Análisis de la tipología femenina a través del costumbrismo III. Por Virginia Seguí


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             A continuación insertamos la tercera entrega de la Comúnicación presentada en el Congreso <Frasquita Larrea y Aherán. Europeas y españolas entre la Ilustración y el Romanticismo (1750-1850)> organizado por la Universidad de Cadiz y realizado en El Puerto de Santa María en colaboración con su Ayuntamiento. Publicada en las Actas del Congreso en el año 2003. Las imágenes que ilustran el texto, representan diversos tipos de mujeres y fueron grabadas por Juan de la Cruz Cano y Olmedilla para su obra Colección de Trajes de España publicada en 1777.

             Next we insert the third delivery of the Comúnicación presented in the Congress < Frasquita Larrea and Aherán. European and Spaniards between the Illustration and the Romanticism (1750-1850) > organized by the University of Cádiz and carried out in Santa María’s Port in collaboration with their City council. Published in the Records of the Congress in the year 2003. The images that illustrate the text, represent diverse types of women and they were recorded by Juan of Gray-headed Cruz and Olmedilla for their work Collection of Suits of Spain published in 1777.

El siguiente momento que nos interesa se produce a principios el siglo XIX, los grabadores que de este momento son deudores de Juan de la Cruz pero van avanzando hacia el costumbrismo romántico que tendrá su momento álgido a mediados del siglo. Los principales son Miguel Gamborino sus Gritos de Madrid, Antonio Rodríguez con su Colección general de los trajes que en la actualidad se usan en España, principiada en el año 1801 en Madrid, José Ribelles y Helip  con su Colección de trages. Rodríguez y Ribelles dividen el país en zonas y recrean tipos de cada una; serán por tanto regionales con cierto aire documental y madrileños, estos últimos, básicamente, inspirados en los gritos es decir: vendedoras callejeras. La obra de Antonio Rodríguez consta, básicamente, de 112 tipos. Este autor nos ofrece una imagen general de España, que sigue siendo rural (excepto la capital) y regional caracterizada por la diversidad de trajes y costumbres. Son 53 tipos rurales, 47 urbanos de los cuales 37 corresponden a Madrid y siete de difícil clasificación y se dice que se encuentra inmersa en el mundo goyesco.

En lo literario, aunque Ramón de la Cruz muere en 1794, su obra seguirá vigente y será muy popular perviviendo sus tipos. Por otro lado, a partir de una cierta fecha, comenzarán a publicar algunos de los escritores que pronto serán los mejores representantes del género y que nos conducen directamente con el Costumbrismo romántico pleno.

Aunque los ejemplos son numerosos para estudiar este período nos centraremos en un tipo de libros que tuvieron una gran aceptación debido a lo cual su publicación será recurrente. La lectura de estos textos pone de manifiesto la tendencia dominante de la época que, básicamente, tiende hacia la crítica y la sátira resaltando, en general, las características negativas de todos los tipos que describen, tendencia que se acentúa cuando se trata de tipos femeninos.

La serie de libros, a los que nos referimos tiene, nuevamente, unos precedentes europeos obras de factura similar publicadas en Francia bajo el título Les Français peints par eux-mêmes, y en Inglaterra con el de Heads of the People, y que a partir de un cierto momento proliferaran en nuestro país; el primero de ellos será el publicado por Boix en 1843  con el título Los españoles pintados por sí mismos (1843), editado en dos tomos con 99 tipos en total; 27 de ellos femeninos sus autores son todos hombres:  La patrona de huéspedes; La castañera; El ama del cura; La coqueta; La criada; La nodriza; El ama de llaves; La santurrona; La lavandera; La mujer del mundo; La cantinera; La gitana; La celestina; La casera de un corral; La politico-mana; La maja; La doncella de labor; La comadre; La actriz; La posadera; La viuda del militar; La monja; La colegiala; La cigarrera; La señora mayor; La prendera; La marisabidilla.

Contiene ilustraciones de dibujos grabados por varios artistas, destacan las realizadas por Ubarrieta, Ortega, Alenza, Miranda, etc..

Las españolas pintadas por los españoles, publicado en 1871, que será, dentro de la serie, el que presente de manera más acentuada la mirada, crítica y negativa, del hombre hacia la mujer. Editado en dos tomos, sin ilustrar, incluye un total de 65 artículos de tipos femeninos y de autores todos masculinos: La nerviosa; Ella es él; La niña casadera; La cuca; La militara; La futura; La literata; La viuda; La señorita cursi; Rosa la solterona; La colillera; La peinadora; La mujer del filósofo; La crónica…; Las comadres políticas; La celosa (boceto); La mujer sin tacha; La visitera; La fea; La enamorada; La mujer casadera; La económica; La pollita; La maldiciente; La siempreviva; La española neta; La habladora; La espanta-novios; La que va a todas partes; La supersticiosa; La elegante; La suegra; La cómica de la legua; La tertuliana de café; La bailarina; La aficionada; La pobre vergonzante; La pensionista; La que viene a menos; La pitonisa de barrio; La bonita y no más; La actriz de nacimiento; La que no quiso casarse; Cuatro mujeres; La modelo; La vieja verde; La curiosa; La conspiradora; La que va a caer; La séneca; La trapisondista; La duquesa; La que espera en el café; La que tiene muchos novios; La mogigata; La amable; Las que se pintan; La amiga; La suripanda; La mujer de empresa; La madre de la dama joven; La Venus caduca ; La cenicienta; La señora de pronto; La que lleva perro; La cómica de la legua.

