GLORIA MELGAR (1859-1938). XVII. Por Virginia Seguí


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La mujer y las enseñanzas artísticas II

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando había organizado durante el siglo XVIII la educación artística masculina y a comienzos del siglo XIX organizó la femenina

En su archivo se conservan varios legajos sobre el tema, del estudio de los documentos que contienen se desprende que el proceso comenzó con un oficio de Domingo Fernández de Campomanes, fechado el 5 de diciembre de 1817 en el que  solicita de la Academia ayuda y consejo, para poner en marcha un proyecto: la fundación de cinco escuelas de dibujo para niños. Que quedarían ubicadas en los parajes más convenientes escogidos de entre los diez cuarteles en que estaba dividida Madrid.

La Real Academia, que ya tiene organizadas escuelas de este tipo encuentra la propuesta inadecuada, y a su vez propone que en lugar de las cinco escuelas para niños propuestas por la Junta de Caridad, sean, en principio, sólo dos y destinadas a niñas. Fernández de Campomanes propone entonces lo siguiente:

“1º) Que las niñas sean de 12 años cumplidos y tengan elementos de escribir, porque a no ser de edad se expondrían a peligros teniendo que transitar una parte de poblacion para acudir a las clases. 2º) Que sean las niñas de las escuelas gratuitas y no otras, porque si fuesen de otra clase no por el Instituto de la Junta por lo comun estan resabiadas. 3º) Que no se proceda al establecimiento de las escuelas de dibujo mientras que por las listas de las actuales diputaciones encargadas a los respectivos censores no se sepa las niñas que estan en aptitud de esta enseñanza.”

Ante esto, la Academia reunida en Junta de 30 de diciembre estudia la propuesta y comunica a Fernández de Campomanes que la propuesta de la Junta Suprema de Caridad fue estudiada decidiéndose: su acuerdo con la primera propuesta; sobre la segunda piensan, los miembros de la Academia, que la Real Junta de Caridad debe obrar de acuerdo con lo establecido, de manera general, para entrar en las escuelas de primera aplicación. Y respecto al número posible de alumnas resuelven aguardar noticias de la Junta de Caridad. Se indica, también, que la Academia no tiene otro interés que el de propagar el estudio del dibujo entre las mujeres para perfeccionar nuestra industria fina, sin que intente mezclarse en lo gubernativo ni económico de los establecimientos.  También se determina que llegado el caso se consultará sobre el tema a la Junta de Señoras Académicas que hayan de velar y promover lo artístico de otros establecimientos.

Lo que la Junta de Caridad propone es limitar al acceso a las enseñanzas artísticas de estas escuelas admitiendo únicamente a niñas que provengan de sus Establecimientos, sin embargo la Real Academia pretende que la matricula sea abierta para todas las mugeres que tengan interés en su aprendizaje y por esto en marzo de 1818 propone a la Junta de Caridad lo siguiente:

“Que los estudios que la Junta de Caridad pretende establecer sean extensivos a toda clases de muchachas, para sacar utilidad completa a esta enseñanza, como sucede en Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, Helvecia, etc.. Donde con el auxilio del dibujo las mugeres hacen infinitas obras primorosos propias de su sexo, con las cuales se mantienen muy bien, y no hay tantas ociosas como por desgracia vemos en nuestra patria.”

También se le indica que no han de ser necesariamente cinco, escuelas de dibujo que se deben abrir en la capital, sino que se deben abrir primero dos, y ver los resultados y demanda de las enseñanzas que en ellas se imparten, en función de esto ver si interesa abrir alguna más y cual debe ser su ubicación. Como estas sugerencias de la Academia no parecen ser del agrado de la Junta de Caridad, la Academia, a la que la idea de dar educación artística a la mujer le parece viable e interesante, decide aplicarla en sus centros, con lo cual incorpora en los locales de las calles de La Merced y Fuencarral, donde tiene establecidos sus escuelas clases de dibujo para niñas. Considera oportuno, la utilización de estos locales ya que en ellos existe la infraestructura material necesaria para impartir este tipo de clases, evitando los gastos de este tipo que requeriría el establecimiento de una escuela de este tipo en otro lugar; los parajes en donde está situadas son de fácil acceso para las posibles alumnas y existen horas del día en las que las escuelas están desocupadas y  que podrían ser utilizadas para este fin. Todo ello les lleva a proponer al su Jefe supremo el infante D. Carlos María es establecimiento de estas clases de dibujo para niñas.  

