ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. VI


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      La propia Carolina de Soto y Corro le envía a Faustina Sáez de Melgar el 8 de julio de 1881, desde Jérez de la Frontera una carata en la que le incluye información sobre algunas de sus obras y actividades para que las inserte en <Las Mujeres Españolas, Americanas y Lusitanas, pintadas por sí mismas>, de la que esta última es directora literaria. Además un escritor jerezano amigo de Carolina, Fernando Lavalle, había escribo en abril aportando valiosos datos para que la semblanza de la directora de <Asta Regia> quedara completa.
Carolina de Soto y Corro (1854-)

“En cuanto a la biografía mia, ya que quiere favorecerme comentándola, escoja lo que la parezca de los siguientes detalles.

Una Leyenda caballeresca de la Conquista de Cadiz, premiada en aquella ciudad, con una colección de <Autores Españoles>, en un Certamen dado por la Asociacion de Escritores y Artistas.

Una colección de poesia premiada con Mención honorífica en la Exposicion Regional de Cadiz en 1879./

La Revista “Asta Regia” la fundé el 26 de enero de 1880, en compañía de mi ilustrado amigo el joven poeta y distinguido letrado D. Fernando de Lavalle y con ayuda de varios jóvenes escritores.

La mayoria de mis trabajos son en verso; entre ellos puede citar: La Caridad, Bendito el que hace bien, El  preludio, La oveja perdida, Sueño de Gloria, No es el oro..!, La noticia del pastor, Historia de ingenio, A una nube y Dios te lo pague, dedicada aun amigo.

He leido muchas en veladas literarias, tengo escritas algunas comedias inéditas, pero en la primera ocasión pienso poner en escena una titulada El amor de una prosista.

Algunos artículos en prosa, y últimamente un discurso en la Academia de Buenas Letras de Cadiz en contestación al de la escritora Dña. Josefa Pujol de Collado al recibirse de Académica.

Le envio los adjuntos trabajos poco conocidos, por si gusta utilizarlos para el libro de las escritoras. Su afma. amiga que la quiere y admira.”

         Por su parte Fernando de Lavalle le escribe en abril de 1881 indicándole lo siguiente sobre las actividades de Carolina Soto y Corro:

“Carolina de Soto y Corro, Insigne poetisa andaluza, Directora de “Asta Regia”.

Dos cosas extraordinarias sobresalen en jerez: Carolina de Soto y Corro y los vinos asombrosos de sus bodegas.  Aquellos terrenos que producen el licor de los dioses del Olimpo, no pueden vivir sin una musa que los cante. Carolina es tan popular como modesta, tan buena hija como tierna hermana y tan severa cristiana que ella sola confunde en Andalucía la virtud de Santa Teresa con los suaves arranques de Vierge du Midí.

Ostenta la joven poetisa el verdor de sus juveniles años, y el fuego de aquel sol que quema, luce en sus ojos azules como si se abraza tras de los picos nevados de la serranía de Ronda; su cabellera rubia cae en sus espaldas como manto de oro y arrastra, á pensar de su noble estatura, por el suelo, formando una masa de apretadas ondas, que son envidia de la Bética esplendorosa. Anida en su corazon la humildad y el estudio tan apegados á la elegancia de porte, que los mas ascéticos hacen la paz con el lujo bien entendido  y ella, sin darse cuenta, va admirando; mas no hay que decírselo porque una lisonja la ofende tanto como un insulto.

Nació en Sevilla en el 1854 y pronto llegó á Jerez en donde una brillante educación, los sanos consejos de su noble padre y los tiernos principios religiosos de su santa madre, la señora Dª Mª de los Dolores Gonzalez, despertaron y ayudaron al poderoso genio de la directora de “Asta Regia”.

Camina con paso lento por la senda espinosa del literato en Andalucía, cuando el asombro que iba produciendo su originalidad é inspiración fecundas, hizo que los hombres eminentes de este suelo privilegiado, acudieran con la sed de conocerla y con el afan de serle útiles.

Se vio entonces crecer en conocimientos a la musa jerezana y algun tiempo después sostener con admirable constancia su “Asta Regia”, periódico único en su clase, en la comarca que baña el Betis.

Es Carolina correspondiente de muchas academias; a conseguido en todos los certámenes andaluces los primeros premios, y desde el pobre á el opulento y desde el particular que la ensalza hasta los Prelados que se esmeran en bendecirla, vá recogiendo, sin darse cuenta, raudales de afecto que jamás se olvidan.

Brilla la hermosa joven por la dulzura del estilo y la ternura de sus pensamientos, describiéndose con un conocimiento profundo de sí misma, exclama:                                

                        No temo al mundo

                        Si á sus flaquezas

                        Ni á sus envidias

                        Sí á sus miserias

                        Soy como el ave

                        Que rauda vuela;

                        Voy á la altura,

                        Vuelvo á la tierra

                        Miro las  flores

                        Salto contenta

                        Vivo tranquila

                        Y tanto tierna.

           

            Y, en eecto, á nada teme la simpática joven, por que uniendo á sus méritos un valor heroico, está segura de que nadie la interrumpirá en las alegres manifestaciones de su corazón puro. Veasele Safo, pro Safo cristiana, robusta en el estilo, sonora en la versificación, insinuante en los pensamientos que oculta.          

                                   Pasan las horas y el pesar no acaba,

                                   Todo en tinieblas y en silencio sigue,

                                   ¡Ay! Que tambien en mi doliente pecho

                                               Es media noche.           

¿Quién no recuerda en este trozo a la poetisa amante de Phaon? ¿Quién no vé tambien á la joven cristiana?.

Sería largo, muy largo, escribir las impresiones que causan sus versos, porque habrían de copiarse todos.

La bella sevillana guarda aun un misterio para los ardientes andaluces; nadie sabe á quien ama, ni si ama. Ya se le contempla severa y profunda con el sabio Arbolé, el gran predicador de la Basílica Hispalense, ya expansiva con sus amigas las poetisas de Biedma, Martinez de la Costa, Gutiérrez del Valle y Landeras y otras que la solicitan y la halagan; ya alegre con su corte , en donde estan descollando figuras como Diaz de Escovar, de Málaga; Mas y Prat y Bejarano de Sevilla, Ibáñez, Castro y Faustina Diaz, de Cadiz y Escudero, Ponce de Leon, Cayuela y Velarde, de la ciudad que se estremece de placer al poseerla.

Qué se estará formando tras esa mente blanca como la nieve, es el enigma que a todos reserva; pero muy hermoso debe ser lo que se guarde entre el oro y la nacar.

Cuando se contempla su energía varonil se comprende la poderosa resolución de su carácter.

Ella ha sabido hacer suya la ciencia y esclavizar á los hombres.

¿Quién duda que tambien esclavizará el númen y lo atará á sus pies?

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seguicollar

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