península y de ultramar, ni sus innumerables poesías, cortas, revistas, artículos políticos, críticas humorísticas, etc., etc. Que aumentarían considerablemente los productos de su fecunda pluma.

Casada por segunda vez con el ilustrado Director de La Crónica de Cádiz, José Rodríguez y Rodríguez; entusiasta admirador del talento de su esposa, no debe temerse que rodeada del cariño de la familia deje la pluma, pues á más de reclamarse su concurso en nuestras publicaciones, que no renuncian al honor de publicar sus escritos ha de crearlos alentada por el apasionado aplauso de su marido que es el primero de sus admiradores.

 

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GLORIA MELGAR (1859-1938). III. Por Virginia Seguí

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La Fábrica de Cerámica de Alcora

En 1727 D. Buenaventura Pedro de Alcántara  Abarca de Bolea, IX Conde de Aranda fundó en su villa de Alcora una Manufactura con la intención de producir en ella objetos de porcelana; la población situada en la provincia de Castellón de la Plana, además de estar ubicada en una zona de buenas comunicaciones tenía condiciones naturales inmejorables para la práctica de este tipo de industrias; en este sentido puede decirse que tiene un mejor planteamiento que las fundadas por iniciativa real en las que los criterios de ubicación no estuvieron basados en la idoneidad del terreno, la facilidad de los transportes ni en la existencia de yacimientos en las proximidades, circunstancias que provocaron un encarecimiento de la producción. Al parecer en la zona existían ya, trabajando, en régimen familiar, veinticuatro holleros y se pactó con ellos que a partir de la instalación de la manufactura trabajarían para ella; lo tradicional en el trabajo familiar era que el hombre se encargara del torno y las mujeres y los niños de la decoración de las piezas.

Aunque habrá que esperar al siglo siguiente para ver, en España, un hombre con verdadera mentalidad industrial y empresarial, considerado el mejor representante de las ideas de Campomanes: El marqués de Sargadelos; en el conde de Aranda tenemos su antecedente más cercano, fue el primero en introducir una tecnología sofisticada y una estructura empresarial, basándose en los ejemplos de las manufacturas francesas que conocía bien. En 1727 redactó las ordenanzas  por las que se regiría la fábrica y supo ir modificándolas y adaptándolas a las necesidades de cada momento. Estas ordenanzas prohibían expresamente la entrada de mujeres en la fábrica. Y dado que la Manufactura estaba instalada en su señorío de Alcaten, existía una jurisdicción especial para los obreros y una cárcel para los que practicaban el soborno, el espionaje industrial, la adulteración de los productos o incumplían los contratos.

La producción se divide, a partir del estudio que de ella hizo el Conde de Casal, en cuatro etapas; los criterios de clasificación dependen, principalmente, del artífice que tiene a su cargo la dirección de la fábrica en cada momento.

En esta ocasión, para conseguir la fórmula de la porcelana y consecuentemente su producción, los técnicos elegidos vinieron de dos ciudades francesas: Moustiers de donde proceden los pintores Jan Maurisy y Edouard Roux y Marsella desde donde se trasladaron Antoine Gras y Joseph Olerys; estos pintores y algunos técnicos más, como el modelador Sebastián Carbonell, que se encargaban de ejecutar el resto de labores necesarias para la producción, desde la fundación de la fábrica en 1727 hasta 1749 período que ha sido clasificado como la primera etapa.

La segunda etapa comprende desde 1749 a 1798, durante su transcurso se produce un cambio en la propiedad, tras al fallecimiento del IX Conde de Aranda su hijo se hará cargo de ella, conocedor del prestigio que la fabricación de porcelana tiene en las cortes Europeas estaba, al igual que su padre, muy preocupado por continuar la producción. Tenía un gran interés en descubrir la fórmula para la elaboración de la porcelana de pasta dura. Empujado por este firme propósito buscará especialistas europeos: en 1751 contrata al francés Francisco Haly procedente de Nevers; en 1764 a Johan Chistian Kniffer procedente de Sajonia; en 1774, cuando desempeñaba el cargo de embajador en París, a François Martin que había trabajado en Limoges y finalmente en 1787 Pierre Cloostermans se hizo cargo de la dirección de la fábrica hasta su muerte en 1798.

Pronto pintores españoles aprendieron el oficio, entre los más destacados están: José Calvo quien destaca sus bustos y puntillas de la serie Berain; Jacinto Causada; Cristóbal Cros famoso por sus placas mitológicas, alegóricas y religiosas; Cristóbal Mascarós; Miguel Soliva realizador de medallones de damas elegantes, escenas alegóricas, temas chinescos, etc., considerado el mejor de la manufactura. Algunos de ellos fueron pensionados por el Conde para estudiar y perfeccionar sus técnicas en la fábrica à la Reyne de la rue Thiroux de París.

En la etapa siguiente (1799-1850) el propietario de la fábrica será el Duque de Hijar, sobrino del anterior, que no mantiene el interés de los dos anteriores propietarios, sus criterios de reducción de gastos desembocarán en la decadencia de la Manufactura.

La necesidad de personal especializado hace que, desde un principio, se cree en la fábrica una escuela de aprendices, que asegure la continuidad y la calidad de la producción. Estuvo ubicada en una de los locales de la planta de arriba del edificio, podían formarse  en el arte de la decoración de la cerámica hasta cincuenta y tres niños.

La loza que se fabrico en esta manufactura castellonense, es considerada hoy día como la de más alta calidad entre todas las existentes durante el siglo XVIII en Europa.

Como es natural, cada nuevo especialista contratado tenía unos antecedentes que incluían en el estilo de las piezas que se realizan durante su etapa. De acuerdo con esto, los artífices que trabajaron en ella durante la primera época, básicamente franceses, imponen  que las tendencias estilísticas de las piezas de Alcora; presentarán similitudes con otras manufacturas europeas; Pierre Clostermans director entre 1787 y 1798, fue el introductor del estilo imperio y la decoración a la manera de Sèvres.  Durante la tercera etapa la llegada de pintores italianos supone la asunción de modelos clásicos. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo, los gustos aristocráticos, y por lo tanto de los consumidores directos, tienden hacia los temas populares e hicieron cambiar la línea decorativa tendiendo ésta hacia las costumbres populares.

De la fábrica de Alcora salen multitud de objetos, al igual que de la Real Fábrica del Buen Retiro, que sería prolijo enumerar; cabría destacar que al mantenerse la producción más de dos siglos las formas van variando acomodándose a la época y la producción es inmensa, existiendo, entre ella, placas cerámicas decoradas, destinadas a la decoración de interiores que, formalmente, se aproximan a la obra de la artista que estudiamos.

Alcora mantiene se mantiene en funcionamiento entre 1727 y 1939, mas de dos siglos de actividad hacen que su producción presente altibajos y que su calidad no sea uniforme; destaca, sobre todo, la de la  primera época, en cuanto a su producción final, debemos hablar de decadencia, ya que en un cierto momento comienzan a fundarse nuevas fábricas que, concebidas con una mentalidad más moderna, inician la producción del mismo tipo de objetos; sus técnicas industriales provocarán un abaratamiento del producto, haciendo difícil a la manufactura de Alcora mantenerse el mismo nivel de competitividad.

BIBLIOGRAFÍA

Casanovas, Mª Antonia. “Cerámica de Alcora, Onda y Ribesalbes”. En AA.VV. Cerámica Española. Tomo XLII de la Historia General del Arte. Summa Artis. Ed. Espasa Calpe. Madrid. 1998.

ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. I

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Al iniciar esta sección indicábamos que íbamos a reproducir los datos biografícos de algunas escritoras del siglo XIX, basándonos en la información que ellas mismas remitieron a la direcctora literaria de la publicación Las Mugeres Españolas, Americanas y Lusitanas, pintadas por sí mismas, Faustina Sáez de Melgar, cartas que se conservan en su archivo personal. Vamos a comenzar la serie por la de Ángela Grassi, esta carta no está fechada; pero dado la información que enviaba era para incluirla en la publicación mencionada comenzó a gestarse a finales de 1880 y salió a la luz a durante el año siguiente, puede fecharse hacia finales de 1881; ya que en ella se disculpa por su tardanza en el envio de los datos y le indica que como se los han pedido para incluirlos otra publicación y ella tenía un compromiso anterior, con Faustina, se los remite antes de que salgan en la prensa española.

A continuación trascribimos la carta:

“Nací en Crema, pequeña ciudad del Lombardo Véneto, en 1828. Mi padre se llama D. Juan Grassi; mi madre, modelos de todas las virtudes, Lucia Techi.

Mi padre era músico eminente y su mérito le proporcionó una contrata en Barcelona, en donde, viéndose muy querido del público, acabó por establecerse.

Mi madre era muy piadosa: había sido educada para el claustro, en vez de serlo para el mundo, y mis primeros años se pasaron en la soledad y el recogimiento, pero en una completa y apacible calma. Sin embargo, tal vez la espansion necesaria á una joven puso en mis manos la pluma.

En 1843, la casualidad hizo que al conocido escritor aragonés D. José Mor de Fuentes, viese el manuscrito de una comedia en 5 actos y en prosa, que yo acababa de componer jugando, titulada: Crimen y Espiación.

Como era tan benévolo creyó que debía ver la luz pública; presentola á la Empresa del teatro de Santa Cruz, y en unión con la simpática actriz Doña Josefa Palma, alcanzó que se pusiese en escena.

Era muy niña, era completamente desconocida, y á estos dos motivos debí sin duda el que fuese recibida esta primera producción con un entusiasmo inmenso.

Entonces los  periódicos literarios me franquearon sus columnas y escribí en casi todos los que se publicaban en España.

Al poco tiempo publiqué una novela en dos tomos, titulada: Los Condes de Rocabierti, y más tarde otra cuyo título es: Un Episodio de la guerra de los siete años.

En 1850 la casualidad me trajo á Madrid. Habiendo publicado una poesía dedicada a S.M. la Reina que entonces iba a ser madre, el Rey tvo la bondad de llamarme, y obedeciendo á una indicacion que se dignó hacerme, publique un tomito de poesias religiosas, que fue declaro obra de texto para las escuelas.

Llamada de nuevo á Barcelona por la enfermedad de mi buena madre, permanecí en ella hasta el año 1859 en que tuve la desdicha de perderla. En este tiempo publiqué dos novelas, tituladas: Las dos tumbas y La dicha de las tierras.

La suerte volvió a traerme á Madrid, en donde sucesivamente he publicado: Un manual de Urbanidad, la novela: El favorito de Carlos III, que apareció en el folletín del “Horizonte”, y otra en el de la Patria titulada: El que no siembra no recoge.