El titulado Las mujeres Españolas, Portuguesas y Americanas (1872), publicado en un solo tomo que incluye tipos 20 femeninos, todos de carácter regional y, también, todos obra de escritores masculinos: La mujer de Álava (vendedora de pollos); La mujer de Albacete; La mujer de Alicante; La mujer de Almería; La mujer de Badajoz; La mujer de las Islas Baleares (Labradora de los alrededores de Palma de Mallorca); La mujer de Barcelona (Labradora o payesa de los alrededores de la capital, y traje de fiesta); La mujer de Burgos (Serrana de San Millán de Juarros); La mujer de Cáceres; La mujer de Cádiz; La mujer de las Canarias; La mujer de Castellón; La mujer de La Coruña; La mujer de Cuenca; La mujer de Gerona; La mujer de Granada; La mujer de Guadalajara (La alcarreña); La mujer de Guipúzcoa. Ilustrado con grabados policromados que reproducen todos los tipos que presenta.

Además de los señalados y ante el éxito de este tipo de libros podemos citar algunos otros que se publican también por estas fechas que mantienen la esencia del género: Doce españoles de brocha gorda, que no pudiendo pintarse a sí mismos me han encargado a mí, Antonio Flores, su retrato (1846), Los Valencianos pintados por sí mismos (1859), Los españoles de ogaño (1872)

Habitualmente dadas las dificultades que la mujer ha tenido para acceder a la educación y a las diferentes actividades artísticas, los autores tanto plásticos como literarios son hombres, como consecuencia de ello ha sido su mirada y su visión del mundo la que presentado, al resto de la sociedad, la imagen y el mundo femenino.

La nueva sociedad nacida de las transformaciones que conlleva la combinación de la Ilustración y la revolución industrial va exigir la democratización de la educación, permitiendo el acceso paulatino de la mujer a ella con el fin de capacitarla para desempeñar los papeles que, en ella, le están reservados. A partir de aquí encontramos una nueva situación  ya que, si bien es verdad que esto le permite asumirlos y desempeñarlos siguiendo las convenciones establecidas, también es verdad que su acceso al conocimiento le permitirá, al mismo tiempo, tomar conciencia de su situación, de sus capacidades y del papel que, en la sociedad, le ha sido adjudicado, pudiendo, a partir de este conocimiento intentar cambiarlo.

Las voces femeninas desde la Antigüedad, el Medievo y épocas más próximas en el tiempo habían sido, en lo posible, silenciadas; pero el aumento en el número de voces femeninas que tiene lugar durante el siglo XVIII y en especial el XIX será más difícil de silenciar. Durante este siglo habrá un crecimiento significativo en el número de mujeres que decidirán participar activamente en la sociedad luchando por su derecho a realizar trabajos y actividades, hasta entonces, reservadas al hombre. El campo literario será uno de los primeros en los que la mujer intentará demostrar sus habilidades ya que su práctica no requiere utensilios especiales e inicialmente puede realizarse, incluso, sin salir de ese espacio íntimo reservado a la mujer que es el hogar doméstico.

El paulatino acceso a la educación de la mujer provoca que, en ese momento, existiesen ya bastantes mujeres con la formación necesaria para desarrollar, dentro de este campo, una labor equivalente a la que desempeñaban muchos de los hombres que la ejercían.

A partir de aquí será más frecuente encontrar ejemplos de ello, ejemplos que nos permitirán comparar sí, en la descripción de tipos, existen diferencias o no entre las voces masculinas y femeninas, por tanto, debemos buscar entre las publicaciones de la época, los artículos, de este tipo firmados por mujeres.  El primer ejemplo lo tenemos en El Álbum del Bello Sexo o las españolas pintadas por sí mismas obra publicada en 1843 que proyectada inicialmente en dos volúmenes de cuarenta tipos de mujer cada uno. Esta obra se adelanta a las francesas pues según Ucelay da Cal: “Esta obra se anticipa catorce años, a su homónima francesa Les Femmes peintes par elles-mêmes, deriva de Les Français peints par eux-mêmes“, que, como vimos es de 1858”. Finalmente sólo verían la luz dos o cuatro de ellos, aunque la cuestión está en discusión ya que JIMÉNEZ MORREL, en su estudio sobre La prensa femenina en España, menciona que solo cuatro los tipos presentados en sus correspondientes entregas, que estaban firmados por Gertrudis Gómez de Avellaneda, Antonio Flores, Vicente Díaz Canseco e Inocencio Riesgo Le Grand y, cómo se ve sólo uno de ellos era obra de una mujer bajo el título: La dama de gran tono.

