Historia de la Mujer – Mujeres célebres de la Antigüedad IX


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      El historiador y periodista Antonio Pirala termina su serie sobre Mujeres de la Antigüedad con la conclusión de la historia de la china Pan-Hoei-Pan, publicada en la revista madrileña, destinada al público femenino, <El Correo de la Moda>, en el número 37 de su segunda época de 8 de octubre de 1853. Respetamos la ortografía original.

     The historian and journalist Antonio Pirala finishes his series it has more than enough Women of the Antiquity with the conclusion of the history of the Chinese Pan-Hoei-Pan, published in the magazine from Madrid, dedicated to the feminine public, < The Mail of the Fashion >, in the number 37 of his second time of October 8 1853. We respect the original spelling.

Pan-Hoei-Pan

(Conclusión)

Cap- 7º. De la buena inteligencia que una mujer debe conservar con los hermanos de su esposo. Este capítulo, en que se censura con templanza y habilidad la guerra eterna que por lo general existe entre cuñados, es tan interesante, que á pesar del propósito que habíamos hecho de no copiar los títulos, no podemos resistir el deseo de dar a conocer uno de sus mas importantes párrafos. <Una mujer de buen sentido (dice la autora), que quiera vivir tranquila, debe comenzar por colocarse sobre todas las pequeñas incomodidades inseparables de su condicion: debe procurar convencerse de que cualquier modo que obre, tendrá siempre algo que sufrir de parte de aquellos con quienes ha de vivir: debe convencerse de que su tranquilidad interior y su reputacion dependen únicamente de la estimacion que haya sabido conciliarse por parte de sus suegros y cuñados. Ahora bien; el medio de conciliarse esta estimacion es completamente sencillo; que nunca contrarie á los demas; que sufra pacíficamente el ser contrariada; que jamás conteste á las palabras duras ó picantes que puedan dirigirla; que nunca se queje á su marido, ni desapruebe lo que vea ú oiga, á menos que no sean cosas evidentemente perjudiciales; que este siempre dispuesta á mostrar deferencia por la voluntad de los demas en todo aquello que no se oponga á la honestidad ó á su deber. Sus padres y hermanos políticos, aunque fuesen unos tigres, no podrían menos que cobrar aficion y respeto hacia una mujer que así se conduzca con ellos. En todo tiempo y en todas partes elogiaran su virtud y su excelente carácter. Semejante elogio, repetido con frecuencia, la conquistara también con frecuencia, la conquistará tambien el corazon de su marido, la hará respetar por todos sus parientes, y llegará á establecer tan sólidamente la reputacion, que será objeto del aprecio universal; y se la citará por ejemplo á las demas mujeres.> No se olvide que la autora nació y escribía en la China; que no era en lo antiguo la condicion social de la mujer lo que hoy es en los países cristianos, merced al Hijo de María, que proclamando la igualdad de la especie humana, emancipó al sexo delicado de la servidumbre en que le tenia la fuerza. Así y todo, forzoso es convenir en la eficacia del medio indicado para captarse la mujer casada la benevolencia de los parientes de su marido, y aumentar, si no adquirirse, la de éste, que tanto la importa. Duro es, á la verdad, y de difícil ejecución, pero poco menos que se adapte, corresponderán sus resultados á los esfuerzos que se hagan á un fin tan interesante.

Esta obra de Pan-Hoei-Pan, que algunos autores han titulado el Código de las mujeres, y de la cual nos hemos ocupado mucho mas de lo que nos habíamos propuesto al comenzar este artículo, fue recibida muy favorablemente por el Emperador, por la córte, y por el pueblo. El sábio Ma-Young, presidente de los literatos que concurrian diariamente á la biblioteca del palacio imperial, hizo de ella una copia de su propia mano, y encargó á su esposa que aprendiese de memoria aquel tratado, escrito, según decia, para la perfeccion de las mujeres.

La ilustre Pan-Hoei-Pan, honor de su sexo, murió á la edad de 70 años, y fué llorada de todos. El emperador Ho-Ti hizo realzar sus funerales de pompa estraordinaria.

De todos los elogios que los escritores de aquel tiempo hicieron para eternizar su memoria, tan solo se conserva la inscripcion que otra mujer sábia, esposa de uno de sus hijos, hizo grabar en su sepulcro: He aquí su contenido: <Pan-Hoei-Pan, por sobrenombre Tasao, la gran señora, esposa de Tasao, hija de Pang-che, hermana de Pan-Kon ha dado la última mano á las obras de su padre y de su hermano, que ha esplicado y embellecido tambien.> — Ha sido maestra de la emperatriz y de las damas de palacio. Dando á sus ilustres discípulas lecciones de poesía, elocuencia é historia, las enseñó á adornar la erudición con los atractivos de la literatura, y a enriquecer la literatura con los tesoros de la erudición. Por una gracia, de la cual ninguna mujer habia gozado todavía, la confió  el Emperador la superintendencia de sus bibliotecas, en que se encerraba el precioso depósito de los manuscritos antiguos y modernos no revisados.- Al frente de sábios escogidos, trabajó con un éxito que admiraron los hombres de letras, y que excedió sus esperanzas. Sacó del profundo olvido en que estaban envueltas varias producciones útiles de sábios de los siglos anteriores; esplicó con mucha claridad, que nada dejó de desear, muchas obras buenas de los sábios modernos, que por su demasiada oscuridad ó por su gusto estraño se hacian poco inteligibles.-Se elevó, sin pretenderlo, al rango de los mas sublimes autores, entre los cuales la finura de su buen gusto, la belleza de su estilo, su erudición profunda y la precision de su crítica, la hicieron merecer un lugar distinguido. Descendió por voluntad propia, hasta el nivel del comun de las mujeres, á las cuales por su asiduidad en el desempeño de los negocios domésticos, por su cuidado escrupuloso en no olvidar ninguno de los minuciosos pormenores de la familia, no desdeñó de igualarse, para enseñarles que en cualquiera circunstancias pudiesen encontrarse, y cualquiera que fuese la clase en la que se halláran colocadas, siempre deben cumplirse con preferencia los deberes particulares de su sexo, y ser mirados como los mas esenciales, como la primera de sus obligaciones.-Gozando de todos los honores que se conceden al talento y á el verdadero mérito, cuando son notorios; apreciada de los literatos, á los cuales servia de oráculo; respetada de las personas de su sexo, á quienes sin embargo no habia temido decir las mas humillantes verdades, vivió largos años entregada  al trabajo y á la virtud, en paz siempre consigo misma y con los otros.-¡Ojalá el precioso recuerdo de las virtudes y de su mérito la haga vivir en los siglos futuros, hasta en los mas apartados de nuestros descendientes.!

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