ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. IV

 

         Como vereís la escritora cuya carta incorporamos a continuación es en esta ocasión muy conocida y con una calidad literaria reconocida por todos. Rosalía de Castro también recibió la invitación de Faustina Sáez de Melgar para participar en la publicación: Las Mugeres Españolas, Americanas y Lusitanas pintadas por sí mismas; aunque su articulo no fue incluido en el primer tomo y al no llegar a ver la luz el segundo quedó en poder del editor sin pulicar. En la carta y datos biográficos que adjunta veremos algunos detalles de la vida y la obra de Rosalía contados por ella misma y por su marido el historiador Manuel Murguía. Respetamos la ortografía original.

«Sra. Dña Faustina Saez de Melgar

Muy Sra. mía y de mi consideración; la falta de salud que comúnmente me aqueja asi como los muchos quehaceres que me rodean en ausencia de mi marido, no me dan lugar a cosa alguna ni menos permiten que me entregue con el descanso necesario a las tareas literarias. Sin embargo, por complacer a V. y en vista de una circular del Editor de Las Mugeres Españolas, Americanas y Lusitanas pintadas por si mismas. He escrito a este diciéndole que haría un sacrificio y que cuando pudiera le remitiría el original que demanda. Como nada me ha contestado nada puedo añadir acerca del asunto siendo por lo tanto cosa que yo tenia dada al olvido.

En cuanto a los datos biográficos que V. se sirve pedirme, nadie mejor que V. pude comprender que tratándose de una muger tiene siempre que ser necesariamente escasos, reduciéndose todo a la epoca y lugar de mi nacimiento y obras que haya publicado. Las demas consideraciones creo que debe hacerlas el que escriba la biografía. La mía se ha publicado ya por mi esposo en su Diccionario de Escritores Gallegos, le remito copia de ella, y con eso quedan por completo satisfechos sus deseos.

Sin embargo, a los datos que contiene puede añadir que publique hace años una novela titulada El Caballero de las botas azules, despues un tomo de versos gallegos titulado Follas Novas del que ya tendrá noticia; y el año pasado un cuento que se titula El primer loco. Si V. no las tiene y desea verlas puede pedirlas en mi nombre al Sr. Chao que no tendra inconveniente en remitirlas.

Por lo que toca a mi retrato siento mucho tener que decirla que no me es posible complacerla, al menos por ahora pues no tengo ninguno, vivo en el campo y de año en año o mas tarde aun bajo a la ciudad. Sin embargo el dia que vuelva a Santiago tratare de ver como satisfacer de la mejor manera posible sus deseos la que tiene el gusto de repetirse de V. afectísima s.s. q.b.s.m.

                                                                 Rosalía Castro de Murgia.

La Matanza. Padron. Febrero 27 de 1882.

Notas biográficas adjuntas:

Nació en Santiago el 23 de febrero de 1837, y pasó sus primeros años, en la pintoresca villa de Padron, de donde era natural su madre. En el año de 1858, se casó en Madrid, con el autor de este Diccionario, que se cree dispensado, por esto mismo, de emitir su juicio, acerca de una persona a quien le ligan tan hondos, queridos e indisolubles lazos Sin embargo, no cerraremos esta breve biografía, sin añadir, que entre los muchos elogios que se han escrito acerca de aquella que es la dulce madre de nuestra hija, ninguno es más verdadero y más merecido, que el que, un amigo a quien siempre hemos recibido como un hermano bajo nuestro techo, encerró en estas sencillas palabras: madre y esposa amante, como fue hija cariñosa.

Publicó:

1º. La Flor: poesías por… Madrid. Imp. Á cargo de M. Gonzalez 1857. 4º

Cuando aparecieron estas poesias, escribimos un juicio crítico sobre ellas, que apareció en el número de la Iberia, perteneciente al 12 de mayo de 1857. Entonces, cuando aun conocíamos a su autora, tuvimos el sincero placer de elogiar como se merecían unas poesias, en las cuales se descubrian dotes nada vulgares.

Si copiamos aquí algunos de los párrafos de los que escribimos entonces, sentiriamos la mas grande y la mas intima de la felicidades, pero nos lo impide un justo sentimiento de delicadeza, y renunciamos por lo mismo a hacer justicia  á una persona querida, á quien el mismo amor que le profesamos, nos veda toda palabra de elogio y alabanza.

