Temas sobre la mujer. III. El nombre


El número 53 de la revista madrileña, destinada al público femenino, El Correo de la Moda publicada el 8 de febrero de 1854 incluye este artículo del historiador y periodista Antonio Pirala, en el que comenta algunos aspectos de los nombres asignados a las mujeres y los sistemas empleados para ello, su significado y, también, cuestiones sobre sus apellidoso su forma de nombrarlas según sean solteras o casadas; ilustra el tema refiriéndose a costumbres de diferentes pueblos y culturas; todo ello con la finalidad de ilustrar sobre estas cuestiones a sus amables lectoras. Ilustramos el post con imágenes de mujeres no relacionadas directamente con él y mantenemos la ortografía original como hacemos habitualmente.

No podemos decir con respecto á la mujer que el nombre no hace a la cosa. Todo lo contrario: en la palabra mujer parece que se ha querido representar la naturaleza, la producción, la vida; y el hombre, dándola nombres patronímicos, se los hace perder en nuestra sociedad. Dios concede todo á la mujer: nosotros la quitamos hasta el apellido y la hacemos adoptar el nuestro.

No entrarémos en la cuestion etimológica del nombre de mujer: sería tarea larga y quizás enojosa para nuestras lectoras, pues tendríamos que aducir testos chinos, hebreos, griegos, y manifestar porque los primeros la llamaban Niù, porqué los segundos Ischa, y los terceros Gyné. Orígenes tenemos mas modernos de donde poder partir, y asi verémos que muchos etimologistas derivan el nombre de mujer de la palabra latina femina, queriendo significar, según algunos -la familia, porque la mujer es su origen y el vínculo que la une.

Mujeres_Prehistoria

La palabra mujer significa en unos países la criatura débil, en otros la productora, en muchos la bondadosa, y en todos la destinada á formar la base de la felicidad social; ya neutralizando en unas partes los feroces instintos del hombre, ya dulcificando en otras la rudeza, y ya constituyendo en todas la familia, que es el primera grado de la sociedad humana.

Gossaert1520

Según Cornelio Agripa, el nombre de mujer es comparacion mas escelente que el de hombre; porque al llamar Dios á éste hombre Adam y á la mujer Eva, quiso significar en el primero la tierra, y en el segundo la vida; y siendo la vida un bien más precioso que la tierra, es una consecuencia lógica que la mujer lleva preferencia al hombre.

Pero llevando la cuestion á otro terrero, veremos que el nombre que se daba á lasIMG_1721 mujeres en lo antiguo, era la personificación de sus cualidades y perfecciones. Por esto el nombre de Noemí, significaba el esclarecimiento de la belleza; el de Susana, la pura flor brillante, y así otros muchos. Los árabes, sobre todo, hacían ostentoso alarde de su galantería, y los nombres de las flores, de los astros, de cuanto bello hay en el mundo, tenía su significado en el nombre que daban a sus mujeres:

Significación de algunos nombres árabes:

Redhuja, dulce ó agradable

Nocima, graciosa

Sobeiha, aurora

Zahira, florida

Nazoha, deliciosa

Ommalisam, la de los lindos collares

Ancina, fiel

Zaida, dichosa

Lobua, blanca como la leche

Entre los romanos las hijas tomaban el nombre del padre: Virginia, Julia, Octavia, eran hijas de Virginio, de Julio y de Octavio.

El apellido no era algunas veces mas que una expresión de amistad, tal como hoy se prodiga á los amigos ó á los hijos, siendo algunas veces el monumento de un gran recuerdo. Sila, para perpetuar la memoria de su aventura, que hizo la desgracia del mundo y avergonzó á los dioses, dio á su hija el apellido Fausta.

Los atenienses prohibieron por una ley que el nombre de la madre pasara á los hijos.

Lo contrario sucedía en otros puntos, donde el hijo tomaba el nombre de la madre, y ésta, y no el del padre, transmitían al hijo los derechos de ciudadano libre. Esta costumbre fué establecida en recompensa de un gran servicio prestado en lo antiguo por las mujeres, cuyas plegarias libraron á su país del fuego enviado por la venganza divina.

En otros pueblos toman los hijos el nombre de la madre cuando la paternidad es incierta.

En las glorias del mundo, en ese banquete de la vanidad mas ó menos justa, no tenia asiento la mujer; y para que herede el trono han sido precisas guerras y revoluciones. La mujer era de peor condicion que el último de los hijos: sin derechos á heredar, estaba siempre sometida al orgullo, al capricho del hombre, que traficaba á veces con su mano y su coraza, ó la sumergia despechada en el claustro, donde consumia su existencia en lágrimas y dolores.

IdeasenelconventoCollins1851

La sociedades hoy más razonable, aunque no enteramente justa; y sí concede mas derechos á la mujer, si la distingue mas, todavía se ve predominar nuestro orgullo, nuestra fuerza.

Si en algunos puntos, como en las Islas Azores, esa colonia portuguesa, no deja la mujer su nombre al casarse, en otros, la mujer de un hombre llamado por ejemplo Caro, la llaman Carota, y así en los demas.

Esto es injusto y hasta humillante. Pero aun en nuestra ilustrada sociedad, ya que la vanidad une los cuarteles en el mismo blason del marido y la mujer, ¿por qué la ternura no debia unir igualmente sus nombres?

Cuando la mujer tome el de su marido, ¿por qué el marido no añade al suyo el de su mujer? En Génova y en algunas provincias de Francia se sigue este uso voluntario, que la ley debia consagrarle, y hacerle universal.

Un apellido colocado antes del nombre de familia designaria al célibe; dos nombres de familia reunidos distinguirian al hombre casado. A la ventaja, añade E. Salerte, de separar así dos posiciones, de las cuales debe ser la una alentada, y tratada la otra con poco favor, se añadiría la de recordar sin cesar la familia en la cual el esposo se habia honrado de escoger su compañera.

Costumbre que bendecía la sociedad por lo que la moral ganaba y ensalzaba el prestigio de la mujer.

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2 pensamientos en “Temas sobre la mujer. III. El nombre

  1. No había leído este artículo hasta hoy. Qué interesante es el tema de los apellido, ahora que están ocurriendo cambios … ya se puede escoger el que llevarán los hijos. Es curioso que en Holanda, aunque no esté impuesto por ley, la mujer, desde el momento en el que se casa, toma el nombre del marido. y los hijos sólo llevan el apellido del padre.

seguicollar

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