Historia de la Mujer – Mujeres célebres del Medievo II


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       En esta ocasión el historiador y periodista Antonio Pirala comienza un repaso por las reinas de España del medievo español, la biografía de Dª Berenguela de Castilla es la primera de estas semblanzas que publica en la revista madrileña destinada al público femenino: <El Correo de la Moda>, aparece en el número 57 de su segunda Época, que vio la luz el 8 de marzo de 1854. Respetamos la ortografía original.

 Berenguela la Grande

La historia de nuestra patria presenta mas que otra alguna ejemplos de esas reinas eminentes, que han enaltecido su nombre, dado gloria á su país, y asombrado al mundo.

Distínguese entre otras en la historia de España la madre de San Fernando, la mujer prudentísima, honra y orgullo de su sexo, cuya vida vamos á trazar ligeramente, ofreciendo así una leccion histórica á nuestras lectoras, desnuda de esa natural sequedad de la narración, que se destruye en la biografía.

BerengueladeCastillaBerenguela parecia destinada desde su juventud á la felicidad de España. Al comenzar en este nuevo estado que fija en vida el destino de la mujer y el del hombre que á ella se une, es el instrumento que da la paz á los reinos, apareciendo en medio de ellos como el íris despues de la tormenta. Los reinos de Castilla y Leon estaban en guerra y se destrozaban implacables, y siendo Berenguela la primogénita del rey de Castilla Don Alfonso VIII, casó con don Alonso IX de Leon el 17 de diciembre de 1197, y no solo terminó la lucha, sino que dio principio la union de la monarquía española. Castilla y Leon formaron un reino, y la que dio paz á los pueblos, hizo feliz á su esposo, formando sus delicias.

Pero era grande Berenguela, y no basta esto á la mujer grande. Comprendió que la reina debe ser la madre del pueblo, y persuadió á su esposo que moderase los tributos, que corrigiese los abusos, y reformase los fueros.

No olvidaba por la política las artes, y edificó el palacio de Leon, restauró las famosas torres destruidas por Almanzor, protegió los establecimientos de piedad, engrandeció las iglesias y las dotó liberalmente. Verdadera providencia para los pobres y desgraciados, ni vio miseria que no remediar, ni lágrima que no enjugase. Manejaba con tino los negocios públicos, y la que era sábia y benéfica, fue llamada Prudentísima.

Pero la que tanta felicidad derramaba no pudo evitar una terrible desgracia que vino á perturbar su ventura.

Era envidiable la tranquilidad que Berenguela y Alonso disfrutaban, cuando el papa Inocencio III creyó deber anular y disolver el matrimonio, á causa de parentesco. Ofrecimientos, gestiones, todo cuanto puede hacerse para evitar una desgracia, se hizo para conseguir la dispensa de la córte de Roma; pero todo fué en vano: y tanta era la felicidad de que disfrutaban ambos esposos, el cariño que se tenían, que se resistieron á cumplir las órdenes pontificias, y S.S. fulminó contra ellos la excomunión y el entredicho contra el reino.

Permanecieron unidos algunos años, hasta que Berenguela tratando de reconciliarse con la Iglesia, se retiró a Castilla al lado de su padre.

La muerte de éste fue causa de algunos disturbios en el reino, suscitados por los ambiciosos Laras y sus partidarios, que codiciaban la regencia y tutela que ejercía Berenguela por la menor edad de su hermano Enrique, cuyo cargo renunció para demostrar con su abnegación la nobleza de sus sentimientos. Mas no se evitaron por esto nuevos conflictos; y temiendo los que pudieran sobrevenir por la muerte del niño Enrique, á quien sucedió Berenguela, consiguió llevar a su lado á su hijo Fernando, y renunció en él la corona, haciendo le jurasen como rey el 31 de agosto de 1217.

FernandoElSanto

Pero si contuvo así las demasías de los Laras, se creyó ofendido D. Alonso, y se apretó á pelear contra su mujer y su hijo. En vano hicieron éstos proposiciones de paz; despreciólas todas el rey de Leon, y Fernando tuvo que pelear contra su padre, á cuyos ejércitos venció, debiéndose á esto la paz y treguas que padre é hijo firmaron.

Berenguela se dedicó desde entonces á guiar á su hijo Fernando por la senda del verdadero monarca, justo padre de los pueblos, y con tan hábil consejera creció el poderío de Fernando á la par del del reino, y las virtudes que su madre le inculcó le valieron el renombre de Santo, que tan justamente mereció.

Cuando nada tenia ya que enseñar la madre á su hijo; cuando le veía caminar rectamente por la senda que ella le trazára, pensó en sí, y la que había hecho un santo, quiso hacerse justa, y se retiró al monasterio de las Huelgas de Burgos, donde murió el 9 de noviembre de 1246.

Tal fué la gloriosa vida de aquella reina, á quien el P. Florez no halla otro renombre mas digno de ella que el de Grande, que le mereció con justicia.

SepulcroDoñaBerenguela

Por eso figura Berenguela entre las reinas mas ilustradas de España, legando á la historia no solo las gloriosas páginas de su vida, sino las que preparó su saber.

Hijo suyo era el santo conquistador de Sevilla, é hijo que no olvidó los consejos de su madre, esas lecciones sublimes, manantial de todo bien.

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Un pensamiento en “Historia de la Mujer – Mujeres célebres del Medievo II

  1. Sí, gran mujer y excelente relato con un enfoque claro en de dónde vienen las cosas, a dónde van y por qué fueron importantes. ¡Mil gracias!

seguicollar

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