La hija del mar, novela por… Vigo, Imp. De J. Campañel. 1852.- 12º

Flavio, novela por… Madrid. Imp. de La crónica de ambos mundos, 1861.- 12º

A mi madre, versos por… Vigo, imp. de J. Campañel, 1863. Fól. Menor.

De este olleto no se tiraron mas que cincuenta ejemplares numerados y con el nombre impreso de la persona a quien iban dirigidos.

Cantares Gallegos, por… Vigo. Imp. de J. Campañel. 1873. 8º. Este tomo de versos escritos en dialecto gallego, fue acogido harto favorablemente, como lo indican los articulos críticos que aparecieron en los periódicos de Galicia y Madrid; en los cuales prodigan á su autora las mas lisonjeras alabanzas. Fácil nos sería copiar algunos párrafos, pero renunciamos á esta, para nosotros, gratísima tarea, por razones que comprenderá fácilmente el lector sin que las indiquemos.

Si se permite á los hombres enorgullecerse de las riquezas y timbres de sus antepasados, puede muy bien perdonarse á los que recuerdan; no sin un justo placer; que honraron su familia, aquellos distinguidos varones, que dejaron en pos de sí pruebas de su saber  de su inteligencia, y en este caso se encuentra nuestra escritora.

A su familia, una de las mas antiguas de Padron, pertenecieron los sabios religiosos Fr. Martin Salgado y Moscoso (vid.) del órden de San Agustin, poeta celebrado en su tiempo, y el R.P.Mº Fr. Miguel Salgado y Moscoso (vid.) cistersiense abad de Cariacedo, y autor de algunas obras. En este siglo vivió el Sñr. D. Nicolas de Castro, persona notable por sus variados conocimientos, escritor, viagero y militar; en quien corrian parejas el talento y el loco espíritu de aventuras. Era hermano del Sñr. D. José de Castro, abuelo de esta escritora, coronel de milicias que hizo la campaña de los Pirineos (1793-1795) estando prisionero en Francia; fue notable por sus virtudes evangélicas.

Pariente de su abuela materna, fue el general Abadia, uno de los mas célebres en la guerra de la Independencia.

GLORIA MELGAR (1859-1938). V. Por Virginia Seguí

Industrias Cerámicas en Cartagena (Murcia)

La asociación de Tomás Valarino y Gattorno, hombre de negocios muy conocido en la Cartagena romántica de origen italiano y Mateo Frates;  aportando el primero la hacienda de Borricén y el segundo sus derechos de concesión de unos terrenos arcillosos aptos para la elaboración de cerámica selecta con otros socios capitalistas e industriales dará lugar, en agosto de 1842, a la fábrica de loza fina denominada La Amistad. En la escritura de asociación figuran como socios industriales Frates, que fue nombrado director de la fábrica y Simplicio Maestre su sustituto. A pesar de la buena situación económica y comercial de los socios capitalistas, la sociedad fue disuelta en 1845, quedando fuera de ella Frates y Maestre.

Durante este período se construye el edificio de la fábrica, se establece una red comercial de distribución de productos y se encuentran algunas tierras aptas para la fabricación de las piezas. A partir de este momento para llevar el control industrial de la fábrica contratan técnicos y operarios de origen británico que relanzarán la manufactura imponiendo nuevas técnicas de estampación y modelado y creando una escuela taller para la formación de nuevos técnicos. En esta situación se mantiene la fábrica hasta enero de 1870, fecha en que la sociedad vuelve a entrar en crisis al abandonarla a familia Rolandi socios capitalistas, desalentados por los manos resultados  económicos. No obstante y pese a las dificultades se consigue mantener la fábrica en funcionamiento hasta 1883, fecha en que los herederos de Valarino se asociaron con Joaquín Togores y Fábrequez y Enrique Peñalver y Zamora por un período de seis años; en estas fechas pasa a denominare Sociedad de Herederos de Valarino. Una vez vencido el plazo de seis años no ejercen su derecho de prórroga y la fábrica decae hasta cesar prácticamente en sus actividades, en los primeros años del siglo XX fue desmantelada, vendiéndose sus enseres.

Este no el único intento de realizar actividades industriales de tipo cerámico en la provincia, ya que a partir de 1880 otro grupo formado por Federico Fernández, Juan Jorquer y Martínez  junto con Julio C. Walker fundaron una sociedad con personalidad jurídica denomina La Cartegenera Industrial Cerámica o fábrica de la Media Legua, iniciando así la producción y comercialización de objeto cerámicos, esta nueva fábrica tampoco habría de prosperar no cubriendo su actividad ni el período mínimo, de cinco años,  previsto en la constitución de la sociedad.