Desde este momento, dedicada á la instrucción de la niñez empecé á consagrarla todas mis tareas y en el periódico el Correo de la Moda se han publicado varias obras con este objeto, cuyos títulos: Cartas á Julia, Cartas familiares, Cartas sobre la Educación, La Entrada en el Mundo, y Memorias de una casada.

Posteriomente se han publicado las novelas. El Bálsamo de las Penas, El Lujo, y está en prensa la que ha sido premiada por la Real Academia, titulada: Riquezas del alma.”

GLORIA MELGAR (1859-1938). II. Por Virignia Seguí

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Las Fábricas Y Manufacturas s. XVIII.


Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro

 

La muerte prematura de Fernando VI en 1759, supuso que su hermano Carlos, hasta entonces rey de las Dos Sicilias, heredara el trono español; éste en su corte  napolitana había fundado en 1743 una fábrica de porcelana: la Manufactura de Capodimonte; desde su creación el rey se había interesado personalmente por su control y buen funcionamiento y cuando su nuevo cargo le exigió su traslado a España, no dudó en desplazar consigo parte de los operarios y utillaje de la industria napolitana para proceder a la fundación, en su nuevo reino, de una de similares características. Así nació la Real Fábrica de Porcelana de Su Magestad Católica en el Buen Retiro.

 

El rey decidió situarla en un emplazamiento próximo a su residencia, pues pretendía seguir de cerca su funcionamiento y progresos; elige, por tanto, una situación cercana a lo que iba a ser la residencia real el Palacio del Buen Retiro: la antigua ermita de San Antonio de los Portugueses; se ubicó en dos edificios: uno, destinado servir de vivienda a los operarios de la fábrica, que fue construido de nueva planta por el arquitecto Antonio Carlos de Borbón y otro destinado a talleres, que contra lo que hasta hace poco se había creído no fue construido ex novo, sino que se rehabilitaron al efecto unas dependencias anejas a la Ermita. El pueblo de Madrid, dada su relación con producciones del extremo oriente denominó a esta manufactura: La China.


La fábrica  comenzó a funcionar a mediados de 1760 y se mantuvo en actividad hasta finales de 1808, se distinguen en ella, básicamente, tres etapas que vienen definidas por los artistas que la dirigen. José Gricci y Carlos Scheppers entre 1760 y 1783; Los hermanos Carlos y Felipe Gricci y Sebastián Scheppers entre 1784 y1803 y finalmente Bartolomé Sureda desde esta última fecha a 1808. En cuanto a la producción el mayor problema que tuvo la fábrica fue conseguir en España los elementos necesarios para elaborar una pasta de porcelana capaz de dar la dureza requerida a los objetos elaborados en ella; esto no se consigue hasta la tercera época, cuando el químico Bartolomé Sureda formado en París con Alexander Brogniat  consigue a su vuelta a España y después de más un año de búsqueda localizar el caolín y el resto de tierras necesarias para elaborar la preciada pasta dura de porcelana. Como consecuencia de esto, los productos que hasta esa fecha produjo la fábrica, si bien, estéticamente estaban a la altura de las producciones del resto de países, su fragilidad les impedía ser competitivos en el mercado circunstancia que provocó grandes pérdidas a la Manufactura. En la documentación existen en el Palacio Real relativa a la fábrica existe una lista o relación en la que constan los cincuenta y dos individuos, con sus correspondientes remuneraciones, que vivieron Nápoles a trabajar en la fábrica, catorce de ellos son pintores: Josehp de la Torre, Juan Bautista de la Torre, Nicolás de la Torre, Raphael de la Torre, Fernando Sorrentini, Mariano Nani, Jenaro Bolti, Nicolás Donadio, Antonio Provinciale, Joseph del Coco, Carlo Remissi, Francisco Simini, Xavier Brancaccio, Joseph Eclavo negro; a estos se añadieron alguno españoles procedentes de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, como: Eugenio Jiménez, Fernando Castillo, José Camarón e IgnacioUranga; estos dos últimos ya de época de Sureda. Respecto a los operarios Larruga en sus Memorias hace el siguiente comentario:

“Se sacaron seis chicos, bastante adelantados en dibujo, de la Academia de San Fernando. Los seis salieron excelentes  artistas, cuatro escultores y dos pintores. Uno de éstos fue d. Fernando Castillo, hábil pintor en china.”

En 1764 trabajaban en la fábrica 81 técnicos divididos en varias categorías: compositor de pastas, modelador, tirador de rueda, grabador, pintor, molinero, hornero, aserrador, engastador de cajas en oro, profesor de obras de marfil y bronce y profesor de piedras duras. Se crearon, en la fábrica cuatro talleres básicos, relacionados todos ellos con la producción: Elaboración de pastas a cargo de Cayetano Schepers; el de Modelado y Grabado, dirigido por José Gricci; el de pintura que tenía por jefes al napolitano Genaro Boltri y al español Juan Bautista de la Torre y finalmente el de Tiradores de rueda, a las órdenes de José Grossi. Pero el interés que existe por todo tipo de industrias artísticas hizo que, a estos cuatro talleres iniciales, se les fueran añadiendo otros, llegaban a ser, en realidad, grandes centros de cultura artística, abiertos a la producción de cualquier producto artístico. Ya que el progreso económico se vinculaba al desarrollo de las manufacturas.

 

Cuando Carlos IV asumió el poder, D. Nicolás de Adame le dedicó un nuevo Reglamento para el adelantamiento de las fábricas, tanto de seda como de lana, en el que se leen estas palabras:

“No se ignora que la idea del cardenal Alberoni, que promovió la fábrica de Guadalajara, fué la de hacer un Seminario de maestros especiales para que se difundiesen en las demás del reino, y excitar con este motivo la aplicación de nuestros naturales, y también para que, á imitación del Soberano, tomasen a su cargo otros poderosos iguales empeños.

De acuerdo con esta mentalidad se sabe que se crearon en la Manufactura del Buen Retiro otros talleres entre ellos: uno de marfiles, un obrador de bronces, otro de carpintería y el Laboratorio de Piedras Duras, cuyas producciones tuvieron resultados muy diversos. Respecto a la producción, y haciendo abstracción de las épocas o fases en que hemos dividido ésta, puede decirse que, en general, los objetos o artículos que salieron de la fábrica fueron obras de finalidad ornamental y/o utilitaria; entre los primeros incluiremos a las esculturas, ya se trate de figuras aisladas, bustos o grupos escultóricos; la producción de este tipo de objetos fue abundante y variada. Encontrar, también en esta categoría, objetos de variado destino pero dentro del mobiliario ornamental, como: jarrones, pedestales, macetas, jardineras, violeteros, placas, medallones, centros de mesas, decoraciones florales, etc.

Dentro de la categoría de utilitaria se encuentran: las vajillas y todo tipo de servicios de mesa, como los juegos de café, enfriadores de botellas, copas, porta vinagreras, mangos de cuchillos, etc.; además de objetos como: candelabros, relojes, cajas de rape, botes y frascos para perfumes etc.

A grandes rasgos la decoración artística de todos estos objetos varía según el gusto dominante en la época; citaremos primero el estilo chinesco que Höroldt practicó en Meissen c 1720-30 extendiéndose su influjo al resto de manufacturas europeas: flores índicas y figuras chinescas que se combinan con rocallas y formas encuadradas dentro de la estética Rococó; multitud de escenas galantes inspiradas en las obras de Watteau, Boucher o Fragonard acompañados de las formas y perfiles sinuosos de los objetos también nos sitúan, claramente,  en esta última fase del Barroco.

El gusto neoclásico tiene su momento junto a las resonancias de Weedgwood, a las que es difícil sustraerse, estan también presentes la poducción de placas con bajorrelieves inspirados en escenas o motivos clásicos; el mejor ejemplo de esta categoría la encontramos en la Sala de la Porcelana de la Casita del Príncipe en El Escorial prácticamente cubierta de placas de porcelana de fondo azul claro con relieves en color blanco enmarcados en madera tallada y dorada.

La temática popular también está presente; la influencia italiana en un primer momento estaría justificada por los orígenes de sus primeros operarios, para después ir aumentando el círculo de influencias a escenas de género y de la vida campesina de los Países Bajos a través del influjo de la pintura de Teniers el Joven. En este apartado temático, costumbrista, también está presente el influjo Meissen,  básicamente por la serie que ejecuta Kaendler,  poco después de su estancia en Francia, que serviría de inspiración a los artistas de la fábrica de Capodimonte que a su vez estaba basada en los cris de París.

Los temas alegóricos también están presentes, teniendo también influencias centroeuropeas.    

Las placas pintadas no son abundantes, y en su decoración se restringen bastante los temas, existen algunas de temática religiosa o de inspiración clásica.

Retratos o emblemas son también motivos usuales en la decoración, tanto en servicios de mesa como en otros objetos decorativos

BIBLIOGRAFÍA

Larruga y Boneta, Eugenio. Memorias políticas y económicas sobre los frutos del comercio, fábricas y minas de España. Madrid. 1780. Citado por Pérez-Villamil García, Manuel. (1904).

Mañueco Santurtún, Carmen. “
La Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro a través de sus documentos (1760-1808)”. En AA.VV.  Manufactura del Buen Retiro. Patrimonio Nacional. Museo Arqueológico Nacional. Catálogo Exposición. Madrid. 1999.

