Historia de la Mujer: Lui-Tseu


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   Presentamos en esta ocasión otro trabajo del historiador Antonio Pirala realizado para la sección Instrucción. Historia de la mujer, publicado en el número 26 de la segunda época correspodiente al dia 16 de  julio de 1854 en la revista madrileña destinada al público femenino <El Correo de la Moda>, se respeta la ortografía original.  
Lui-Tseu

Los descubrimientos, las invenciones, los verdaderos milagros de la ciencia, de la industria y de las artes, son también, como el valor, la hermosura y la virtud patrimonio de la mujer.

Sin abandonar la antigüedad de que nos vamos ocupando, remontándonos en ella, y trasladándonos á uno de de los límites del mundo, al impero que está hoy justamente llamando la atención de todos, á pesar de ser de todos desconocido, á la China, en fin, halláremos en su historia impresa, gloriosas páginas consagradas á Lui-Tseu, esposa de Hoaug-ti, que significa el emperador amarillo, y fué soberano del Celeste Imperio. 

La China, que ha sido indudablemente la cuna de la civilización y del saber, se hallaba en el reinado de Lui-Tseu en un estado de envidiable prosperidad. Esto era diez y siete siglos y medio antes de la venida de Jesucristo, y á pesar de tal fecha, leemos en los antiguos historiadores chinos, que aquellos dos amantes soberanos llevaron hasta un grado increíble la civilizacion al Imperio.

Pero concretándonos á Lui-Tseu, la veremos celebrada por haber descubierto el modo de criar los gusanos de seda con la hoja de la morera, é inventando el arte de hilar y tejer la seda, completando, segun algunos, el embellecimiento de las telas, bordándolas.

Tal fué la importancia de su descubrimiento, que bien pronto fué llevado á la Persia, y á la India: dos monjes le llevaron a Constantinopla, en tiempo de Justiniano y en el siglo XII, Rogerio, rey de las Dos-Sicilias, le trajo a España, donde desde luego fue un ramo de la industria de los mas productivos.

Pero dispensándonos esta disgresion en obsequio de la importancia del asunto para nuestras lectoras, diremos respecto á Lui-Tseu, lo que una ilustrada escritora francesa, ocupándose de la célebre china, y de su invento, que califica de un servicio que las mujeres no deben olvidar, porque la seda no es uno de los objetos menos preciosos de su adorno; si bien es cierto que favorece el lujo, no puede ni debe mirarse este descubrimiento como funesto á las costumbres, pues sirve para ejercitar la industria y la actividad, y es un recurso en muchos paises para un gran número de mujeres, que hallan su subsistencia en tan útil ocupacion.

Razon tiene la ilustrada defensora de su sexo. Visítense las poblaciones manufactureras de la seda, y se verá lo que deben á Liu-Tseu: se comprenderá el portentoso milagro de la ciencia, dando un valor tan grande á lo que nada seria sin el génio de la mujer.

Nosotros hemos visto centenares de mujeres, formando con los hilos de seda preciosas telas, y ricas y costosísimas blondas; y hoy, cuando vemos esas caprichosas piezas, cuya fabricacion nos asombra, no podemos menos de dedicar un recuerdo a la sábia china, á quien tanto debe el lujo, el buen gusto y la humanidad, por ser la de la seda una de las artes mas productivas, y de la que subsisten tantos millares de familias.

La historia de Lui-Tseu, como la de otras mujeres á quienes se deben invenciones y descubrimientos, son la mejor contradiccion que puede darse á Voltaire, ese célebre censor de todo lo mas sagrado, en opinion del cual nada inventan las mujeres.

No es ocasión oportuna reseñar aquí todas las invenciones que se deben á la mujer, pues hasta la guerra la debe ideas magníficas; nos reservamos esta tarea para emprenderla por completo; mas diremos en tanto para su loa, que su sola presencia inspira y crea. Fornerina creó un pincel sublime; Laura un poeta envidiable. La sonrisa de la mujer ha sido para algunos hombres el dedo de la Providencia: una y otra hacen brotar el génio.

Para terminar, diremos: que debiendo la China gran parte de su prosperidad á la seda, y por consiguiente á Lui-Tseu, fué colocada después de su muerte en el número de las divinidades, venerándola los chinos bajo el nombre de ESPÍTIRU DE LAS MORERAS Y LOS GUSANOS DE SEDA.

Y no iban por cierto muy descaminados en divinizar á quien les legaba una riqueza tan grande, una industria imperecedera. Mas digna del apoteosis es la persona que deja á la posteridad un venero de bienes, que el héroe que conquista laureles ensangrentados, dejando en pos de sí la desolacion y el esterminio.

Lui-Tseu adquirió, pues, una justa celebridad, y ocupa un lugar preferente en la historia de las artes y de la humanidad; porque una y otra le debieron beneficios como mujer sábia y como emperatriz, contribuyendo no poco al esplendor de un imperio que recuerda su época como una de las mas brillantes de su historia.

Justo, debido es, que consignemos aquí su nombre, como digno tributo rendido á la mujer, para la que nada hay de estraño.

 

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Un pensamiento en “Historia de la Mujer: Lui-Tseu

  1. Me parece curiosísimo y muy interesante. Yo no sabía nada de esta mujer tan inteligente y tan emprendedora. Parece mentira que este tipo de mujeres que, durante el siglo XIX, eran valoradas y además en periódicos de la época, luego durante el siglo XX que tanto decían que eran el siglo de la igualdad resulta que se las relegó al olvido. Me parece muy importante y muy necesario que se las rescate de ese olvido.

seguicollar

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