Estas iniciativas industriales se encuadran en la segunda mitad del siglo XIX, más concretamente, el segundo de los casos se centra en el último cuarto de siglo. Vemos cómo la iniciativa privada ha aumentado cuantitativa y cualitativamente respecto al siglo XVIII. Pero las expectativas de negocio no se cumplen. En estas fábricas se implantan los métodos industriales más modernos; nuevos procedimientos de origen extranjero, que exigían plantas industriales y se alejaban de la antigua producción de los obradores cerámicos tradicionales. Pese a ello no consiguen mantener una actividad industrial económicamente rentable.                     

En este sentido cabría señalar las diferencias que este tipo de producciones presenta respecto a la producción de nuestra artista que se centra en la porcelana y realiza sobre ella un trabajo individualizado, más parecido al trabajo de un artista plástico que a la producción cerámica fabril.

La temática dominante que caracteriza las producciones cartageneras es quizás, para centraros en nuestro estudio, una de las cuestiones que más nos interesa. El tema que puede considerarse dominante es el cinegético; pero cabe destacar que la fábrica de La Amistad lanzó varias series con asuntos de género de sabor romántico o sentimental basadas en grabados de la época realizados para como ilustraciones de novelas y/o de los típicos folletines; otros presentan similitudes con obras de artistas franceses del siglo XVIII, como Watteau, Fragonard, Greuze, etc., con una honda raíz rococó, o incluso escenas tomadas de revistas destinadas al publico femenino y/o infantil, cuestiones, todas ellas, relacionadas con alguna de las escenas que plasma Gloria en sus porcelanas

Respecto a los artistas, técnicos y operarios que realizaron actividades en estas fábricas, únicamente, nos consta la existencia de dos mujeres María y Dolores Cervantes Francés, pertenecientes a la fábrica del Borricén, haciéndose la aclaración de que estaban adscritas al taller de bizcocho con un jornal de 35 cts.

Para concluir este capítulo haremos un resumen o recapitulación destacando que, la producción cerámica del primer período estudiado, está todavía vinculada a métodos preindustriales, en la fabricación de los objetos en cuanto a las formas no se utiliza, salvo excepciones, el uso de moldes y en cuanto a la decoración su principal característica es que todavía puede calificarse de: individualizada; la decoración por estampación es aún muy escasa. Estas características confieren a las piezas un valor de obra única, en la que las todavía no está presente, de forma explícita, la vinculación entre el arte y la industria. En esta primera fase, estaríamos todavía ante una industria supeditada al arte. Sin embargo, en el segundo estadio estudiado ya vemos que ambos conceptos se complementan. La fábrica de Sargadelos actuaría de enlace o puente entre ambos momentos.

El sistema industrial de moldes fue introducido en Inglaterra en el siglo XVIII, y consiste en verter una mezcla líquida de arcilla y agua en un molde absorbente, teso, del que se escurre el agua de la mezcla y como consecuencia deja un leve depósito de arcilla, listo para la creación en cuanto se retira el molde. Este método de producción tiene varias ventajas, iguala las piezas, abarata la producción, reduce la necesidad de operarios, etc. y por lo tanto, se va imponiendo a medida que este tipo de industrias se moderniza.

Para algunos la época que marca la expansión de la revolución industrial en España está centrada entre los años 1844, inicio de la década moderada y 1888, fecha en la que por primera vez se realiza una Exposición Universal en España. En ella las fuerzas económicas del país, públicas y privadas, actuaron, sino de forma conjunta, sí movidos por los mismos intereses, en un intento de conseguir una industria nacional moderna y competitiva.

Cabe destacar también que el tema de las relaciones entre el arte y la industria fue motivo de amplios debates y discusiones y así ha quedado reflejado en la prensa y revistas de la época; el tema era importante, no sólo en España, y estaba presente en muchos de los discursos y declaraciones de políticos y especialistas.

BIBLIOGRAÍA

Jorge Aragoneses, Manuel. Artes Industriales Cartageneras. Lozas del siglo XIX. Museo Arqueológico de Cartagena. Murcia. Ed. Academia Alfonso X El Sabio. Murcia. 1982.