Pérez-Villamil García, Manuel. Artes e Industrias del Buen Retiro. Madrid. 1904

Sánchez Beltrán, Mª Jesús. La porcelana de
la Real Fábrica del Buen Retiro
. Ed. Electa. Madrid. 1998

 

 

El nacimiento de Afrodita, diosa del amor y del deseo. Por Virginia Seguí

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Afrodita. Kinger

Afrodita. Kinger

La divinidad más celebrada del Olimpo, la diosa del amor y de la
belleza, objeto de culto en todo el mundo antiguo nació, según nos relata Hesiodo en su Teogonía como consecuencia de una acción violenta: la venganza de Gea sobre Urano, padre de sus hijos. Después de su unión con Urano nacieron los Cícloples y su padre los castigó arrojándolos al tenebroso submundo del Tártaro. Los Titanes fueron poco después fruto de una nueva unión y su madre, Hera, les convenció para que se revelaran contra su padre, Urano, y así consumar su venganza. El menor de ellos Cronos, aprovechando el sueño de su padre le sujetó los genitales con la mano izquierda y con la derecha, utilizando una hoz de pedernal, se los seccionó, castrándole; para después arrojarlos al mar en el cabo Drépano. De las gotas de sangre que se derramaron sobre la tierra nacieron las Erinias o Furias: Alecto, Tesífono y Megeria y las Melíades o ninfas del fresno.
Una vez los genitales en el mar se deslizaron por el piélago durante mucho tiempo y fue surgiendo a su alrededor una blanca espuma (en griego áphros significa espuma) y finalmente del miembro inmortal, surgió la bella Afrodita, diosa del deseo, creciendo la hierba bajo sus pies; así llegó hasta las playas de Citera, siguiendo camino después hacia el Peloponeso para finalmente fijar su residencia definitiva en la isla de Pafos (Chipre), donde aun pervive su santuario; una vez allí: las estaciones, hijas de Temis, la vistieron y engalanaron.
Este mito no es originario de Grecia, Hesiodo recoge que su origen es cadmeo y puede documentarse su tradición, aunque conciertas variaciones, dentro de las culturas hurrita e hitita, por lo que pudiera suponerse proveniente de pobladores prehelénicos del norte. Se sostiene, también, que la castración posiblemente no sea metafórica, ya que se sabe que algunos pueblos asentados en regiones del África oriental tienen por costumbre, después de la lucha,  que sus guerreros, provistos de una hoz en miniatura, proceden a la castración de sus enemigos  vencidos.
Cronos una vez realizada la castración de Urano ayudado por sus hermanos, los Titanes y los Cíclopes, obtuvo la soberanía sobre la tierra, y una vez que se sintió amo del mundo volvió a desterrar a los Cícoples al Tártaro; y después se desposó con su hermana Rea y gobernó en la Élide.

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Esta versión del nacimiento de Afrodita es la que tuvo mayor éxito y mayor difusión, pero Homero, en el relato del canto V de la Ilíada presenta otra versión haciendo a la diosa hija de Zeuz y Dione. Hasta Platón ambas tradiciones coexistieron, pero el filósofo imagina dos Afroditas: la Urania o Celestial siguiendo la descripción de Hesiodo y la Pandemia  o popular según el relato de Homero; la primera, según Pausarías esencialmente espiritual y la segunda relacionada con el amor físico. Esta tradición fue rescatada por los neoplatónicos renacentistas y asocian esta dualidad con el amor puro y el amor carnal.
Las representaciones del nacimiento de Afrodita podemos encontrarlas a lo largo del tiempo los mejores ejemplos los tenemos en: El Trono Ludovisi (460 a.C.) la diosa sale de las aguas y dos doncellas, las Horas, la cubren púdicamente con un velo;  una imagen muy repetida es la conocida como Venus Anadiomene o Venus saliendo del agua, al parecer existía una pintura de Apeles realizada para el santuario de Esculapio en la isla de Cos, que fue llevada a Roma por Augusto y que se ha perdido; aunque existen algunas copias en escultura: como la atribuida a Lisipo, que la representa saliendo del agua escurriéndose los cabellos y otra de autor desconocido, de similar factura, que también reproducimos. Como mejor ejemplo del neoplatonismo florentino la obra de Sandro Botticelli: El nacimiento de Venus, con la diosa llegando a la playa sobre una concha, que sigue los poemas de Poliziano en sus estrofas descriptivas del nacimiento de Venus: dice así <Por los céfiros lascivos empujada – veríais la diosa que del mar salía – exprimiendo cabellera remojada – mientras otra mano el pecho la cubría>. En 1863 Alexander Cabanel realiza también otro Nacimiento de Venus con una estética propia de la época romántica en la que se encuadra; la escultura de Rodin denominada El baño de Venus también podemos relacionarla con el nacimiento de la diosa y posiblemente su inspiración proviene de las representaciones griegas antes mencionadas, por último el ejemplo del simbolista Odile Redon, a principios del siglo XX nos muestra una nueva manera de ver la escena.

 

ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. Por Virginia Seguí

Fasustina Sáez de Melgar

La escritora española Faustina Sáez de Melgar  tuvo a su cargo la dirección literaria del libro en el que han colaborado mayor número de mujeres de habla hispana; libro que publicó en colaboración con el editor catalán Juan Pons bajo el título: Las Españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas. Encuadrado dentro del género costumbrista y siguiendo la línea del publicado por Boix en 1843 bajo el título Los españoles pintados por sí mismos y otros de similar factura que se fueron publicando a lo largo del siglo; este tenía como novedad el hecho de estar escrito únicamente por mujeres, 48 concretamente fueron las que participaron en la publicación, aunque Faustina contactó con bastantes más para conseguir artículos que incluir en la publicación.  Se pretendía que los tipos presentados no estuvieran tamizados de la subjetividad masculina dominante en las publicaciones de este género.

Faustina sugirió al editor, que además de los artículos con los diferentes tipos la publicación incluyera también las biografías y los retratos de las escritoras, de esta manera la visión de la mujer se actualizaría al presentar a mujeres de carne y hueso que compaginaban sus tradicionales tareas domésticas con el ejercicio de la escritura. Para ello pidió a las escritoras participantes que le remitiesen sus datos biográficos y sus retratos para poder incluirlos en el libro; y en su archivo personal se conservan las cartas de algunas de las escritoras que contestaron al requerimiento de Faustina y a la vez que remitían sus trabajos añadían los datos solicitados por la directora literaria. Los datos biográficos están, en unos casos redactados por ellas mismas y en otros por algún familiar, un amigo, etc… Uno de los casos más significativos, por la importancia de la escritora, es el de Rosalía de Castro y también el de Ángela Grassi, autora de numerosas novelas y artículos y directora de la revista El Correo de la Moda, pero no son únicos y también hay otros que merecen ser destacados, ya que existen biografías de Josefa Ugarte de Barrientos, Mercedes Gutiérrez del Valle, Joaquina de Olivan, Clemencia Larra, Patrocino de Biedma, de la mejicana Josefa Pérez y otras muchas que sería prolijo citar. En esta sección iremos haciendo referencia a esas cartas y sacando a luz algunos datos de estas escritoras que en general, a pesar de haber participado sus actividades hoy día, en general, nos son desconocidas

GLORIA MELGAR (1859-1938). I. Por Virginia Seguí

LA INDUSTRIA EN ESPAÑA. PANORAMA GENERAL 

La situación industrial española a finales del siglo XVII puede calificarse de desoladora; por lo que no es de extrañar que la implantación de una industria moderna, capaz de producir artículos en cantidad y calidad suficientes para abastecer el consumo interno e incluso capaz de dedicar a la exportación los excedentes, fuera otra de las aspiraciones de los reformistas españoles; en este sentido la, ya citada creación, de la Junta General de Comercio, tuvo una finalidad clara: fomentar, proteger el comercio y a la industria española.

Pese a estos antecedentes reformistas, la realidad es: que quienes acometieron la tarea de revitalizar la industria española fueron los gobiernos de lo sucesivos monarcas de la dinastía borbónica que fieles a su filiación, al asumir el poder en España y plantearse soluciones para el problema español, no hicieron más que acometer medidas y reformas enraizadas con la tradicional política económica llevada a cabo por sus antepasados en Francia. Felipe V, el iniciador de la dinastía, a pesar de las dificultades que encontró para consolidar su posición, desde el principio de su gobierno tomó medidas en este sentido. A su Secretario: José del Campillo le debemos la implantación en España del tradicional sistema colbertiano.

Fernando VI y, en especial, Carlos III, profundizaron en el tema acometiendo la tarea con entusiasmo, influenciados, además, por las nuevas ideas fisiocráticas, smithianas y las teorías enciclopedistas.

Acordes con su condición de ilustrados los propios monarcas dieron ejemplo con su actuación personal y como jefes del Estado promulgaron leyes tendentes a favorecer la creación de un tipo de fábricas; capaces de producir en España, los productos que hasta entonces se venían importando de otros países. El origen francés del proceso y de las medidas adoptadas por los monarcas españoles está claro, coincidiendo en esta apreciación la práctica totalidad de los especialistas consultados.

El Estado toma la iniciativa al acometer de manera sistemática y planificada la implantación de este tipo de industrias o manufacturas, su intención era crear una infraestructura industrial básica; al hacerlo intentaba, también, en convertirse en ejemplo o modelo a seguir por los particulares; para que aquellos que tuvieran posibilidades inviertan involucrándose en el proceso. Los inversores debían tener capacidad de plantearse la siguiente cuestión: sí el Estado funda fábricas y éstas son rentables qué me impide imitar su ejemplo. Era un sistema de invitación a la participación, no explícito, con el que se pretendía modificar la mentalidad dominante del español de la época, que no veía con buenos ojos la realización de este tipo de actividades  consideradas indignas y que las miraba con desconfianza y desprecio.

Era necesaria una industria capaz de producir los artículos y productos que hasta ahora se habían importado y que desestabilizaban la balanza de pagos de la Hacienda española. Los Borbones aprovecharon las Instituciones ya existentes con competencias en el tema, reforzaron y potenciándolas e incluso ampliaron sus competencias, colocando al frente de ellas personajes de su total confianza; esto es lo que sucedió con la Junta de Comercio.

Por tanto, el proceso de fundación de fábricas o/y manufacturas subvencionadas por el Estado borbónico comenzó pronto y tuvo continuidad:

“La primera, fundada en 1718, era de tejidos de lana de estilo holandés y estaba en Guadalajara. Pronto se creó una sucursal cerca de Madrid, en el Real Sitio de San Fernando (trasladada a Brihuega en 1768). En las décadas siguientes se establecieron fábricas de tapices en Madrid, de espejos y cristal en San Ildefonso de la Granja, de sedas en Talavera de la Reina. Carlos III llegó a España de Nápoles acompañado de artesanos italianos para establecer una fábrica de porcelanas que instaló en el Buen Retiro. También construyó una segunda fábrica de paños de alta calidad en Segovia. Otras manufacturas reales, diseminadas por el país, fabricaban papel, cerámica, espadas y  medias.”