El 30 de marzo de 1818 un oficio firmado por Fernando Queipo de Llano de cuenta de la apertura de los estudios de dibujo para niñas, en las escuelas de La Merced y Fuencarral. Aprobado en Junta Particular de 30 de marzo de 1818. En la misma junta se trató de los posibles horarios y de los profesores necesarios, los cuales deben acceder a su puesto mediante oposición. El viernes 27 de noviembre de 1818 se inserta en el Diario de Madrid el anuncio de la aprobación de estos estudios y todo lo previsto para la apertura de las clases.

La Academia decide poner los estudios de niñas bajo la supervisión de una Junta de Damas Académicas de Honor y Mérito de la primera jerarquía, como Jefa Suprema de la Junta de Damas estará la Infanta Dª Mª Francisca, esposa del Infante D. Carlos María. quién dirige un discurso a la Junta de Damas Académicas del que entresacamos el siguiente párrafo en el que vuelve a incidir sobre la necesidad del aprendizaje del dibujo:

“[…] bien penetrado el Rl. animo de S.M. de estas notorias verdades, y de que el estudio del dibujo, es digamoslo asi, el alma de la industria fina, con la qual nos aniquilan las naciones extranjeras, llevandonos el numerario mediante las buenas formas la invencion y el primor que con el auxilio del diseño saben dar á sus artefactos, vió el leal y honrado pueblo de Madrid con la mayor satisfaccion que una de las primeras atenciones de S.M. despues de su plausible entrada en la Capital del reyno fué visitar la Real Academia de las nobles artes de San Fernando […]”

La Academia aprueba el Reglamento que establece las normas de funcionamiento del estudio de niñas.

El Artículo 6º trata de las normas de conducta de las niñas en el centro y de la vigilancia que se establecerá al respecto: 

“[…] S.A.R. se dignará nombrar una viuda de notoria buena conducta, edad competente, instrucción y modales finos, con el titulo de vigilante en cada estudio y sueldo de 200 ducados anuales para hacer observar a las discipulas el orden, el silencia y la compostura debida, la qual deberá hallarse presente a la entrada de las discipulas en las dos horas de estudio y hasta que todas hayan salido.”

El artículo 8º trata sobre la matrícula; la necesidad de dar aviso de ella en los diarios, y de que se ejecutará en los mismos términos que se ejecuta las de los muchachos. Las niñas deberán tener 10 años cumplidos, saber doctrina cristiana y leer, con principios de escribir.

El artículo10º establece que durante las dos horas de estudio, se hará observar a las discípulas el mayor silencio á fin de que dibujen y se apliquen sin distraerse. El profesor las corregirá  explicará los defectos que note en los dibujos con el mayor modo y claridad.

Las razones que obligan a situar los estudios de niñas en los mismos parajes y locales que los de muchachos está plenamente justificada por las dificultades que entraña juntar en otra parte una colección tan completa de excelentes dibujos de todas clases con que están provistos. A pesar de todo se consideran enteramente separados del conocimiento e inspección de la Real Academia de San Fernando.

Se indica también el objeto que tiene el establecimiento de estos estudios que, no es otro que el de recuperar la industria española:

“El principal objeto de este establecimiento despues de enseñar el dibujo a las jovenes ha de ser introducir en España la industria fina adaptandola a los vestidos y adornos de su sexo, a cuyo fin, S.A.R. se dignará nombrar a su debido tiempo quatro damas de las inteligentes en el buen gusto con dos modistas españolas acreditadas y algunas de las discípulas mas sobresalientes en el dibujo puestas a las inmediatas ordenes de dichas señoras, con el especial e importante encargo de inventar nuevos y graciosos trajes y modas nacionales con generos del país, a cuyo fin la Rl. Academia les facilitara diseños de los vestidos y adornos antiguos, griegos romanos y de las demas naciones como tambien de los adornos modernos.”

Se indica también que las niñas formadas en estos estudios se irán incorporando a las diferentes fábricas textiles que existan en el Reino.

Entre los diversos documentos existentes en el Archivo de la Real Academia de San Fernando, relativos a este tema se encuentran multitud de relaciones fechas en los años siguientes en los que se enviaban los trabajos realizados por las niñas para que los académicos pudieran comprobar sus adelantamientos.

