ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. II


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En el caso de la escritora Patrocinio de Biedma los datos biográficos que envía a Faustina Sáez de Melgar para incluir en la publicación de Las Mugeres Españolas, Americanas y Lusitanas pintadas por sí mismas no contienen la firma de la escritora, y además, por su redacción parece que están escritos por una tercera persona, quizás su marido. A continuación transcribimos los datos que se reseñan:

PATROCINIO DE BIEDMA

La Exma. Sra. Dñª María del Patrocinio de Biedma y la Moneda, Ayala y Riofrío, viuda de Quadros, nació en Begijar, provincia de Jaén, el 13 de marzo de 1848. Antes de cumplir los quince años de edad se unió en matrimonio a D. José Manuel de Cuadros y Arellano hijo del Marqués de San Miguel de la Vega, y nieto del glorioso general Quadros, defensor de Zaragoza. De este matrimonio, que unía dos casas de más antigua nobleza de Andalucía, nacieron tres hijos que murieron de uno, dos y seis años, respectivamente, siguiéndoles en breve su padre al sepulcro, y quedando Patrocinio viuda de veinte y cuatro años de edad.

Aquel gran dolor, han dicho fue fecundo en gloria para las letras españolas por que, dio vida a una gran poetisa.

En efecto la soledad que rodeó á Patrocinio, la hizo buscar con afán el estudio y de ahí nació la escritora, pero la poetisa vivía en el fondo del hogar como las perlas en los mares, y solo esperaba el acontecimiento que había de hacer brillar ante el público aquel oculto tesoro de su alma.

Su primer libro Guirnaldas de pensamientos produjo una viva impresión; los críticos la juzgaron de una manera entusiasta. La Ilustración Española y Americana publicó el retrato y la sencilla, la dolorosa, la santa historia de su autora, como dice Trueba, que apenas podía llamarse biografía, las puertas de la literatura se abrieron para dejar pasar a la que algunos meses antes era extraña en el mundo de las letras y acababa de alcanzar un lugar tan alto con su primer esfuerzo.

Desde entonces el nombre de Patrocinio de Biedma apareció en nuestras primeras publicaciones al pié de muchísimas poesías y de profundos trabajos en prosa.

Con pequeños intervalos se fueron anunciando novelas, poesías, estudio filosóficos, artísticos e históricos de la escritora que los periódicos llamaban predilecta del público, y su nombre fue rodeándose de una consistente y brillante aureola de celebridad.

Todos los periódicos ilustrados publicaron su retrato; sus obras fueron traducidas a extranjeros idiomas, y su biografía se ha escrito tantas veces en América y Europa que sería difícil recordarlas todas.

Periódicos de tan reconocido e imparcial criterio como El Globo han dicho que: “Gertrudis Gómez Avellaneda, Fernán Caballero, Carolina Coronado y Patrocinio Biedma son los cuatro nombres que han merecido figurar como las mas ilustres de nuestro tiempo”. Añadiendo que muertas las dos primeras, y alejada de la literatura la segunda, sólo nos queda Patrocinio para recordarnos la pléyade ilustre de escritoras que supieron conquistar para su nombre laureles inaccesibles y para su patria gloria imperecedera.

Inútil sería repetir lo que los periódicos extranjeros y americanos han dicho de Patrocinio al juzgar sus obras, digamos sin embargo que su nombre, con los de Fernán Caballero y Gertrudis Avellaneda, figuran en las Joyas de la literatura universal publicadas en Alemania, y que estos tres nombres son los únicos en nuestro siglo que han merecido entre las españolas aquella honra.

Patrocinio cuyo genio activo y emprendedor es incansable pensó en formar una literatura propiamente andaluza creando para ello una asociación denominada gráficamente Federación literaria convocó en Sevilla un congreso de literatos andaluces y expuso a los representantes de las ocho provincias, de la prensa, de las literaturas y numeroso auditorio, su plan en un importante discurso presentando las bases para la sociedad que fueron aprobadas y aplaudidas con entusiasmo, nombrándose una junta para la formación del reglamento, y siendo proclamada por unanimidad presidenta vitalicia de la federación la iniciadora del pensamiento.

En apoyo de su idea fundó un periódico científico y literario titulado Cádiz, de cuyo éxito brillantísimo será inútil ocuparse después de indicar que acreditado ya como uno de los mejores de España ha entrado en el cuarto año de su publicación.

La Galería de celebridades cuyas biografía marco espléndido de sus notables retratos, van siempre firmadas por Patrocinio siendo uno de los trabajos más bellos de nuestra literatura contemporánea.

La prensa extrajera ha consagrado entusiastas aplausos a esa publicación; Alemania ha ensalzado en suelos, artículos y críticas el talento de la directora del Cádiz.