Continuaron las fundaciones tanto estatales como de algunos particulares que siguieron su ejemplo, y en 1785 existía en España un tejido industrial esperanzador; no obstante, el proceso no estuvo exento de dificultades ya que esta nueva política de modernización y renovación sistemática, del comercio y la industria, que llevaron a cabo los sucesivos gobiernos borbónicos chocaba, como ya se ha apuntado, con el tradicional papel desempeñado por los Gremios; que controlaban este tipo de actividades en cada una de las ciudades, monopolizando prácticamente todo el sistema productivo. A pesar de que en un principio Felipe V era proclive a la actuación gremial y favoreció, incluso, sus actuaciones, finalmente el enfrentamiento fue inevitable ya que los Gremios no estaban dispuestos a perder su poder y estaba claro el mantenimiento de su estructura y funcionamiento no era compatible con la nueva sociedad que se estaba formando y su actitud, hacia la política económica del gobierno y la implantación de las nuevas fábricas por él promovidas, fue obstruccionista,

Los Gremios, en estas fechas, habían alcanzado un gran desarrollo y sus competencias no se circunscribían sólo a las actividades productivas sino también de control en la distribución y comercialización de los productos. Tenían capacidad, a través de sus ordenanzas, de dictar normas de obligado cumplimento, que impedían a los ciudadanos el libre desarrollo de actividades artesanales, artísticas y comerciales. Por tanto, los responsables de los sucesivos gobiernos borbónicos, también, deberán afrontar la tarea de desmontar este sistema de poder que los Gremios, a lo largo de los años, habían logrado imponer; no hay que olvidar sus fuertes vinculaciones con los poderes eclesiásticos circunstancia que agravaba aún más la situación. 

Desde las más altas instancias del Estado se llegó, incluso, a pedir su  total supresión, medida que, por su radicalidad, requirió tiempo y constancia. Los Gremios, aunque, con cada vez mayores dificultades, consiguieron mantenerse y, durante bastante tiempo actuaron, de forma paralela o simultánea a las acciones gubernamentales; simultaneidad que provocará conflictos de competencia y que será la causante de la ineficacia de muchas de las acciones tomadas por ambos.

Los Gremios no desaprovecharon la nueva normativa que emanaba del Estado tendente a facilitar y fomentar la creación de todo tipo de industrias, sino que intentaron aprovecharla al máximo, en un intento mantener sus parcelas de poder intactas, por tanto, también fundaron fábricas de artículos de lujo en diversas ciudades españolas.

El proceso, a pesar de los intentos por parte de Estado y de algunos particulares que se unieron al mismo, no consiguió sus objetivos plenamente; si bien, sí se puede hablar de un aumento en el número de fábricas en toda la geografía española, la realidad es que este aumento no significó su modernización, al no ir acompañado de una modificación de los conceptos básicos de la producción industrial de artículos, al seguirse usando para ello los sistemas tradicionales. Aumenta la cantidad de lo producido pero esto se debe, básicamente, al crecimiento general de la actividad industrial: “Las fábricas, de hecho, tanto las debidas a la iniciativa privada como las de fundación regia, no suponían una transformación de las técnicas al uso ni de los procedimientos de producción“.

La verdadera modernización de la industria española, tardará en realizarse y deberá pasar por una transformación más profunda de las mentalidades.

Desgraciadamente las escasas mejoras conseguidas mediante este proceso no se mantienen durante el XIX. La invasión del territorio español por el ejército francés, tenía entre sus múltiples objetivos: la destrucción del tejido industrial español, y puede decirse que éste, básicamente, se cumplió; como consecuencia de ello, una vez finalizada la guerra, el proceso de industrialización debió reiniciarse partiendo, nuevamente, prácticamente de cero.

Por otro lado la finalización de la Guerra de la Independencia no significó la estabilidad del país, lo que habría propiciado la reanudación de las actividades industriales o comerciales sino que el país se sumió en una serie situaciones prebélicas o en muchos casos claramente bélicas; debido por un lado a las pretensiones del infante Carlos María Isidro al trono a la muerte de Fernando VII y por otro a los intentos de los liberales españoles de conseguir el poder político, por lo que puede decirse que a mediados del siglo XIX industrialmente hablando, España se encontraba en una situación aún peor que la conseguida a finales del siglo anterior.

Tanto el Estado como las Instituciones, sobre todo las más involucradas en estos temas, eran conscientes del problema; y aunque cabría esperar una evolución de las mentalidades la verdad es que los planteamientos que encontramos, respecto a ellos, no difieren mucho de los postulados ilustrados vigentes ya en el s. XVIII, teniendo que esperar por lo menos hasta mediados de siglo para  ver algún cambio sustancial.

La importancia de la industria española y sus sistemas de producción interesan para nuestro estudio por varias cuestiones; primero la incidencia que todo este tipo de industrias tuvo en el trabajo femenino; segundo por las tareas formativas, en general, y más concretamente de educación artística que se acometen en las propias fábricas en un intento de instruir a sus operarios, no sólo como trabajadores sino también como ciudadanos, lo que hoy día se denominaría formación integral, esta cuestión se  abordaba como básica y necesaria para conseguir buenos resultados en términos de producción, y vincula claramente el arte y la industria.

Estudiamos la obra de una artista que realiza su producción sobre porcelana, aunque ella lo haga de forma individual, nos parece coherente interesarnos por cuestiones como: ¿Se realizaba en España de forma individual o en establecimientos fabriles el tipo de obra que ella realizaba? ¿Existía tradición en España de trabajar sobre este tipo de soporte?, etc., todo ello nos dará unos conocimientos básicos y necesarios  para acometer el análisis de su obra con criterios comparativos reales.

Centrándonos en el panorama renovador, de esta primera etapa, en lo que podríamos denominar “industrias artísticas” debemos comenzar citando ésta se inicia con la creación de las Reales Fábricas; a la iniciativa de Felipe V debemos el establecimiento de la Real  Fábrica de Tapices de Santa Bárbara y La Real Fábrica de Vidrio de San Ildefonso de la Granja, Carlos III fundó La Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro, Fernando VII  la Real Fábrica de la Florida que pretendía emular a la del Buen Retiro que había sido destruida durante la Guerra de la Independencia.

Las expectativas reales de convertirse en ejemplos a seguir, no se cumplió y dentro de la categoría de fábricas creadas por iniciativa particular los ejemplos son escasos, no obstante, hay algunas excepciones como es el caso del Conde de Aranda quien fundó, siguiendo la iniciativa real, en Alcora, localidad alicantina, una fábrica de porcelanas que puede ser considerado el mejor ejemplo dentro de esta categoría.

Podríamos citar más manufacturas o fábricas, el Anexo I contiene un mapa que las  recoge, prácticamente, en su totalidad. Nosotros nos centraremos en las dos que nos interesan al realizar una producción del mismo tipo que la de nuestra artista: La Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro y la Manufactura creada en Alcora por el Conde de Aranda. En ellas vamos a centrarnos estudiando algunos datos, básicos, sobre su fundación, funcionamiento y producción.

BIBLIOGRAFÍA

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GLORIA MELGAR (1859-1938). Por Virginia Seguí

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El fin último de este trabajo es presentar y analizar las actividades artísticas de una mujer, una mujer del siglo XIX español, sus trabajos se centran en dos campos del arte: la música y la pintura.
Intentaremos recuperar el mayor número de datos posibles en ambas facetas; aunque, se trata, básicamente, de recuperar su obra pictórica; actualmente desconocida ya que no ha sido expuesta, en público, desde fines del siglo XIX cuando ella dejó de presentarla en certámenes y exposiciones. Gloria Melgar Sáez, es una más entre las muchas mujeres españolas que durante el siglo XIX intentaron abrirse camino en el campo del arte. Su obra presenta la suficiente calidad como para merecer ser rescatada del olvido en que actualmente se encuentra, y en su momento le permitió participar en algunos de los certámenes y exposiciones más destacados de su época.
Luego, en un cierto momento y por diversas causas, su producción cesa y ellas desaparecen de la escena artística pasando a engrosar la larga nómina de artistas desconocidos, o dicho de otra forma pasando a formar parte de lo que, refiriéndose concretamente a estas mujeres artistas, se ha denominado: “las cuatrocientas olvidadas y alguna más…”
El estudio de las obras de todas estas mujeres que durante el siglo XIX llevaron a cabo una actividad artística, es complicado y difícil; en general, carecemos de imágenes que nos permitan visualizar su producción, los catálogos existentes no incluyen, salvo escasas excepciones, ninguna imagen o reproducción de dichas obras. La documentación que sobre ellas existe, fuera los datos que constan en estos escuetos catálogos, es prácticamente inexistente. La búsqueda de sus descendientes no siempre es fructífera y cuando lo es, con frecuencia, hay dificultades para conseguir su colaboración
En el caso de Gloria Melgar estas trabas se han visto atenuadas, ya que era la hija mayor de: Faustina Sáez de Melgar y la familia conserva parte del archivo privado de la escritora en el que se encuentran documentos que nos han proporcionado alguna información sobre las actividades de su hija. También se conservan, en el patrimonio familiar, varias de sus obras; todo ello ha posibilitado su estudio y la realización de este trabajo. 
Ciñéndonos, ahora, a la realización de este trabajo y a su planteamiento previo, habría que mencionar algunas cuestiones y circunstancias que concurren en él, complicándolo.
La primera de ellas, y la más obvia, es que estudiamos las actividades artísticas de una mujer; cuestión que, lo admitamos o no, impone ciertas condiciones en el tratamiento de los temas; obligándonos, primero, a verlos de una forma general para a continuación profundizar  en las propias especificidades de la mujer respecto ellos.
La segunda complicación viene impuesta por la técnica utilizada por nuestra artista, que realizó su obra plástica sobre un soporte concreto: la porcelana; circunstancia que encuadra su producción en el campo de las Artes Decorativas.
La combinación del binomio citado ha condicionado este estudio ampliándolo, al obligarme a incluir en él cuestiones muy variadas aunque a mi entender importantes y necesarias para su comprensión.
El estudio de las Artes Decorativas nos lleva a temas más generales como: la industria, las manufacturas, etc. La educación es otro de los grandes temas del trabajo e incluye tanto aspectos generales de la educación como alguno más concretos y relativos a la educación artística.
La vida cultural y artística del siglo XIX tuvo en “las exposiciones” uno de sus mayores exponentes, no en vano ha sido denominado, en ocasiones, <El siglo de las exposiciones> su estudio, por tanto, se hace también necesario. Todos estos temas se relacionan e influyen entre sí y su estudio es preciso para obtener una perspectiva general que nos permita encuadrar y valorar la obra de Gloria Melgar en su justa medida. 
La amplitud de los temas tratados nos ha obligado, en general, a circunscribirlos al ámbito español, lo que  no quiere decir que en ocasiones no se señalen similitudes o diferencias con el resto de países de nuestro entorno cultural; para después ir refiriéndonos a las circunstancias concretas de Gloria Melgar.
Consideramos que el panorama español durante el último tercio del siglo XIX, momento en el que temporalmente debemos circunscribir la obra estudiada es, todavía, heredero de un importante y amplio proceso, cuyos comienzos podemos situar en el siglo anterior y cuyas consecuencias cambiaron el mundo transformándolo. Creemos, por tanto, que debemos comenzar este trabajo estudiando el proceso desde sus orígenes; ya que muchos de los temas, antes citados, que vamos a tratar aquí sufren fuertes modificaciones durante el mismo. 
El trabajo finalizará con la biografía de Gloria Melgar y un catálogo de su obra. Presentaremos y analizaremos en él, lo que de ella se conserva, tanto en su vertiente musical como plástica; nos centraremos, fundamentalmente, en ésta última, en la que presenta mayor producción y, para nuestros objetivos, tiene un mayor peso específico