Estos estudios se mantuvieron activos hasta, aproximadamente, los años cincuenta ya que con fecha 21 de marzo de 1850 el Ministro de Instrucción Pública dirige un oficio a la Academia en el que indica que la S.M. la Reina se interesa sobre las causas por las cuales en los últimos años no se han impartido estudios artísticos niñas. La contestación de la Academia indica que las causas son múltiples: las deficiencias del local de la calle Fuencarral determinaron el cierre del mismo, el nuevo local donde están ubicados los de muchachos no reúne condiciones para reiniciar los estudios; la Marquesa de Casa Madrid, Secretaria de la Junta de Damas, quien era, últimamente, el alma de la escuela y contaba con la confianza plena de los padres de las alumnas ha fallecido siendo difícil su sustitución; el programa educativo no era adecuado a las necesidades de las niñas… El Ministro de Instrucción Pública indica a la Academia que informada de todo la Reina ha dispuesto que a la mayor brevedad posible se hagan en el local, las mejoras necesarias para continuar las clases, que se modifiquen los planes de estudio para adaptarlos a las nuevas necesidades y profesiones peculiares del bello sexo. Empleando para todo ello la asignación de veinte mil reales de vellón con que ha sido ampliado el presupuesto de la Real Academia en ese año. Debiendo reanudarse las clases en el curso siguiente.

Se cumplieron los deseos de la Reina, se modificaron los planes de estudio de las niñas quedando reducidas a las asignaturas de: natural, adorno y flores, reiniciándose las clases al curso siguiente. Este estado de cosas se mantuvo poco tiempo, ya que en 1854 varios académicos hicieron un informe indicando el bajo rendimiento de las escuelas de niñas <que no deben producir resultado en favor del arte> proponiendo la suspensión de estos estudio, transformándolos en estudios de Grabado para muchachos. Los académicos firmantes del documento son: José Madrazo, Vicente Peleguez, Bernardo López por pintura y Sabino Medina, Ponciano Ponzano y Bartolomé Coromina por escultura. El 12 de diciembre de 1854 el Ministro de Instrucción Pública informa a la Academia lo siguiente:

“Habiendose conformado la reina con la supresión de las enseñanzas de dibujo para niñas, ha tenido ha bien crear en la Academia tres clases de Grabado: Grabado al acero, Grabado en hueco y Grabado en madera. Se suprimen los estudios de niñas por Real Orden de 28 de noviembre de 1854.”

Por tanto las clases de educación artística femenina organizadas por la Real Academia permanecen activas entre 1818 y 1854, a partir de esta fecha deja existir opción oficial para su aprendizaje. Existía la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, pero se desconoce la fecha de real de incorporación de la mujer a estos estudios. Lo más probable es que no se produjera hasta la década de los setenta. Lo que si se sabe es que cuando se produce la enseñanza no es igualitaria, la quedar excluida la mujer de las clases del natural.

En el resto de provincias se habían ido creando escuelas de dibujo, el Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando contiene multitud de legajos que con documentos que nos hablan de su creación y sus relaciones con la de San Fernando, de la que dependían para cuestiones académicas y de la que recababan con frecuencia consejo.

Al crearse las Academias provinciales, se produce un efecto imitativo y en ellas comienza a se plantearse la incorporación de la mujer a los estudios artísticos. Por ejemplo, la de Cádiz se dirige, en 1852 a la de San Fernando preguntando sobre cuestiones como: Sí hay en Madrid estudios de niñas; de existir éstos las horas de estudio que se dedican a ellos. Y en relación con los maestros: ¿Cuántos profesores se dedican a enseñar a las niñas y qué emolumentos perciben?

En Barcelona, la existencia de la Escuela de la Lonja hace que la preocupación sobre estos temas, cronológicamente, sea sincrónica con Madrid y ya en 1821 parece que las mujeres eran admitidas con normalidad ya que hay constancia de que se concede el derecho a los alumnos de la Escuela de uno y otro sexo, que fuera de ella son enseñados por sus profesores, a presentar sus obras por mediación de los mismos, a los efectos de obtener premios de honor.

Aunque, al parecer, el proceso de incorporación de la mujer a las enseñanzas artísticas en esta escuela se efectúa cuando se procede a la creación de las escuelas de distrito; ya en el ensayo que se hizo para implantar estas escuelas sucursales se creó de una sección de niñas y otra de adultos, regidas por un profesor, una profesora y una ayudanta.

 En 1882 se establecía, con carácter libre, en la Escuela de la Lonja una escuela de Dibujo y Pintura para niñas. La Diputación informaba la aprobación del dictamen emanado de la Academia relativo a la instalación de un solo local de la Escuela de Dibujo para niñas y adultas, y de la de distrito últimamente creada, con la precisa condición, empero de que en el propio local funcionara asimismo la Escuela especial de corte, a cargo de Carmen Ruiz y Alá, y que en consecuencia se alquile previo compromiso, por termino de cinco años el local de la calle Mercader, núm. 33, propiedad de Fernando Segarra al precio mensual de 200 pesetas, esta escuela, la tercera de distrito se inauguraba el 12 de febrero de 1883.

