GLORIA MELGAR (1859-1938). II. Por Virignia Seguí


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Las Fábricas Y Manufacturas s. XVIII.


Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro

 

La muerte prematura de Fernando VI en 1759, supuso que su hermano Carlos, hasta entonces rey de las Dos Sicilias, heredara el trono español; éste en su corte  napolitana había fundado en 1743 una fábrica de porcelana: la Manufactura de Capodimonte; desde su creación el rey se había interesado personalmente por su control y buen funcionamiento y cuando su nuevo cargo le exigió su traslado a España, no dudó en desplazar consigo parte de los operarios y utillaje de la industria napolitana para proceder a la fundación, en su nuevo reino, de una de similares características. Así nació la Real Fábrica de Porcelana de Su Magestad Católica en el Buen Retiro.

 

El rey decidió situarla en un emplazamiento próximo a su residencia, pues pretendía seguir de cerca su funcionamiento y progresos; elige, por tanto, una situación cercana a lo que iba a ser la residencia real el Palacio del Buen Retiro: la antigua ermita de San Antonio de los Portugueses; se ubicó en dos edificios: uno, destinado servir de vivienda a los operarios de la fábrica, que fue construido de nueva planta por el arquitecto Antonio Carlos de Borbón y otro destinado a talleres, que contra lo que hasta hace poco se había creído no fue construido ex novo, sino que se rehabilitaron al efecto unas dependencias anejas a la Ermita. El pueblo de Madrid, dada su relación con producciones del extremo oriente denominó a esta manufactura: La China.


La fábrica  comenzó a funcionar a mediados de 1760 y se mantuvo en actividad hasta finales de 1808, se distinguen en ella, básicamente, tres etapas que vienen definidas por los artistas que la dirigen. José Gricci y Carlos Scheppers entre 1760 y 1783; Los hermanos Carlos y Felipe Gricci y Sebastián Scheppers entre 1784 y1803 y finalmente Bartolomé Sureda desde esta última fecha a 1808. En cuanto a la producción el mayor problema que tuvo la fábrica fue conseguir en España los elementos necesarios para elaborar una pasta de porcelana capaz de dar la dureza requerida a los objetos elaborados en ella; esto no se consigue hasta la tercera época, cuando el químico Bartolomé Sureda formado en París con Alexander Brogniat  consigue a su vuelta a España y después de más un año de búsqueda localizar el caolín y el resto de tierras necesarias para elaborar la preciada pasta dura de porcelana. Como consecuencia de esto, los productos que hasta esa fecha produjo la fábrica, si bien, estéticamente estaban a la altura de las producciones del resto de países, su fragilidad les impedía ser competitivos en el mercado circunstancia que provocó grandes pérdidas a la Manufactura. En la documentación existen en el Palacio Real relativa a la fábrica existe una lista o relación en la que constan los cincuenta y dos individuos, con sus correspondientes remuneraciones, que vivieron Nápoles a trabajar en la fábrica, catorce de ellos son pintores: Josehp de la Torre, Juan Bautista de la Torre, Nicolás de la Torre, Raphael de la Torre, Fernando Sorrentini, Mariano Nani, Jenaro Bolti, Nicolás Donadio, Antonio Provinciale, Joseph del Coco, Carlo Remissi, Francisco Simini, Xavier Brancaccio, Joseph Eclavo negro; a estos se añadieron alguno españoles procedentes de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, como: Eugenio Jiménez, Fernando Castillo, José Camarón e IgnacioUranga; estos dos últimos ya de época de Sureda. Respecto a los operarios Larruga en sus Memorias hace el siguiente comentario:

“Se sacaron seis chicos, bastante adelantados en dibujo, de la Academia de San Fernando. Los seis salieron excelentes  artistas, cuatro escultores y dos pintores. Uno de éstos fue d. Fernando Castillo, hábil pintor en china.”

En 1764 trabajaban en la fábrica 81 técnicos divididos en varias categorías: compositor de pastas, modelador, tirador de rueda, grabador, pintor, molinero, hornero, aserrador, engastador de cajas en oro, profesor de obras de marfil y bronce y profesor de piedras duras. Se crearon, en la fábrica cuatro talleres básicos, relacionados todos ellos con la producción: Elaboración de pastas a cargo de Cayetano Schepers; el de Modelado y Grabado, dirigido por José Gricci; el de pintura que tenía por jefes al napolitano Genaro Boltri y al español Juan Bautista de la Torre y finalmente el de Tiradores de rueda, a las órdenes de José Grossi. Pero el interés que existe por todo tipo de industrias artísticas hizo que, a estos cuatro talleres iniciales, se les fueran añadiendo otros, llegaban a ser, en realidad, grandes centros de cultura artística, abiertos a la producción de cualquier producto artístico. Ya que el progreso económico se vinculaba al desarrollo de las manufacturas.

