Historia de la Mujer – Mujeres célebres de la Antigüedad V

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        El historiador Antonio Pirala continúa su serie de Mujeres de la Antigüedad, dentro de la sección Instruccion. Historia de la Mujer que publicaba la revista madrileña dedicada al público femenino El Correo de la Moda, a continuacion trascribimos su cuarto trabajo relativo al tema, que se publicó en el número 33 de la 2ª Época el día 8 de septiembre de 1853. Respetamos la ortografía original.

 MUJERES CÉLEBRES DE LA ANTIGÜEDAD: HORTENSIA Y VETURIA

A ser menos interesante para nuestras amables lectoras la revista honrosa que pasamos á las mujeres que han llenado el mundo con sus hechos, la daríamos breve término, pasando á ocuparnos de otras materias asimismo instructivas; pero tan digna de su conocimiento, por su gloria, juzgamos la presente, y tanto revindica á los ojos de todos la disposición para todo de la necesaria compañera del hombre, que lejos de llevar a mal, creemos seguirán viendo gustosas los retratos, no de todas, por imposible, sino de algunas mujeres distinguidas por lo que mas embellece á su sexo, por lo de que mas se enaltece el nuestro. Pero como quiera que, aun entresacando pocas, todavía se prolongaría esta reseña biográfica mas de lo que cumple á esta publicación, abreviaremos mas y mas esta historia, tan lisonjera a nuestras amables favorecedoras, como elocuente a los que no tienen de la hermosa mitad del género humano el concepto que se merece.

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Dafne, la ninfa peneide. Por Virginia Seguí

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         Una disputa entre Eros, el indómito e irrespetuoso hijo alado de la diosa del amor, y Apolo desencadenó la tragedia de Dafne, la bella hija del río Peneo. Los peyorativos comentarios de este último sobre capacidad y el uso del arco de Eros, provocaron su ira y sus deseos de venganza ¿qué mejor venganza que demostrar a Febo, en su propia carne, todo el poder de sus flechas? ¡Ah, si no hubiera pronunciado esas palabras!, pero aún podía oírlas y las tenía presentes en su mente: ¿que haces tú, pequeño insolente, manejando armas tan poderosas?; el hijo de Zeus y Leto no debería haberlas pronunciado, aunque sus proezas con el arco y la gran certeza de sus disparos contra las bestias salvajes o sus enemigos fueran famosas; pero su arte, aquél que Febo había menospreciado, su capacidad de encender pequeños amores con sus antorchas le daba más poder de lo que en apariencia pudiera parecer; y cuando una de sus flechas era certera, los sentimientos que inculcaban en el blanco controlaban todas sus acciones.

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