Los amores de Afrodita. Por Virginia Seguí


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El principal y único deber divino que tenía la diosa Afrodita era hacer el amor, deber que le había sido asignado por Las Parcas y según los relatos parece que estaba dedicada a ello por entero; salvo en una ocasión en la que al parecer Atenea la descubrió tejiendo en secreto y corrió a quejarse a Zeus ya que esa era una tarea que le estaba encomendada a ella; Afrodita se disculpó y desde entonces no volvió a realizar trabajo manual alguno. Sobresaliendo entre el resto de diosas por sus frecuentes devaneos y amoríos. Nadie ha puesto en duda la belleza y atractivo de la diosa pero, se sabe, que para sus amoríos poseía un arma secreta: un ceñidor mágico; con el que conseguía vencer todas las resistencias haciendo que todos se enamoraran de ella. 

Su padre adoptivo Zeus se la entregó a Hefesto en matrimonio, pero este dios no era del agrado de Afrodita y se sabe que la diosa  mantuvo frecuentes relaciones amorosas fuera de su matrimonio, con otros dioses e incluso con hombres. Destacando las mantenidas con Ares, Hermes, Posidón, Dionisos, Butles, Anquises y Adonis.

Sus amores con Ares fueron de todos conocidos gracias a Hefesto. La diosa se ausentaba de su palacio con cualquier excusa y viajaba al palacio que Ares tenía en Tracia para mantener en sus amores cierta discreción pero un día, al parece, se entretuvieron demasiado y amaneció mientras ellos, desnudos aún, jugaban en el lecho; de forma que se hicieron visibles a los ojos de Helios quien, sin perder un segundo, fue al taller de Hefesto y le puso al corriente de la situación.

Hefesto, encolerizado, tejió una red de caza en bronce irrompible y la colocó en el  lecho con el que yacía junto a Afrodita, y cuando ésta volvió de Tracia, él le dijo que tenía que ir, a pasar unas cortas vacaciones, a la isla de Lemmos, e hizo que se marchaba, su esposa avisó a Ares quién se apresuró a visitarla y pronto cayeron en la red preparada al efecto, siendo descubiertos. Hefesto hizo público el asunto avisando al resto de dioses del Olimpo para que fueran testigos del engaño de Afrodita y poder reclamar la devolución de los regalos que había hecho a Zeus para casarse con ella. Al parecer las diosas declinaron la invitación, pero el resto de dioses vivió la situación con cierta hilaridad. Apolo comento a Hermes que estaría dispuesto a cambiarle el sitio a Ares a pesar de la incomoda situación en la que se encontraba, a lo que el último contestó que él también, incluso con mas de una red. Posidón al ver el cuerpo desnudo de la diosa se enamoró al instante de ella y se ofreció a mediar con Ares para que pagara el tributo que reclamaba Hefesto e incluso se ofreció a pagarlo él mismo para después casarse con Afrodita. Zeus consideró inadecuado hacer pública una disputa conyugal; y el asunto se zanjó liberando a Ares, mientras Afrodita renovaba su virginidad en el mar en las proximidades de la isla de Pafos.

Ares no pago el tributo, y en realidad nadie lo hizo, porque la realidad es que Hefesto estaba enamorado de Afrodita y no tenía verdaderas intenciones de divorciarse de ella. Durante su unión con Hefesto nacieron tres hijos: Fobos, Deimos y Harmonía, aunque al parecer su padre verdadero era Ares.

La diosa se sintió halagada por las manifestaciones de Hermes y paso una noche con él fruto de la cual nació Hermafrodito, un ser con los dos sexos. También yació con Posidón dándole dos hijos Rodo y Herófilo.

Afrodita también mantuvo amores con Dioniso, dándole un hijo Príapo, que sufrió la ira de Hera, quien quiso castigar la promiscuidad de su madre marcando a su hijo con un aspecto grotesco; Príapo nació feo y con enormes genitales, fue jardinero y llevaba una podadera.