El programa de estudios de las Escuelas de Distrito, fue suscrito por los profesores: Rigalt, Lorenzale, Vicens, Rogent y Miquel y Badía, y quedó establecido en los siguientes términos:

  • Estudios generales: Demostración por medio de examen o por certificado de Escuela Oficial que se conocen los elementos de geometría, dibujo de formas varias en claro oscuro y copia de estampa.

  • Ornato en color y tres dibujos distintos, copia de Estampa

  • Vegetación en color y copia en Estampa

  • Adorno en claroscuro y sin color, copia del relieve.

  • Flores copia del natural.

  • Estudios especiales de aplicación: Fragmentos de composición en dibujo, aplicables a cualquiera de las especialidades de tejidos, bordados, blondas, estampados, cerámica y demás labores propias de la mujer.

  • Fragmentos de composición en color, aplicables a cualquiera de las especialidades antes indicadas.

Para obtener la aprobación después de las dos menciones anteriores, en cualquiera de las especialidades expresadas deberá la alumna ejecutar una composición de conjunto que permita conocer su suficiencia en la especialidad en la que solicite ser aprobada.

Entiende la Comisión que los trabajos de las alumnas deberán ser juzgados mensualmente por un tribunal competente y que este mismo tribunal expusiera al terminar el año académico, cuanto estimase pertinente sobre la marcha de la enseñanza en la escuela, resultados obtenidos, reformas o variaciones que conviene introducir y sobre todo cualquier, extremo relacionado con la mejor y mayor instrucción de las alumnas.

A partir de estas fechas comienzan a aparecer mujeres en los premios que se conceden en las Escuelas artísticas catalanas: El curso 1886-7 se aprobaba la propuesta de bolsas de viajes para varios artistas entre ellos figuran dos mujeres: Emilia Cortay Lluviá en Bordados y blondas a quien se le prorroga la bolsa también al curso siguiente y Francisca Mirabent Soler en tejidos y estampados.

En los años 1889-90 y 1890-1 ganó la bolsa de bordados y blondas Ángela García Riba, En 1895-6 Ana Martí Llorach gana la de blondas y bordados y en el siguiente fue para Amparo Vives Pons y se prorroga la bolsa de Juana Soler Engracia en la misma categoría. En el curso 1899-1900 correspondió a Joaquina Vacarisas Vila; esta última pasará poco después a formar parte del profesorado.

Respecto a estos premios concedidos a mujeres artistas, cabe destacar que ninguna mujer aparece premiada antes de la creación de las escuelas para niñas, y que los premios concedidos se circunscriben casi siempre a las categorías en las que participan únicamente mujeres como son bordados y blondas. Lo que pone de manifiesto o la escasa participación de la mujer en las otras enseñanzas o su inferioridad a la hora de ejecutar sus actividades artísticas.

La segunda escuela de distrito situada en la Calle Mercaders, propuso en 1887 crear una clase nocturna para niñas y adultas análoga a la que ya daba en horario diurno. En 1889 esta escuela se trasladó a un local de mayor capacidad en la calle del Carmen, los nuevos horarios para niñas fueron de 12 a 2 para las niñas y adultas y de 7 a 9 para la de dibujo de distrito, pasando la matrícula de 125 a 230 alumnos en total.

El proceso en Barcelona finaliza en 1900 cuando tras la nueva normativa la antigua Escuela de la Lonja se incorpora al proceso oficial. A partir de aquí la educación artística pasa a depender de las Escuelas de Artes y Oficios.

En otras provincias el proceso había comenzado antes, a medida que los Institutos de 2ª Enseñanza para adaptarse a la nueva norma, habían comenzado un proceso mediante el cual fueron absorbiendo las escuelas  que de este tipo estaban establecidas, ya hubiera sido la iniciativa, de su fundación, pública o privada.

La incorporación de la mujer a estas escuelas de Artes y Oficios no se produce tampoco desde un principio, sino que es gradualmente que se van incorporando clases dedicadas especialmente a la mujer. El acceso a la Escuela Oficial de Pintura, Escultura y Grabado requería la presentación de los historiales de las aspirantes, en ellos se comprueba que la procedencia de las alumnas era de las Escuelas de Artes y Oficios o de la Escuela Normal, o de la Asociación para la Enseñanza de la mujer.