 

Cuando Carlos IV asumió el poder, D. Nicolás de Adame le dedicó un nuevo Reglamento para el adelantamiento de las fábricas, tanto de seda como de lana, en el que se leen estas palabras:

“No se ignora que la idea del cardenal Alberoni, que promovió la fábrica de Guadalajara, fué la de hacer un Seminario de maestros especiales para que se difundiesen en las demás del reino, y excitar con este motivo la aplicación de nuestros naturales, y también para que, á imitación del Soberano, tomasen a su cargo otros poderosos iguales empeños.

De acuerdo con esta mentalidad se sabe que se crearon en la Manufactura del Buen Retiro otros talleres entre ellos: uno de marfiles, un obrador de bronces, otro de carpintería y el Laboratorio de Piedras Duras, cuyas producciones tuvieron resultados muy diversos. Respecto a la producción, y haciendo abstracción de las épocas o fases en que hemos dividido ésta, puede decirse que, en general, los objetos o artículos que salieron de la fábrica fueron obras de finalidad ornamental y/o utilitaria; entre los primeros incluiremos a las esculturas, ya se trate de figuras aisladas, bustos o grupos escultóricos; la producción de este tipo de objetos fue abundante y variada. Encontrar, también en esta categoría, objetos de variado destino pero dentro del mobiliario ornamental, como: jarrones, pedestales, macetas, jardineras, violeteros, placas, medallones, centros de mesas, decoraciones florales, etc.

Dentro de la categoría de utilitaria se encuentran: las vajillas y todo tipo de servicios de mesa, como los juegos de café, enfriadores de botellas, copas, porta vinagreras, mangos de cuchillos, etc.; además de objetos como: candelabros, relojes, cajas de rape, botes y frascos para perfumes etc.

A grandes rasgos la decoración artística de todos estos objetos varía según el gusto dominante en la época; citaremos primero el estilo chinesco que Höroldt practicó en Meissen c 1720-30 extendiéndose su influjo al resto de manufacturas europeas: flores índicas y figuras chinescas que se combinan con rocallas y formas encuadradas dentro de la estética Rococó; multitud de escenas galantes inspiradas en las obras de Watteau, Boucher o Fragonard acompañados de las formas y perfiles sinuosos de los objetos también nos sitúan, claramente,  en esta última fase del Barroco.

El gusto neoclásico tiene su momento junto a las resonancias de Weedgwood, a las que es difícil sustraerse, estan también presentes la poducción de placas con bajorrelieves inspirados en escenas o motivos clásicos; el mejor ejemplo de esta categoría la encontramos en la Sala de la Porcelana de la Casita del Príncipe en El Escorial prácticamente cubierta de placas de porcelana de fondo azul claro con relieves en color blanco enmarcados en madera tallada y dorada.

La temática popular también está presente; la influencia italiana en un primer momento estaría justificada por los orígenes de sus primeros operarios, para después ir aumentando el círculo de influencias a escenas de género y de la vida campesina de los Países Bajos a través del influjo de la pintura de Teniers el Joven. En este apartado temático, costumbrista, también está presente el influjo Meissen,  básicamente por la serie que ejecuta Kaendler,  poco después de su estancia en Francia, que serviría de inspiración a los artistas de la fábrica de Capodimonte que a su vez estaba basada en los cris de París.

Los temas alegóricos también están presentes, teniendo también influencias centroeuropeas.    

Las placas pintadas no son abundantes, y en su decoración se restringen bastante los temas, existen algunas de temática religiosa o de inspiración clásica.

Retratos o emblemas son también motivos usuales en la decoración, tanto en servicios de mesa como en otros objetos decorativos

BIBLIOGRAFÍA

Larruga y Boneta, Eugenio. Memorias políticas y económicas sobre los frutos del comercio, fábricas y minas de España. Madrid. 1780. Citado por Pérez-Villamil García, Manuel. (1904).

Mañueco Santurtún, Carmen. “
La Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro a través de sus documentos (1760-1808)”. En AA.VV.  Manufactura del Buen Retiro. Patrimonio Nacional. Museo Arqueológico Nacional. Catálogo Exposición. Madrid. 1999.

Pérez-Villamil García, Manuel. Artes e Industrias del Buen Retiro. Madrid. 1904

Sánchez Beltrán, Mª Jesús. La porcelana de
la Real Fábrica del Buen Retiro
. Ed. Electa. Madrid. 1998

 

 

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