 Introducción Histórica y Planteamiento General

            La llegada al trono español de la dinastía borbónica significa la implantación en España de una nueva manera de hacer política e inaugura una nueva era que modificará sustancialmente la sociedad española que irá, paulatinamente, transformándose en una sociedad moderna. Los nuevos monarcas españoles no podrán sustraerse a sus orígenes e introducirán en la política española formas tradicionales de hacer política en Francia lo que combinado con su condición de ilustrados marcará, en general, sus actuaciones en todos los campos de la política y la vida social española.
No obstante, la implantación en España de la dinastía borbónica no estará exenta de dificultades y cuando Felipe de Anjou se convierta en Felipe V, después de la Guerra de Sucesión, deberá enfrentarse a problemas derivados de esta circunstancia. Sus primeras medidas gubernamentales irán encaminadas a regenerar las condiciones generales del país; y serán sus sucesores, Fernando VI y Carlos III, básicamente éste último los que, en su momento, llevaran a cabo las reformas necesarias para mejorar a  la situación económica del país.
            Es evidente que en España existía, ya a finales del siglo XVII, un movimiento reformista, anterior a la llegada de los Borbones, y que se habían tomado ya algunas medidas de esta índole en un intento de atajar los problemas más urgentes como: la creación de la Junta de Comercio que consideramos más importante para este estudio. No obstante las posibilidades de actuación de los reformistas españoles fueron mínimas y las reformas que propugnaban no pudieron llevarse a cabo mientras no tuvieron el firme apoyo del poder político.
            En definitiva se trataba de organizar un nuevo sistema económico, basado en las nuevas ideas filosófico-económicas que estaban germinando las cuales derivaban en el enfrentamiento directo con las estructuras del Antiguo Régimen y, centrándonos en el aspecto que nos ocupa, con los Gremios quienes con el tiempo habían conseguido controlar las actividades económicas del país y centraban sus intereses en el desarrollo de la industria y el comercio y, además, controlaban la enseñanza y práctica de las artes y los oficios, esta última cuestión hace que sus actividades  tengan gran interés para nuestro estudio.
Plantearemos a continuación la evolución de estos grandes temas para estudiar las transformaciones que se producen en ellos durante los siglos XVIII y XIX, para llegar a comprender mejor las condiciones que se viven a finales del s. XIX momento en el cual realiza sus actividades artísticas Gloria Melgar.

VOCES DE MUJER. Por Virginia Seguí

PIC_0490Nuestras antepasadas, sin duda, sintieron con mayor nitidez que nosotras las diferencias que implica ser mujer en un mundo organizado por hombres y algunas de ellas iniciaron ya entonces la lucha por la igualdad; ellas, al igual que nosotras, querían vivir en un mundo donde la diferencia de género no significara discriminación. Emilia Pardo Bazán mujer de letras y española, había denominado al siglo XX como: <El siglo de la mujer rescatada>, es decir sabía que, tradicionalmente y a lo largo de la Historia, la voz de la mujer había sido silenciada y que, pese a los avances conseguidos, nada impediría que esto siguiera sucediendo; aunque las voces femeninas fueran aumentando y por tanto, el número de mujeres condenadas al silencio crecería. Ella, intuía que seríamos las mujeres del siglo XX las que viviríamos unas condiciones más favorables para recuperar todos aquellos silencios haciéndolos presentes y dando, así, sentido a sus vidas al permitirlas, de esta manera, ocupar, a cada una de ellas, su lugar en nuestra memoria y por lo tanto en la historia.  No sabemos si, también intuía, lo que, hoy, para nosotras esta claro: que con el transcurso de un solo siglo no sería suficiente para conseguirlo y que la tarea debe deberá continuar durante el siglo XXI. He querido citar a las palabra de Pardo Bazán en este comienzo porque creo que contienen la esencia de lo que pretendo: rescatar del olvido a unas cuantas, de las muchas, escritoras españolas que el siglo pasado tomaron la pluma para transmitir a sus contemporáneos y a las generaciones siguientes su pensamiento, su visión del mundo y, también, sus anhelos y esperanzas.

Despacho de trabajo de Emilia Pardo Bazán

Despacho de trabajo de Emilia Pardo Bazán

En el siglo XIX, una vez democratizada la educación, por exigencias de la nueva sociedad liberal-burguesa, las mujeres, pudieron, en primer lugar: asumir el papel que, esta nueva sociedad, les tenía reservado como garantes del orden y la seguridad del hogar burgués y de la educación de los hombres del mañana; papel que ha sido tipificado bajo el título de Ángel del Hogar; pero en contrapartida y, también gracias a su acceso a la educación, consiguieron <la llave> del conocimiento lo que les permitió adquirir unas capacidades intelectuales que las facultaron para analizar su posición en la sociedad y, a partir de aquí, supieron que serían ellas quienes deberían dar el siguiente paso para intentar cambiarla.La mujer, poco a poco la mujer fue ampliando el estrecho espacio en que había estado recluida, salió de ese espacio íntimo y privado que es el hogar doméstico para ir ocupando algunos espacios público reservados, hasta entonces, casi exclusivamente al hombre; quien no tuvo más remedio que ir cediéndole  parte de ese espacio. 

Cabecera de la Revista El Ángel del Hogar

Cabecera de la Revista El Ángel del Hogar

La relación de la mujer con las letras tiene, básicamente, dos aspectos, ambos implícitos en su acceso a la educación: por un lado su papel como consumidora y lectora de literatura; las estadísticas prueban que, la mujer es, hoy día, la mayor consumidora de libros y revistas; esto no es una novedad del siglo ya que los expertos suelen justificar el desarrollo del género novelístico con esta afición a la lectura de los miembros femeninos de la sociedad, circunstancia que está documentada desde, al menos, el siglo XVII y que, sin duda, se hace patente durante el XIX; la lectura colma en ella su ansia de conocimiento y le permite, a la vez, sustraerse de su reducido mundo, viviendo, en la ficción, las aventuras y desventuras de las protagonistas de las novelas que lee y que, muy difícilmente, podría realizar personalmente en su realidad cotidiana; su gran afición por la lectura la convierte, desde entones, en objetivo de escritores y editores quienes comenzarán a dedicarle publicaciones especiales; no sólo escribiendo y publicando tratados de educación específicamente dirigidos a ella, sino toda una serie de publicaciones pseudodidácticas entre las que se encuentran las novelas moralizantes o las revistas destinadas a entretener su ocio en las que se tratan los más diversos temas: la moda, la costura, la música, la literatura, la historia, el teatro etc.; entre estas últimas encontramos algunos títulos tan significativos como: “El Correo de la Moda. Periódico del bello sexo. Modas, Literatura, Bellas Artes, Teatro, etc.,El Sacerdocio de la mujer. Periódico quincenal de Ciencias, Artes y Literatura”. “La Violeta, revista hispano-americana. Literatura, Ciencias, Teatros y Modas.Flores y Perlas. Periódico literario, recreativo y moral, dedicado al bello sexo.“ Muchas de estas revistas estaban dirigidas por mujeres, lo que facilitaba la colaboración de otras muchas en sus páginas.  Todo esto nos permite afirmar que el desarrollo editorial y periodístico que tuvo lugar durante el siglo XIX fue, en parte, consecuencia de la favorable acogida que este tipo de libros y revistas tuvo entre el sexo femenino. 

El correo de la  moda

El segundo aspecto de su relación con las letras será el de creadora; si por un momento nos paramos a pensar ¿cuál?, de entre todas las actividades artísticas o intelectuales, es la más accesible para la mujer, no tardaremos en comprender el porqué de la gran proliferación de mujeres escritoras que tuvo lugar durante el siglo XIX. Una vez que se sabe leer y escribir basta con tener pluma, papel y afición para dar rienda suelta a la imaginación y hacer realidad los sueños.Aunque hasta nosotros no han llegado más que los nombres de unas cuantas de ellas, las que tuvieron mayor calidad literaria o las, que a juicio de los que nos han contado la historia de la cultura, tuvieron mayor relevancia. La realidad es que el siglo XIX español presenta un panorama de escritoras realmente importante que no merecen estar en el olvido en se actualmente se encuentran. Mi intención para paliar en lo posible esta circunstancia es hablarles de algunas de ellas y de sus actividades en el campo de las letras; para ello he buscado un episodio literario y editorial en el que participan un número considera le de ellas, ya que son cuarenta y ocho las escritoras que firman los 63 artículos que incluye el primer tomo de la obra en cuestión; me refiero al libro titulado: Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas. La historia comienza con una carta[1] que el editor catalán Juan Pons envía el 8 de octubre de 1880 a la escritora Faustina Sáez de Melgar en la que le expone lo siguiente:  

“Muy Sra. mia y de mi mayor consideración, hace algún tiempo que vengo acariciando el pensamiento de una publicación importante que no dudo tendría buen fin si fuese tal como tengo imaginada en su conjunto. Esta podría titularse: <Las Españolas pintadas por sí mismas>”.  

después de comunicarle su idea, Pons le hace la siguiente propuesta.

“Para realizar este pensamiento he creído que de nadie mejor que de Vd. podría valerme, ya que no se me ocultan las dotes que la adornan y se su conciencia para un trabajo de tal monta. Así pues estimaría de Vd. que se sirviera manifestarme si está Vd, en disposición  de tomar la dirección general y la colaboración que Vd. buenamente pueda, de la indicada obra, teniendo en cuenta que Vd. habría de valerse de otras escritoras, las mas renombradas de España, y entenderse con ellas directamente, lo mismo para la cuestión de honorarios que por lo tocante á la tarea literaria.”