Francia ha dado a conocer con elogio algunas de sus obras; Italia le ha remitido un honorífico diploma de Bellas Artes y Portugal ha consignado en sus periódicos que España tiene en la Sra. De Biedma a una de las escritoras más eminentes de Europa en nuestro siglo.

S.M. el Rey y su augusta hermana la ilustrada e inteligente Princesa de Asturias, han dado á Patrocinio las más afectuosas pruebas de  consideración, así como los Sres. Duques de Montpensier, siendo S.M. el Rey el padrino de su segunda boda.

La alta sociedad madrileña la halaga y aplaude de, entre todas la discreta Duquesa de Medinacelli, que la distingue con su amistad y a la cual ha dedicado una de sus mejores novelas.

Nuestros primeros escritores, nuestros políticos más eminentes todos nuestros hombres importantes la llaman amiga, y son sus amigos realmente, admirando en ella las cualidades de su noble carácter, tanto como la profundidad de su genio.

Zorrilla, Fernández y González (qué la llama Teresa de Jesús), Castelar, Campoamor, Nuñez de Arce, Ruiz Aguilar, Grilo, Palacio Vidart, Benjumea, Harztenbuch, Guerrero, Santos Alvarez, Echegaray, Coello y tantos otros como honran la literatura española han escrito pues forzados para ver a Patrocinio hacerse de repente un soneto, y al leerlo algunos minutos después han admirado su prodigiosa facilidad.

La princesa Rattazzi que la profesa una cariñosa amistad, la llama l’luminiere d’esprit y Grilo la dice el gran poeta.

Varias academias españolas le han dado un lugar ya activo ya honorario, y muchos círculos de literaturas extranjeras, la han honrado con el título de socia.

Por una excepción, acaso, puede asegurarse que su patria no ha sido ingrata para ella, y que cada dia recibe más pruebas de aprecio. Begijar ha dado su nombre a la calle en que nació y se conserva la casa solariega de su familia y Baeza la ha nombrado hija adoptiva, dando también su nombre a la calle en que vivió en la época en que estuvo casada con un hijo de esa ciudad. Apenas hay alguna obra notable que no lleve de algún modo su nombre, ni una solemnidad literaria a la que no se la invite, ni una publicación de importancia que no vaya a sus manos esperando su juicio.

He aquí ahora el título y número de las obras que ha escrito:

Poesías: El héroe de Santa Engracia (poema histórico); Guirnalda de pensamientos (Poesías líricas); Recuerdos de un ángel (Elegías); Dramas íntimos (Leyendas); El Mayor castigo (Drama); Romances y Poesías.

Estudios filosóficos: Problemas sociales, Estudios artísticos, La Catedral de Sevilla, El Alcázar de Sevilla, Estudios Heráldicos, La nobleza española.

Novelas: Blanca, Cadenas del corazón, El capricho de un Lord, Las almas gemelas, La botella azul, Sensitiva (Dos años después de publicada esta novela, escribió otra con el mismo título el Sr. Romero Quiñones, el cual al saber esta circunstancia ofreció a la autora variarle este título en otra edición), El odio de una mujer, La flor del cementerio, El Secreto de un crimen, Desde Cádiz a la Habana, Dos minutos, Fragmentos de un álbum, Las Sierras de Córdoba, La muerta y la viva, Doña Virtudes.

En esta nota no se incluyen sus trabajos de redacción en Cádiz y de colaboración en nuestros primeros periódicos de la península y de ultramar, ni sus innumerables poesías, cortas, revistas, artículos políticos, críticas humorísticas, etc., etc. Que aumentarían considerablemente los productos de su fecunda pluma.

Casada por segunda vez con el ilustrado Director de La Crónica de Cádiz, José Rodríguez y Rodríguez; entusiasta admirador del talento de su esposa, no debe temerse que rodeada del cariño de la familia deje la pluma, pues á más de reclamarse su concurso en nuestras publicaciones, que no renuncian al honor de publicar sus escritos ha de crearlos alentada por el apasionado aplauso de su marido que es el primero de sus admiradores.

 

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5 pensamientos en “ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. II

  1. Aimm… ¿Sabes lo que te ha faltado, Virginia? que pusieras algún poema suyo para que fuera redondo.
    Estas “historietas” me gustan mucho y la presentación es preciosa.
    Como verás, me habéis vuelto una incondicional de este rincón. Por las mañanas ya es entrar a leer presa y a ver qué ha hecho la Señorita Segui.
    Un abrazo
    Ángeles

  2. Ah, se me olvidaba: la música de la Mazurka, también muy estupenda. Es muy agradable que mientras lees, haya una música relajate y, nada mejor que la m. clásica… ya me callo

  3. Gracias, Virginia, por acercarnos la historia de mujeres olvidadas, desconocidas, seguro, para muchos de los que nos acercamos a tu blog a aprender. Interesante la vida de esta mujer de prolífica obra.
    Saludos.

seguicollar

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