GLORIA MELGAR (1859-1938). VII. Por Virginia Seguí


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ARTES DECORATIVAS: Delimitación de las artes afectadas

Nuestra intención no es enumerar todas y cada una de las artes afectadas sino hacer hincapié en que las dificultades del tema no se agotan con su definición sino que, por el contrario aumentan cuando lo que nos planteamos es su división o clasificación, debido, en gran parte, a su amplitud. En este sentido tenemos el testimonio del arquitecto Juan Bautista Lázaro al leer, en 1906 su discurso, de entrada en la Rabasf, que versaba sobre las artes decorativas mencionaba las dificultades que presentaba  su estudio y decía así:

“[…] La enumeración siempre incompleta de ellas confirma esta aseveración, porque, aun sin contar la escultura y la pintura puramente ornamentales, todavía están íntimamente unidas á la arquitectura la orfebrería, metalistería de hierro y bronces, mueblaje, vidriería, esmalte, marfiles, ebanistería y talla, dorado, tapices, moldeado, fundiciones, repujado y estampación con otras muchas más que a cada momento surgen, ya por los frecuentes descubrimientos de materias nuevas, ya por los procedimientos que para el dominio de las mismas materias aportan los muchos recursos que el adelanto de la ciencia suministra sin cesar.”

Las artes decorativas en España han tenido su código, hasta no hace muchos años, en el libro escrito por Juan Facundo Riaño: Spanish Indusrial Arts, publicado en Londres en 1872, este autor las divide para su estudio en: Orfebrería; Hierros, Bronces, Armas; Mobiliario, Marfiles, Cerámica, Vidrio; Tejidos, Bordados, Encajes, Tapices. Como vemos la mezcla de conceptos es patente, no existe un criterio único para cada capítulo sino que utiliza arbitrariamente: bien la técnica artística o bien el material que se trabaja. La circunstancia de que el libro de mayor prestigio sobre las artes decorativas en España estuviese escrito en inglés ha sido para algunos algo inaudito, y el comentario sobre este hecho que contiene el discurso de entrada en la Real Academia de la Historia de Manuel Pérez-Villamil no deja lugar a dudas:

“Aún queda la última pincelada en este cuadro deplorable de nuestro atraso histórico en materia de artes industriales. Habiéndose enriquecido el Museo inglés de Kensigton con admirables obras españolas de artes industriales, aparecidas en Londres como la revelación de una civilización ignorada, la Comisión del Museo dispuso que un español erudito y muy relacionado con la cultura inglesa escribiese un Manual sobre la historia de estas obras sorprendentes, para ilustrarlas con las luces de su erudición. El libro, publicado en 1872, fué escrito en inglés como para que no se enterasen los españoles de las riquezas que aún poseían de su antigua y espléndida cultura”

En ocasiones dada la complejidad de la división por capítulos del tema, se opta por confeccionar Diccionarios o Enciclopedias, que lo abordan mediante el sistema de tradicional de voces, de manera general o circunscribiéndolo, únicamente, a ramas especificas de las artes decorativas o períodos históricos concretos; últimamente hemos encontrado algún ejemplo en el que la división se  realiza por el tipo decoración utilizado en todas las artes realizadas durante un período temporal limitado; son todas ellas diferentes formas de limitar su estudio para que su amplitud y complejidad no lo conviertan en inabarcable o inagotable.

En nuestro caso, llegados a este punto, una vez hechas las consideraciones anteriores, para dar coherencia a nuestro estudio, debemos concretar y dentro de las artes decorativas circunscribirnos al estudio de la cerámica y dentro de ella al trabajo sobre porcelana.

La porcelana. Procedencia y aspectos generales

Durante la Edad Media el comienzo del comercio con Oriente originó la llegada a Europa los productos elaborados y consumidos en la zona, objetos extraños a la cultura occidental que pronto tuvieron gran aceptación en las cortes europeas. En un primer momento la porcelana no despertó demasiado interés, dentro de los artículos que veían del Extremo Oriente había otros artículos más interesantes para los europeos de la época; aunque, poco a poco, estos objetos de aspecto ligero y frágil pero de gran dureza; blancos y transparentes a la vez y dotados, tras su percusión, de una sonoridad especial fueron interesándoles cada vez más. En un momento dado la demanda de este tipo de objeto fue tal que comenzó a ser interesante fabricarlos en lugar de traerlos de lejanos países, el problema era que en Europa no se conocía la fórmula de la porcelana. Únicamente se tenía el resultado final, la formula era un secreto muy bien guardado dados los pingües beneficios que producía.

En 1570 en Venecia se producen lo primeros intentos, pero sólo se consiguen imitaciones. En el resto de ciudades italianas bajo el mecenazgo de familias como los Médicis también se intenta el reto, pero el secreto sigue intacto, aunque si se consigue fabricar pasta tierna o artificial. La búsqueda continuará a lo largo de los siglos XVI y XVII; a finales de este último siglo, en Rouen, Poterat, conseguirá producir lo que se conoce como la fritte o pasta tierna, material con el que trabaja mientras llega el esperado momento de descubrir la verdadera porcelana.