Prospecto_AnunciativoJuan Pons era uno más de los editores catalanes que conscientes del potencial que suponía el público femenino, dedicaron parte de su producción a satisfacer sus gustos y necesidades. Como él mismo indica en otra carta[2] posterior está finalizando la publicación de su obra Historia Universal de la Muger y se le hace necesario ir preparando otra de características equivalentes que la sustituya. Para ello planificó dos publicaciones paralelas y simultáneas: Los hombres españoles, americanos y lusitanos, pintados por sí mismos cuya dirección corría a cargo del escritor Nicolás Díaz de  Benjumea; y su homónima femenina que es la que a nosotros nos interesa. Conoce la experiencia de Faustina en el tema literario y en el específicamente costumbrista, ya que había sido su editor en su obra: Rosa, la cigarrera de Madrid[3], y, seguramente, valora también en ella alguna cuestión más, en este caso, importantes: su prestigio dentro del ámbito literario y su capacidad de relación con otras escritoras lo que, sin duda, facilitaría, la colaboración de éstas en su obra.La propuesta de Pons incluye sus pretensiones sobre la nueva publicación: 

“…este título por sí solo me parece revela ya una gran parte de mi plan. Pero salvo mejor parecer, y siempre dispuesto a introducir en el las mejoras de que mi plan sea susceptible, debo indicar que esta obra debiera tratar de los distintos caracteres y tipos de las mugeres españolas, desde la princesa por egemplo á la infeliz obrera, desde la desgraciada prostituta hasta la beata, ama de cura y mogigata. En fin la muger pintada en todas sus fases de la esfera social. Ademas podría describirse los distintos tipos que ofrece la diferencia de clima o tierra, pintándose por egemplo la castellana y la andaluza, la catalana y la gallega, etc. Por supuesto que esta obra tendrá que ser sumamente moral y hasta de doctrina en lo posible, si bien no dejaría de darle cierta amenidad la diverjencia fisica de las particularidades que distinga á cada uno de los tipos contenidos en tal obra.”

Las explicaciones de lo que el editor pretende con esta nueva obra nos permite clasificarla dentro del género costumbrista; de hecho, éste, será el último de una serie de libros que basándose en obras similares[4] publicadas en Francia o Inglaterra tuvieron, en nuestro país, su mayor auge a mediados de siglo; la novedad más importante que introduce él de Pons es la oportunidad que le da a la mujer de describirse a sí misma; ya que hasta ahora este tipo de textos, salvo alguna excepción, habían sido obra de escritores de sexo masculino, y en ellos la mujer no había salido muy bien parada.  Faustina Sáez de Melgar residía por aquellas fechas en París, desde donde continuaba sus, habituales, tareas como escritora y otras que, aunque pueden incluirse, también, dentro del campo literario abarcan un amplio espectro de actividades: publicación de revistas infantiles y femeninas, traducciones, trabajos como corresponsal en París de diversos periódicos o revistas españoles entre los que podemos citar: El Día, La Igualdad, El Campo, El Correo de la Moda, etc., que incluían en sus páginas secciones fijas en las que publicaban sus crónicas sobre temas culturales o de sociedad que tenían lugar en la capital parisina.La escritora aceptará la oferta de Pons a pesar de sus múltiples ocupaciones y de ciertas discrepancias respecto a los honorarios; debemos pensar, por tanto, que valoró favorablemente otros aspectos de la publicación. A nuestro entender estos aspectos están relacionados con la aceptación, a su vez, por parte del editor de las dos propuestas, que Faustina hizo, para mejorarla: la inclusión en la obra de las biografías y retratos de las escritoras participantes y la ampliación del ámbito geográfico previsto, incluyendo en él a las mujeres americanas y portuguesas[5]. Ya que de esta manera el público, sobre todo el femenino conocería, no sólo, las imágenes literarias de los tipos de mujer que incluían los textos sino, también, las reales de sus autoras a través de sus retratos y biografías; al proponer la ampliación del espacio geográfico al que debían circunscribirse los tipos femeninos no hacía más que ampliar, al mismo tiempo, el ámbito de popularidad de sus autoras, lo en podría influir favorablemente en sus futuras publicaciones.Entre los documentos que se conservan en el archivo particular de la escritora madrileña, además de las cartas de Pons y algunas de las escritoras participantes y de algunas de sus  biografías; existe, también, una lista o relación[6] en la que figuran los nombres y direcciones de 92 de ellas, que prueba los contactos que mantuvo para propiciar su colaboración en la obra. Se conservan, así mismo, sueltos y recortes de prensa que nos hablan de cómo Faustina insertó en revistas y diarios portugueses y americanos anuncios informando de la publicación y haciendo un llamamiento a la participación en ella a las escritoras de esos países.Estos llamamientos, no debieron dar demasiados frutos ya que la relación citada, incluye, sólo, algunos nombres de escritoras portuguesas, mejicanas o cubanas pero, la realidad es, que la mayoría de ellas, son españolas.

No tiene objeto citarlas aquí a todas, por tanto, si quieren saber sus nombres les remito a la relación que he incluido en la documentación que han debido entregarles a la entrada; únicamente indicaré que hay representantes de bastantes de provincias y regiones españolas, con el fin de que la variedad de los tipos de mujer fuera lo más amplio posible. Es, a mi entender importante que sea Pons el que al exponer a Faustina su proyecto, reconozca que, hasta entonces: “juzgada la mujer por el hombre es lógico que siempre aparezca defectuosa”. Con esta frase, Pons, reconoce, explícitamente, que la subjetividad de la mirada masculina es la que ha construido la imagen de la mujer que la sociedad tiene en su imaginario colectivo; y que este hecho ha influido negativamente en ella. Cuando se preparen los proyectos destinados a anunciar y dar publicidad a la obra, el editor, hará hincapié en la novedosa circunstancia de se la mujer la que se pinte a sí misma, en ellos podemos leer:

Las mujeres Españolas, Americanas y Lusitanas. Pintadas por sí mismas. Estudio completo de la mujer en todas las esferas sociales; sus costumbres, su educación, su carácter. Influencia que en ella ejercen las condiciones locales y el espíritu general del país a que pertenece. Obra dedicada á la mujer por la mujer. Redactada por las mas notables escritoras hispano-americano-lusitanas”. Bajo la dirección de la señora Doña Faustina Saez de Melgar é Ilustrada con multitud de magníficas láminas dibujadas por D. Eusebio Planas” 

Es cierto que hasta entonces la mujer no había tenido oportunidad de participar en la visión de la realidad que la sociedad tenía de ella; había sido el hombre el único con posibilidades de describirla ya estuvieran éstas descripciones realizadas en el campo de la plástica o de la literatura, así pues, dar su versión del tema era una novedad a considerar. No obstante, el editor, no redondeó su idea pues en lo que se refiere a los grabados que incluye la obra para ilustrar los textos, o sea, la imagen plástica que contiene, no acudió a una mujer sino al litógrafo catalán Eusebio Planas con el que trabajaba habitualmente. Aunque hay que reconocer que, quizás, en este campo habría encontrado mayores dificultades para conseguir la participación de un grupo, de mujeres, tan nutrido y de calidad equiparable al que componía sección literaria. La educación artística que, por aquel entonces, recibía la mujer tenía, respecto de la figura humana, una deficiencia clara: su exclusión de las clases del natural. Lo que la impedía aprender a reproducirla con perfección, esto propiciará que casi toda su producción, hasta épocas muy recientes, se limitará a géneros como el bodegón o el paisaje.Si he seleccionado esta publicación como adecuada para complementar la exposición es porque, además, de ser una obra colectiva con una participación bastante nutrida de escritoras, quizás un ejemplo único, dentro de la literatura española incluso incluyendo la producción del siglo XX; es también por que los textos nos hablan de los espacios habituales en los que la mujer se movía o los nuevos que estaba comenzando a conquistar vistos desde su propia óptica.

El proyecto inicial[7] de Pons era publicar la obra en dos tomos, finalmente al no obtener ésta el éxito esperado[8], sólo vio la luz el primero de ellos que incluye textos de 63[9] tipos de mujer, 29 de ellos ilustrados con grabados de Eusebio Planas. Gracias a la documentación del archivo de Faustina conocemos la existencia de, al menos, otros 29[10] artículos que quedaron inéditos al no publicarse el segundo tomo. Los ejemplos los clasificamos:

1º) TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: La actriz española; La cigarrera; La lechera; La modista; La poetisa romántica; La pupilera; Las floristas. En cuanto a La actriz comentar los cambios que éste tipo sufrió, con el paso del tiempo, desde la cómica de la legua que presentaba connotaciones claramente peyorativas al momento en Planas ejecuta el grabado, fecha en la cual las actrices se habían ganado el respeto y consideración del público. Se representa a la mujer y ésta no se diferencia de cualquier otra mujer del momento. La autora del texto es Joaquina Balmaseda, quien en su juventud fue actriz; en él, esta autora, nos dice que:

“Hoy cualquiera de estas distinguidas artistas que pisa las tablas y gana su vida representando comedias, ofenderíase y tomaría a insulto que un crítico le llamase cómica; es preciso llamarla actriz […]”.  

Y un poco después leemos:

“La cómica contemporánea, la que hemos bautizado con el nombre de actriz, la que puede considerase dentro del período que empieza con Rita Luna y termina con Matilde Diez y Teodora Lamadrid, no tiene fisonomía propia fuera de los bastidores. Mujeres que han vivido familiarizadas con el arte en una época en que aun no se admitía fácilmente á la mujer artista, teniendo que procurarse una educación literaria despues de conquistar triunfos en la escena, porque la educación de la mujer era harto limitada cuando ellas recorrieron los senderos de la infancia, han tenido que vivir para el estudio del arte que tenian que enaltecer, y en el retiro que les imponia la clase que tenían que acreditar”. 

Emilia Pardo Bazán es la autora del texto La cigarrera, sobre ella nos dice:

“Si los higienistas y moralistas que proscriben y condenan el uso del tabaco logran salirse con la suya, desaparecerá uno de los más curiosos tipos femeninos: la cigarrera. Porque de la elaboración del tabaco viven millares de infelices mujeres, y este vicio del cigarro es de las pocas malas costumbres masculinas que no redundan en daño del sexo femenino. ¡Cuán escasos recursos brinda la sociedad á la mujer! ¡Cuán escasos son los oficios á que puede dedicarse!”.  

Nos describe su trabajo, las operaciones que requiere la separación del tabaco y su desvenado y la confección del puro, el pitillo o la cajetilla de picadura. También nos habla de sus inquietudes:

“[…] A diferencia de la mujer que vive entre las cuatro paredes de su casa, suele tener sus opiniones políticas como el mas pintado, y en su cabeza fermenta la levadura democrática que abunda hoy en toda masa humana”. 