 El estudio de las Escuelas de Artes y Oficios es muy problemático, dada la variedad y dispersión de la documentación, así cómo de las diferencias fundacionales en cada una de las provincias. Existen algunos estudios monográficos sobre algunas, y se conservan algunas memorias, confeccionadas en la apertura de los cursos académicos. A través de ellas hemos visto que la incorporación de la mujer a estos estudios vuelve a ser dificultosa.

Un artículo anónimo publicado en La Gaceta de Fomento en octubre de 1885 indica ya que, en Madrid, en estas fechas funcionaba la Escuela Central de Artes y Oficios y asistían a ella señoritas, de él entresacamos estas líneas que ilustran nuestro estudio:

“De los establecimientos de enseñanza que en Madrid sostiene o subvenciona el Estado, pocos de tan excelentes resultados para la cultura de las clases trabajadoras y de mayor utilidad que las Escuelas de Artes y Oficios. En éstas aprenden los hijos del pueblo, en las primeras horas de la noche, cuando salen de los talleres, dibujo lineal, artístico y modelado, nociones de aritmética, álgebra y geometría, de física y mecánica y los idiomas francés é inglés./ A las clases de dibujo asisten muchas señoritas cuyo número aumenta todos los años; en su mayoría pertenecen a familias acomodadas que, rompiendo con preocupaciones rutinarias, no tienen inconveniente en matricularlas, lo mismo en la Escuela de Artes y Oficios que en la Asociación para la Enseñanza de la mujer.”

Otro artículo firmado por V. insertado en La Ilustración Española y Americana en octubre de 1887, se congratula de la publicidad que se ha dado en ese a la apertura de la matricula del curso próximo, y nos informa de que para esas fechas ya asistían a las Escuelas de Artes y Oficios, al menos en Madrid, algunas señoritas para recibir formación artística, en él podemos leer el tipo de enseñanzas que reciben:

“Novedades que vivamente aplaudimos ha sido la colocación de carteles en las esquinas públicas de esta corte, anunciando en tiempo oportuno la matrícula en las once secciones de la Escuela Central de Artes y Oficios, en las que reciben gratuita instrucción, sólida base de un porvenir honrado y digno, mas de seis mil alumnos, la mayoría artesanos./ Hay Clases orales de aritmética, Geometría, Física y Química, Mecánica, Arte de construcción é idiomas francés é Inglés; Enseñanzas gráficas y plásticas, con aplicación á las artes y oficios, hasta el modelado y vaciado; Enseñanza artísticio-industrial de la mujer, como pintura á la acuarela en porcelana y cristal, flores artificiales, dibujo, etc., y Enseñanza de maquinistas, nueva este año, entre cuyas signaturas cuentan Dibujo industrial, Mecánica, Maquinaria y prácticas de taller./ Sabido es que el cuadro de profesores de las Secciones de la Escuela tienen eminentes hombres de ciencia y distinguidos artistas, como los Sres. Marquez, Soler y Argués, Commeleran, Lázaro (D. J. Bautista), Sáez Montoya, Hernández (D. Germám), Bellver (D. Francisco) y D. Ricardo), Aparicio, Mújica y otros siendo director  el Sr. Serafín Martínez del Rincón, y secretario general el Sr. Plácido Francés.- V”

Ya hemos visto en el apartado de Escuelas de Artes y Oficios que cuando en 1886 se crean estos establecimientos en la de Madrid existe una sección exclusivamente para las enseñanzas de las mujeres, el decreto, por tanto, asume algo que está sucediendo ya incorporando la situación real a la nueva regulación de las enseñanzas.

En provincial se comprueba a través de las diferentes Memorias de Escuelas de Artes y Oficios consultadas que la incorporación de la mujer a las mismas es más tardía, pudiendo decirse que en general hasta principios del siglo XX no es algo generalizado.

Somos conscientes de que se podría profundizar más en el tema, estudiando pormenorizadamente las situaciones provinciales, etc., pero consideramos que está fuera de nuestra pretensión en este trabajo.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

AA.VV. Escuela Municipal de Artes y Oficios. Memoria de 1899. Imp. de Francisco Nuñez. Salamanca. 1899

Anónimo. “Escuela de Artes y Oficios: Reparto de premios”. En La Gaceta de Fomento de Octubre de 1885. Madrid.

Archivo Rabasf Legajo. 33-21/1

Archivo Rabasf. Legajo. 33-16/1

V. “Escuela Central de Artes y Oficios”. En La Ilustración Española y Americana de 8 de octubre de 1887. Año XXXI. Núm. XXXVI. Madrid

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