Zeus nunca yació con su hija adoptiva, pero sentía los efectos del ceñidor mágico sintiéndose tentado constantemente, se vengó humillándola al hacer que se enamorara de un mortal: Anquises rey de los dárdanos y nieto de Ilo. Afrodita aprovechó una noche en que estaba dormido y se introdujo furtivamente en su cabaña de pastor en el monte Ida de Troya y en su lecho de pieles de oso y leones; al despertar descubrió su identidad y le dijo que mantuviera en secreto la relación. Pero  al poco tiempo cuando un amigo le preguntó, mientras bebían, si no preferiría acostarse con la hija de otro antes que con Afrodita, Anquises contestó bravuconamente que: “No, me he acostado con ambas, y la pregunta es absurda”; este comentario llego a oídos de Zeus quién lanzó un rayo contra él que fue detenido por el ceñidor de la diosa evitando su muerte, aunque quedó bastante debilitado. De sus amores con Anquises dio a luz un hijo que luego sería famoso: Eneas.

Parece ser que para dar celos a Apolo, Afrodita pasó varias noches con el argonauta Butes, en Sicilia cerca del cabo Lilibeo, dándole un hijo llamado Erix que llegó a ser rey de la isla.

Quizás sus amores con Adonis, junto con los de Ares, son los que mayor tiempo duraron. El relato comienza cuando Afrodita se sintió ofendida al oír la afirmación de la esposa del rey Cínica de que su hija Esmirna era más hermosa que ella. Como castigo hizo que la joven se enamorara de su padre y aprovechando una noche en que estaba borracho se introdujo en su lecho; cuando el padre se dio cuenta de lo ocurrido montó en cólera; blandiendo una espada la persiguió hasta un monte cercano donde la intentó cortar en dos, Afrodita arrepentida la convirtió en un árbol de la mirra que quedó partido en dos de donde surgió Adonis. Afrodita lo escondió en un cofre y se lo entregó a Perséfone diciéndole que lo guardara en un lugar oscuro. Pero la diosa de la Muerte sintió curiosidad y abrió el cofre, cogió a Adonis en sus brazos y lo llevo a su palacio y después lo hizo su amante.  

 Cuando Afrodita se enteró bajó  a reclamar a Adonis y Perséfone apeló a Zeus para que lo dejara con ella, pero éste dejó que la decisión recayera en la musa Calíope y en un tribunal creado al efecto; decidieron que ambas diosas tenían  igual derecho sobre Adonis y por tanto se dividió el año en tres partes para que Adonis estuviera una con Perséfone, otra con Afrodita y tuviera la otra para sí mismo. Pero Afrodita no se conformó con la decisión y valiéndose de su ceñidor mágico consiguió que Adonis cediera su parte en su favor. Perséfone ofendida fue a Tracia y se lo contó a Ares, quien celoso se disfrazó de jabalí y corneó a Adonis hasta matarlo ante los ojos de Afrodita. De la sangre de Adonis brotaron las anémonas y su alma descendió al Tártaro.

Entonces Afrodita acudió a Zeus para que Adonis pasara con ella, al menos, los meses de verano. Este relato tiene otra versión en la que el jabalí era Apolo vengándose de una afrenta de la diosa del amor.

Adonis tuvo un hijo con Afrodita: Golgos, fundador del Golgi en Chipre y una hija, Beroe, fundadora de Beroea en Tracia. Y otros dicen que Príapo era hijo de Adonis y no de Dioniso. 

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6 pensamientos en “Los amores de Afrodita. Por Virginia Seguí

  1. ¡Me encanta la mitología griega!
    La historia de Afrodita me parece la más interesante, de echo estoy escribiendo una historia sobre ella y su hija llamada Adara.
    Me gustaría que subierais mas cosas sobre ella.
    Muchas Gracias.

seguicollar

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