La modista, es otro de los tipos ilustrado por Planas. Josefa Pujol de Collado nos describe lo indicándonos su gran variedad:

“En la palabra modista hay infinita variedad, el tipo cambia, crece, mengua, se metamorfosea de un modo especialisimo, desde la obrera modista, que por un módico jornal acude invariablemente durante el año, al taller de la maestra, á la modista establecida encargada de vestir, bien sea á la modesta clase media, ó á las clases mas elevadas de nuestra sociedad”.  

Nos indica su procedencia social:

“[…] la modista es hija de honrados jornaleros, que en su afan de dedicar á su hija a una industria lucrativa y poso penosa, la colocan desde sus mas tiernos años en el taller de una modista, donde vé transcurrir sin zozobras, pero tambien sin goces, una no pequeña parte de su vida” 

2º) TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: Ningún tipo 

3º) TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La criada (tipos madrileños); La labradora valenciana; La maestra catalana; La niñera. Tipo callejero (Costumbres madrileñas);

En este tipo habría que señalar el interés, que las autoras tienen en destacar, además de aspectos regionales, los aspectos profesionales de las mujeres que describen, de esta manera destacan características, hasta ahora, obvidadas en las descripciones habituales.

En este grupo hay que señalar que los dos tipos que se incluyen como: tipos madrileños son variaciones o derivaciones del uno más general y tradicional: La criada. Que recibe este nombre por ser niñas de familias pobres que “son criadas” en la casa de sus amos a cambio de que ellas realicen diversos tipos de trabajo. Este trabajo ocupaba a muchas niñas y mozas; servía para que las familias pobres pudieran desprenderse de algunas de sus hijas, a las que no podían mantener, así, eran criadas por familias poderosas a cambio de su trabajo. Además puede considerarse el medio habitual que tenían estas mujeres de conseguir, con su trabajo, una dote que les permitiera, en un momento dado, poder contraer matrimonio. Algunas niñas entraban a la edad de cinco años y desde tan temprana edad se ganaban su sustento,  el vestido, e iniciaban la formación de su dote. El tipo ha sufrido variaciones, ahora, está mayoritariamente circunscrito al medio urbano y se ha diversificado en función las tareas concretas que realice: niñeras, cocineras, doncellas, etc. Sofía Tartilán es la autora de los dos tipos madrileños: la criada y la niñera.Otro tipo interesante es La maestra catalana, esta profesión que había comenzado a desarrollarse tímidamente en el siglo XVIII, a partir de mediante Real Orden sean creadas <las escuelas de primeras letras>, estaba ya bastante desarrollado en el siglo XIX; los datos de los censos de la época nos hablan de la existencia unas 2502 maestras c 1848 y el número asciende a cerca de 7789 en 1860, en estas fecha están creadas las escuelas normales de maestras. Dolores Moncerdá de Maciá nos habla, principalmente, de la maestra rural, diciéndonos algunas de las características que debe reunir:

“Preciso es confesar, que únicamente el modesto carácter  la probada paciencia de la mujer, puede animarla á seguir una carrera, cual perspectiva en la profesora rural, es la de enterrar los años más hermosos de su juventud, en una mísera aldea, por una exigua retribución, que no alcanza ni con mucho a satisfacer las mas apremiantes necesidades […]”

 Al final introduce algunos datos sobre la maestra en la ciudad:

“Algo nos toca decir de la maestra de ciudad, la que, tanto si está instalado por cuenta propia, como si pertenece á la sección de instrucción pública, es á no dudar, la aristocracia de la clase. Inteligente, virtuosa y activa como la rural, ya que como hemos dicho en otro lugar, en punto á buenas costumbres, no existen excepciones entre ellas, está exenta de intrigas y pequeñeces de los pueblos, y con completa convicción de su propio mérito, no tolera las impertinentes exigencias á que forzosamente se vé obligada la profesora rural. Mejor retribuida y mas considerada, vive con cierta opulencia y se presenta en sociedad a la altura del cargo, que preciso es convenir, desempeña no solamente con pericia sino con verdadero amor; dedicando todos sus esfuerzos á la mayor perfección de su escuela, sintiendo por sus discipulas, un tierno cariño y una maternal vanidad, cuando ve aprovechadas en aquellas juveniles inteligencias, los frutos de sus estudios y desvelos.”

4º) TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La aristócrata devota; La gran dama del mundo; Las madres jóvenes; La solterona; La viuda.Tradicionalmente este tipo suele identificarse con la prostituta, sin embargo, a la mujer que Planas representa en esta imagen, elegante, sofisticada, sentada en un Landó; el mundo se le ha ampliado mucho. El tipo ha sufrido un cambio sustancial, La Dama del mundo que nos describe Patrocinio de Biedma es, más bien, una mujer de la alta sociedad y según nos dice en su artículo, tiene en sus manos el porvenir de los oprimidos

“Entonces, al ocupar sus dias en esas grandes obras de caridad, la alta dama podrá también tender su mano protectora á las artes y á la industria, fomentando el trabajo y la riqueza, que marchan siempre unidos como buenos hermanos, y que solo esperan, como Lazaro, la voz potente que ha de hacerles andar./ Bajo la dirección inteligente de una mujer rica y generosa, la tierra abrirá su seno para brindar sus tesoros; se alzarán granjas que darán trabajo y pan á miles de familias, se plantearán explotaciones desconocidas, tan fecundas en nuestro suelo, y en vez de la paralización peligrosa que hoy se observa, en vez de la inercia que invade la sangre, la reacción de la esperanza volvería el calor al espíritu desalentado y surgirian de nuevo esas obras gigantescas, honra de los pasados siglos […]/ La obra de la mujer sera obra de bendición en las sociedades, porque ella facilitará el camino á la perfección legal y moral, ella arrancará en gérmen con la dulce influencia de su amor, los odios de las razas, los crimenes del abandono, las ambiciones insensatas de la miseria”

5º) TIPOS REGIONALES: La sevillana; La gallega; La charra salmantina; ; La madrileña; La chula madrileña, La mujer de Jaén; La mujer vascongada; La murciana.Los tipos regionales vuelven a incidir en las características regionales resaltando, básicamente, las diferencias en la indumentaria o traje regional propio de cada lugar. No recoge sus trabajos cotidianos, ni los caseros ni los del campo. Los textos de las escritoras,  como demuestra Emilia Pardo Bazán en su descripción de La gallega, destacan, muy especialmente, estos aspectos. La mujer gallega que describe Emilia Pardo Bazán realiza las siguientes tareas:

No desmiente la mujer gallega las tradiciones de aquellas épocas lejanas en que, dedicados los varones de la tribu á los riesgos de la guerra ó á las fatigas de la caza, recaia sobre las hembras el peso total, no solo de las faenas domésticas, sino de la labor y el cultivo del campo. Hoy, como entonces, ellas cavan, ellas siembran, riegan y deshojan, baten el lino, lo tuercen, lo hilan y lo tejen en el gimiente telar; ellas cargan es sus fornidos hombros el saco repleto de centeno ó maíz, y lo llevan al molino; ellas amasan despues la gruesa harina mal triturada, y encienden el horno tras haber cortado en el monte el haz de leña, y enhornean y cuecen el amarillo torteron de borona ó el negro mollete de mistura. Ellas, antes de que la pubertad desarrolle y ensanche su cuerpo, llevan en brazos al recien nacido, que grita que se las pela; ellas, rústicas zagalas, apacentan el buey, y comprimen los gruesos ubres de la baca para ordeñarla; y cuando ven colmado el tanque de leche cándida y espumosa, en vez de beberla, con sobriedad singular y religioso cuidado colocan el tanque en una cesta, dirigense al mercado de la villa más próxima donde venden sus artículos, afanándose sin tregua hasta el último miserable ochavo.”

6º) Tipos NO Nacionales (Coloniales y Extranjeros): La mujer mejicana, Bada, historia de una esclava. Ida, la princesa manova (costumbres filipinas); La mujer norte-americana (California de 1808 a 1881).Las imágenes de estos países exóticos representan en el libro las mujeres más atrasadas y también la más avanzada.En La mujer mejicana, solo el paisaje en el que se encuadra la imagen nos habla de un país exótico, pero la mujer representada pudiera ser sacada de este contesto de cualquier otro lugar.Los dos tipos filipinos puede decirse que son opuestos entre sí, en su país de origen, pero ante los ojos europeos ambos se unen en la desgracia de su ignorancia e idolatría. Son La princesa y la esclava, el texto es obra de Josefa Estevez G. Del Canto que ha vivido en diversas ciudades de Filipinas: Ida la princesa manova y Bada la esclava tagacaola, en ambos a la vez que nos relata la historia dramática de las dos mujeres, nos habla de las costumbres de esos pueblos alejados y exóticos. Nos describe a Ida:

“Una joven, casi una niña, pues apénas tiene diez y seis años, sentada en la pintoresca playa de Pundaguitang, pueblo manobo, distante unas treinta millas de Davao, Capital de Nueva-Guipúzcoa, en la isla de Mindanao, contempla con ansia mira un barco que se descrubre á lo lejos. […] Sus ojos están llenos de lágrimas revelan un intenso pesar.Sus labios exhalan tristes suspiros cuando contempla á un niño que lleva en sus brazos, y al cual prodiga tiernísimas caricias. La joven está vestida con el traje que usan las mujeres salvajes de su raza […] una chaquetilla semi-ajustada, de mangas estrechas, abierta por delante en forma de corazon, la cual dejaba casi descubierto un turgente seno./ Una falda sumamente estrecha y tan corta que apenas la llega á las rodillas, de una tela oscura con dibujos de un color más claro, lustrosa como la percalina, tela de abaca que fabrican los salvajes.” 

La mujer norte-americana, representa la mujer moderna, independiente, que viaja sola en tren, símbolo por excelencia de modernidad. Gregoria Urbino de Miranda española nacida en California es quien nos describe el tipo: 

“La mujer es en los Estados-Unidos, el alma viviente de ese gran cuerpo que crece, se desarrolla y tiene fijas en sí las miradas del mundo entero./ Es el sol que brilla y despide sus rayos por al tierra para fertilizarla. En sus manos está confiada la instrucción del pueblo. El profesorado le pertenece de hecho y de derecho./ Vedla, Sola, cruza por medio del mar embravecido de la existencia./ No busca la protección del hombre; es su aliada, su compañera de fatigas… y nada más./ En Estados-Unidos la mujer contribuye al igual que el hombre, al sostenimiento de la familia./ La mujer norte-americana ha hecho desaparecer de su país, el dualismo que existe en España, entre la mujer ilustrada y la buena madre de familia./ Los conocimientos de la mujer son vastísimos; sus virtudes morales dignas de elogio; no es, pues, extraño, que los norte-americanos vean en la ilustración de la mujer un timbre legítimo de gloria para el verdadero progreso.” 