Los estudiosos de la época definen la porcelana como: <una tierra preparada y esmaltada en blanco>. El alquimista sajón Johann Friedrich. Böttger, bajo el mecenazgo del Elector de Sajonía y rey de Polonia Federico Augusto, fue el primer europeo que elaboró pasta dura de porcelana; en 1707 consigue un primer resultado, alentador, obtiene un gres rojo llamado jaspe-porcelana o porcelana roja; Böttger había dado con el método básico que consistía en mezclar arcilla refractaria con un fundente apropiado, en este caso el fundente era el conocido como bol o tierra de Armenia (arcilla ferruginosa de color rojo), bastaba con dar el fundente idóneo el caolín. Dado este primer paso se comienza a trabajar en la fábrica de Stein- und Rundbäckerie. En 1709 el químico entrega al elector un informe en el que e compromete a fabricar porcelana blanca, en 1710 se otorga la patente de fabricación para la fundación de una manufactura en Dresde que en junio del mismo año se traslada al Albrechtsburg de Meissen un castillo medieval protegería el secreto de la porcelana. En él se guardaba no sólo su fórmula sino también sus métodos de fabricación: construcción del horno apropiado, sistemas de cocción, esmaltes, etc. En 1713 todavía el fundente no era el apropiado sino un sulfato de calcio que le daba un aspecto amarillento y opaco,  pero permitía el tratamiento industrial de la producción. Böttger morirá sin conseguir descubrirlo.

A pesar del cuidado que tuvieron en Meissen para proteger el secreto de la porcelana, la realidad es, que a medida que crecía la producción y aumentaban los operarios y técnicos que trabajaban allí, era más difícil su control, comenzaron las fugas y la difusión de las técnicas. Poco a poco Europa se fue poblando de nuevos establecimientos dispuestos a fabricar porcelana; por tanto, la fórmula de la porcelana europea no es única, ya que en cada uno de ellos se iniciaron nuevas investigaciones utilizando los materiales que aportaban las condiciones naturales del lugar. Cada manufactura inició su proceso de fabricación y su andadura personal; existen interrelaciones en las formas y los estilos de decoración ya que ante el éxito de algunas series, y la movilidad de los artífices es difícil sustraerse a las influencias.

La porcelana adquiere durante el siglo XVIII gran importancia, en general, todas las artes decorativas se ven potenciadas en él pero, entre ellas, el arte de la porcelana es el que adquiere mayor prestigio, tanto que consigue denominar el siglo; ya que éste es conocido como: El siglo de la porcelana.

El siglo XIX, es un siglo difícil para las manufacturas de porcelana, los avances industriales serán un reto para ellas, sobre todo si unimos a esto la competitividad que para ellas va a suponer la entrada en el mercado de los nuevos productos de loza fina procedentes, básicamente, de las fábricas inglesas. Sus producciones hasta ahora, en general, elitistas, van a tener que competir en los mercados y foros internacionales, lo que les obligará, en cierta manera, a socializar sus productos. El desarrollo de los transportes provoca el incremento del comercio y la apertura de los mercados occidentales a productos procedentes de China, Japón, lugares de donde es originaria, la estética oriental contrastará con la occidental y su influencia se dejará notar en las renovaciones artísticas y primeras vanguardias europeas.

Sin embargo, las piezas de porcelana que se producían en las Manufacturas occidentales estaban basadas en la tradición, los artistas seguían repitiendo las formas típicas de los primeros momentos, formas que tenían asegurado el éxito pero inspiradas en las formas propias del arte Rococó o del Neoclásico. Así pues, la permanencia en este nuevo mercado que se está formando, les exigirá una renovación de sus métodos de elaboración y producción  y, también, de la estética de sus formas y decoraciones.

BIBLIOGRAFÍA

AA.VV. Las Artes Decorativas en Europa. Del Renacimiento al Barroco. Tomo. I. (Dir. Gruber, Alain.). en la Historia General del Arte. Summa Artis. Vol. XLVI. Ed. Espasa Calpe. Madrid. 2000.

Blancourt, Haudiquer de. De l’art de la verririe. París 1697. Citado por Divis, Jan. El arte de la porcelana en Europa. Ed. Libsa. Madrid. 1981.

Fleming, John y Honour, Hugh. Diccionario de las Artes Decorativas. Ed. Alianza. Madrid. 1987. O Morant, Henri de. Histoire des Arts decoratifs des origenes á nos jours. Ed. Hachette. París. 1978.

Giner de los Ríos, Hermenegildo. Artes industriales desde el Crsitinanismo a nuestros días. Ed. Labor. Barcelona. [1905].

Groer, Leon de. Les Arts Decoratifs de 1790-1850. Ed. Ovicee deu Libre Cop. Fribourgs. (Suisse). 1985

Gruber, Alain “Chinerías” en AA.VV. Las Artes Decorativas en Europa. Del Renacimiento al Barroco. Tomo. I. (Dir. Gruber, Alain.). en la Historia General del Arte. Summa Artis. Vol. XLVI. Ed. Espasa Calpe. Madrid. 2000

Landais, Hubert. Porcelana Francesa. Ed. Plaza y Janés, s.a. Buenos Aires-Barcelona. 1963.

Lázaro, Juan Bautista. Discurso leído ante la Rabasf en la recepción pública de….(…) el día 16 de diciembre de 1906. Tip. de la Rev.  de Archivos, Bibl. y Museos. Madrid. 1906.

Pérez Villamil y García, Manuel. “La tradición indígena en la Historia de las Artes Industriales”. En  Discursos leídos ante la Real Academia de la Hisoria en la Recepción Pública del Sr. D. Manuel Pérez Villamil. Tip. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. Madrid. 1907.

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2 pensamientos en “GLORIA MELGAR (1859-1938). VII. Por Virginia Seguí

  1. Gracias por este artículo, sobre todo el apartado sobre la información y su procedencia me ha interesado mucho. Es un tema del que no conozco mucho.

  2. Virgin… buenos días.
    El trabajo que lleva acumulado cada exposición tuya es encomiable. Lucidez y amor al arte y a las cosas bien hechas y dichas.
    Muchas gracias, Virginia, por este rinconcito

seguicollar

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