Adela Ginés y Ortiz es la autora de una serie de tipos femeninos que vieron la luz en el periódico madrileño La Iberia, ella acometerá, por primera  vez y en solitario, la tarea de presentar tipos de mujer desde el punto de vista de otra mujer; son 27 tipos y se publicaron bajo el título de: Apuntes para un Album del bello sexo. Tipos y caracteres de la mujer; los tipos son: La mujer de recursos; La niña de moda; La simpática;  La timorata; La burlona; La piadosa; La buena… nada más; La mujer fuerte, La embustera; La vanidosa; La fea, La mujer de su casa, La desarreglada; La amiga, La sosita; La soltera; La casada; La viuda; La coqueta, La mujer de negocios; La extraviada; La juiciosa; La madre, La rica, La orgullosa; La varonil, La instruida.

Pero el libro que mejor ejemplifica el sonido de las voces femeninas, dada la variedad de escritoras que en él participan se publicará en 1881, será el último capítulo de este costumbrismo romántico y, comercialmente, no tendrá demasiado éxito, en opinión de su editor Juan Pons su publicación fue un fiasco que casi le lleva a la ruina pero, sin duda, es la iniciativa, en este sentido, más progresista del momento.

La idea de su publicación parte del editor catalán Juan Pons quien dentro de sus actividades editoriales mantenía una línea específicamente dedicada a la mujer y al mundo femenino. Cuando, a finales de 1880, una de sus publicaciones de mayor éxito Historia Universal de la Mujer, está finalizando piensa, para sustituirla, en una nueva de similares características, en cuanto a temática, presentación, ilustraciones, etc., el proyecto completo consta de dos publicaciones simultáneas y una destinada al público masculino y otra al femenino: su título sería Los españoles o Las españolas, según el caso, pintadas por si mismos/as, además de los textos iría ilustrado con grabados de Eusebio Planas grabador catalán de gran fama.

La dirección literaria de la destinada los hombres fue dirigida y coordinada por José de Benjumea y para la de las mujeres piensa que la escritora que tiene mejores cualidades para desempeñar ese puesto es la escritora: Faustina Sáez de Melgar, la conocía de una colaboración anterior y conoce bien sus capacidades y posibilidades de relación el resto de escritoras. Faustina recibe la oferta de Pons en París, ciudad en la que residía, y aunque al principio tienen algunas diferencias, básicamente, económicas, finalmente aceptará la oferta. Pons le había comunicado ya lo que pretendía con la obra que proyectaba:

“…este título por sí solo me parece revela ya una gran parte de mi plan. Pero salvo mejor parecer, y siempre dispuesto a introducir en el las mejoras de que mi plan sea susceptible, debo indicar que esta obra debiera tratar de los distintos caracteres y tipos de las mugeres españolas, desde la princesa por egemplo á la infeliz obrera, desde la desgraciada prostituta hasta la beata, ama de cura y mogigata. En fin la muger pintada en todas sus fases de la esfera social. Ademas podría describirse los distintos tipos que ofrece la diferencia de clima o tierra, pintándose por egemplo la castellana y la andaluza, la catalana y la gallega, etc. Por supuesto que esta obra tendrá que ser sumamente moral y hasta de doctrina en lo posible, si bien no dejaría de darle cierta amenidad la diverjencia fisica de las particularidades que distinga á cada uno de los tipos contenidos en tal obra.”

BIBLIOGRAFIA

Archivo Faustina Sáez de Melgar a partir de ahora citaremos como: AFSM: Documentos (D091). Carta de Juan Pons de fecha 8 de octubre de 1880.

ALBORG, J.L. Historia de la literatura española. El Romanticismo. Vol. IV. Madrid. Ed. Gredos.1988

BOZAL FERNÁNDEZ, Valeriano. A. Rodríguez. Colección General de trages que en la actualidad se usan en España principiada en el año 1801.Madrid. Ed. Visor. 1982. Pág. 12 y 14.

BOZAL FERNÁNDEZ, Valeriano. “El Grabado popular en el período romántico”. En AA.VV. El grabado en España (siglos XIX y XX). Vol. XXXII de la Historia General del Arte. Summa Artis. Págs. 282-372. Madrid. Ed. Espasa Calpe. 1988

UCELAY DA CAL, M. Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844). Estudio de un género costumbrista. México. Colegio de Médicos. 1951

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