Cabría señalar las discrepancias que presentan textos y grabados; lo curioso es que, según Pons, los tipos de mujer que describen los textos no se diferencian demasiado y el grabador tiene problemas al representarlas, en un cierto momento le dice a Faustina:   

“Según opinion de las personas que han leido los artículos, incluso el mismo Planas que rotundamente me ha dicho que ni <La Señora de su casa en Andalucía>, ni <La señorita rica>, ni <La aristócrata de Aldea>, ni >La costurera de aldea>, ni <La enamorada andaluza>, ni tantos otros, sabe como representarlos, pues los hijos son de todas partes y no ofrecen especialidad alguna”[11] 

En este sentido cabe decir que  la condición de ser mujer es un importante elemento unificador y de hecho hay quien[12] sostiene que:  

“el sexo ha sido el factor más importante que ha configurado la vida de las mujeres europeas y […] aunque las diferencias de época histórica, clase y nacionalidad tienen importancia para las mujeres, las semejanzas decretadas por el sexo las superan. […] Nacer mujer es el primer factor que define la experiencia de las mujeres, la distingue de la de los hombres y confiere un rasgo básico común a las vidas de todas la mujeres europeas”.

A mi entender, lo que sucede es que las escritoras además de ser escritoras son, primero, mujeres y en la mayor parte de sus artículos describen su mundo, reflejando de él aspectos en los que los hombres no repararían o si lo hacen nunca valoran igual; una de estas cuestiones son sus cotidianas labores domésticas, la dedicación a sus hijos a su marido, a su hogar; independientemente de la provincia, país o región que donde residan sus vivencias, en estos aspectos, son similares. A esto se suman las críticas que reciben, normalmente, cuando intentan realizar o realizan tareas ajenas a éstas; siendo, por tanto, una de sus mayores preocupaciones dejar claro y demostrar que pueden realizar actividades profesionales sin por ello desatender su hogar y sus hijos. Por ello creo que el prototipo femenino que planea sobre la mayoría de los artículos de este libro es el de: El ángel del hogar al que nuestras escritoras tardaron bastantes años en sustraerse.             

Seguramente podríamos seguir hablando del tema, ya que no está agotado, pero creo que con esto he cubierto mis objetivos para que Vds. Conociesen algunas escritoras del XIX y alguna de sus actividades y preocupaciones.

                   

NOTAS 

 


[1] AFSM: Documentos (D0190).

[2] AFSM: Documentos  (D0191).

[3] Obra de tipo constumbrista; igualmente editada por Juan Pons, publicada por entregas e ilustrada por Eusebio Planas. c. 1870.

[4] Alborg, J.L. Op. Cit. Pág.. 738 y 739: “El primer antecedente inglés, Heads of the People, se publicó en dos volúmenes en 1840-1841” […] “En mayo de 1839 apareció en París la primera entrega de Les Français, moeurs contemporaines. Pero a partir de la cuarta entrega se hizo cargo de la obra el famoso editor Curmer, que le dio mayor amplitud y cambio su título por el de Les Français peints par eux-mêmes.”

[5] AFSM: Documentos: (D0194). En esta carta de fecha 27 de noviembre de 1880 Pons dice: “Me parece bien su idea respecto á los tipos portugueses, quedando Vd. en libertad de obrar como mejor le plazca en ese asunto.”

[6] AFSM. Documentos (D0222): En la relación figuran las siguientes escritoras: Rosario Acuña y Villanueva de
la Iglesia
, Dolores Aguado, Olimpia Alborad, Concepción Arenal, Robustiana Armiño, Teresa Arromir, Julia de Asensi, F. Virginia Aubert y de Noya (Seud. Felicia), Refugio Barragán de Toscano, Patrocinio Biedma*, Eladia B. y Patier, Joaquina Bayans Muñoz, Carmen Blanco, Rafaela Bravo Macías, Emilia Calé de Torres Quintero*, Mª José Canuto, Luisa de Carlos, Aurelia Castillo de González, Rosalía de Castro y Murguía*, Pilar Contreras y Alba de Rodríguez*, Carolina Coronado, Isabel Cheix Martínez, Rita Chiappe Cavet, Filomena Dato Murnay, Antonia Díaz Fernández de Lamarque, Amalia Domingo Soler, Luisa Durán de León, Josefa Estevez de G. del Canto*, Eugenia H. Estopa*, Amelia Fanny, Joaquina García  Balmaseda,  Ana García del Espinar, Amparo García, Mª Gertrudis Garecabe (Seud. Ventura Hidalgo)*, Elena Giménez, Concepción Gimeno de Flaquer, Dolores Gómez de Cádiz, Ángela Grassi*, Nicasia Guernada Rodríguez, Mercedes Gutiérrez del Valle*, Ana Mª Tiberio Lolá, Mª de los Dolores Landeras, Clemencia Larra*, Enriqueta Lozano de Vilches, Felisa Lugaro, Purificación Llobet (Seud. Camila Calderón), Rosa Martínez de Lacosta, Josefa Massanés Dalmau, María Mendoza de Vives, Fausta Meneses, Dolores Moncerdá de Maciá, Julia Moya (Seud. Graciella), Matilde Mupriano, Joaquina de Oliván*, Ermelinda de Ormaeche, Emilia Pardo Bazán, , Pilar Pascual de Sanjuan, Pilar Payans de Campos, Victoria Peña y Amer, María de
la Peña, Josefina Pérez*, Anna Plácido, Mª del Carmen Prat Josefa Pujol de  Collado, Gertrudis Pusich, Fca. Carlota del Riego Pica, Blanca de los Ríos, Dolores Rodríguez de Francisco, Natividad Rojas y Ortiz de Zárate*, Ángela Ruiz de Baro y Batán (Anagr. R. De B. y B., Ángela), Victoria Saenz de Tejada, Josefa San Román Adela Sánchez de Cantos, Cándida Sanz y Cresini, Francisca Sarasate, Micaela de Silva, Mª Pilar de Sinues, Ana Mª Solo de Zaldivar, Carolina de Soto y Corro*, Sofía Tartilán, Guiomar Torreras, Josefa Ugarte de Barrientos*, Gregoria Urbina y Miranda*, Mª Amelia Vázquez de Carbalho, Práxedes Villar de
la Torre y Prudencia Zapatero de Angulo*. Subrayadas las que enviaron artículo y se publicó. En cursiva las que enviaron artículo que quedó inédito. Con asterisco figuran las que enviaron Biografía y se conserva en el archivo (AFSM: Documentos: D0223 a D0238).

[7] AFSM: Documentos: (D0190), en esta primera carta de Pons, fechada el 8 de octubre de 1880, puede leerse a este respecto: “La obra podría ser de dos tomos de 600 a 800 páginas cada uno y del tamaño anteriormente expresado”

[8] AFSM: Documentos: (D0219). El editor escribe esto a Faustina el 7 de junio de 1882: “Ruegole de nuevo encarecidamente no admita mas originales, pues tengo el grandisimo sentimiento de anunciarle que la obra ha hecho en toda España el fiasco mas grande que nunca pude imaginar. Baste decirle que no llegan á 50 las suscripciones que se han tenido; en Madrid mismo no se han hecho mas que 7 suscripciones, es cuanto puedo decirle, de suerte que la mayor parte de los originales que tango en cartera quedarán inéditos, habiendo resuelto en vista del fracaso acortar la obra cuanto me sea posible, á menos que reciba mejores noticias de mis corresponsales de las Américas.”

[9] TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: La abadesa; La actriz española; La cigarrera; La costurera de aldea; La dida (la nodriza); La lavandera; La lechera; La modista; La novicia; La poetisa del pueblo; La poetisa romántica; La pupilera; La trapera; Las floristas.         TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: La sonámbula; La jugadora. TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La artesana salmantina; La lechera; La criada (tipos madrileños); La labradora valenciana; La maestra catalana; La niñera. Tipo callejero (Costumbres madrileñas); La portera (tipo madrileño); La sardinera (tipos de Santander); Tipos al natural: La sevillana rica, la pitillera sevillana, la obrera catalana, las militaras; La batelera de Pasages. TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La aristócrata devota; La gran dama del mundo; La hija del pueblo; La mujer ilustrada; Las madres jóvenes; La señora rica; La solterona; La casamentera; La dama diplomática; La marisabidilla; La viuda; La santurrona; La espiritista; La gitana. TIPOS REGIONALES: La aragonesa; La sevillana; La cordobesa; La gallega; La charra salmantina; La logroñesa; La madrileña; La mujer de Jaén; La mujer de su casa en Andalucía; La mujer extremeña; La mujer vascongada; La murciana; La pontevedresa; Las heroínas catalanas; La chula madrileña; La payesa catalana. Tipos NO Nacionales (Coloniales y Extranjeros): La mujer de Gibraltar; La mujer de
la Habana; La mujer filipina. Bada, historia de una esclava. Ida, la princesa manova (costumbres filipinas); La mujer portuguesa; La fidalga (gran dama portuguesa); La mujer norte-americna (California de 1808 a 1881); Una boda en Tuxpan (Costumbres mejicanas).

[10] TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: El ama del cura; La monja; El ama de gobierno; La pescadora; La bailarina; La sirvienta. TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: La loca. TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La varina, pescadora portuguesa; La pescadora valenciana; La cigarrera de Sevilla. TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La curiosa; La mujer modesta; La aristócrata del pueblo; La muger del albañil; La mendiga; La envidiosa; La beata; La mujer de nuestros días; La coqueta; La mujer de carrera; La enamorada andaluza. TIPOS REGIONALES: La mujer gaditana; La malagueña; La aldeana de Pontevedra; La mujer de la rivera; La riojana de aldea; La asturiana; La andaluza. TIPOS NO NACIONALES (COLONIALES Y EXTRANJEROS): La cubana.

[11] AFSM: Documentos (D0209)

[12] ANDERSON, Bonnie S. y ZINSSER, Judith P.. Historia de las mujeres: una historia propia. Vol. 1. Madrid. Ed. Crítica. 2000. Pág.13.

El futuro

El descenso, vertiginoso y brusco,

confunde espacio y tiempo

mezclando sus fases.  

El movimiento, continuo y rítmico,

enfría y fragmenta la imagen

encriptándola…. 

El cuerpo en su descenso

Adquiere consistencia,

metalizándose. 

La pérdida de fragilidad

se consuma y la deshumanización

domina la imagen. 

El reflejo que el azogue

me devuelve, me señala

el futuro.

 

Virginia Seguí