Sirenas. En la mitología griega. Por Virginia Seguí

¿Qué es para Vd. una sirena? ¿Qué imágenes se le vienen a la mente cuando piensa en ellas? El repertorio de imágenes que cada ser humano tiene en su memoria y es capaz de asociar con cada uno de los conceptos en los que piensa es un producto de su mundo personal, del que forman parte su nacionalidad y cultura, su clase social, su educación, e incluso su carácter puede hacer que tengamos más o menos interés por investigar, conocer cosas nuevas y aprender; está claro que con el paso del tiempo las posibilidades de ver sirenas ha ido creciendo y desde luego actualmente estamos en el mejor de los momentos para ello, viviendo en un mundo dominado por la imagen; aunque aún así el saber cosas sobre sirenas o ver su imagen es más o menos fácil, dependiendo del ámbito en que cada uno se mueva.

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Circe, la diosa ninfa titánica. Por Virginia Seguí

         La estirpe de Circe (Halcón) es significativa pues su ascendencia entronca directamente con Urano el padre de los dioses ya que sus cuatro abuelos eran Titanes; su padre Helios era hijo de Hiperión y Tía, y su madre Perseis de Océano y Tetis; esto le da su carácter titánida siendo, a la vez, oceánica por su abuelo materno. Sus hermanos también fueron importantes; Eetes era el rey de la Cólquida y Pasífae reinó en Creta  junto a Minos; ella misma fue reina de los sármatas y, a la vez, ninfa, maga y hechicera; mujer de gran belleza e inteligencia que poseía grandes habilidades entre las que se incluía el conocimiento de las plantas y de la farmacopea, pues eligiéndolas cuidadosamente y mezclándolas adecuadamente preparaba filtros, bebedizos y brebajes para realizar sus hechizos, encantamientos y transformaciones lo que le hizo famosa desde tiempos remotos.

Las Metamorfosis de Ovidio contienen la descripción que Macareo, uno de los marinos compañeros de Odiseo, hace de su  llegada a la morada palacio de Circe, situada en la isla de Eea, y de lo que vio al entrar en ella: <Ella estaba sentada en una habitación, sobre un solemne trono; viste una túnica brillante y se envuelve en un manto dorado. Hay junto a ella ninfas y nereidas, que no hilan copos de lana con el movimiento de sus dedos ni estiran sus hilos: clasifican hierbas y ordenan en cestillos flores esparcidas en desorden y tallos d diferentes colores. Ella misma examina la labora que éstas realizan, ella sabe qué utilidad tiene cada hoja y cuál es la armonía de las mezclas y controla atentamente las dosificaciones […]>

Desde muy joven empleó sus poderes contra los hombres y se cuenta que su padre Helios tuvo que rescatarla y llevarla, en su flamante carro solar, a la Isla de Eea salvándola de una muerte segura ya que, en su propia ceremonia nupcial, dio un bebedizo emponzoñado a su reciente y flamante marido el rey de los sármatas lo que desató la cólera  y la ira del pueblo contra ella llegando a peligrar su vida. Desde entonces habitaba en la Isla de Eea, la leyenda de los argonautas sitúa geográficamente la isla en la entrada del golfo Adriático y hoy día se la identifica con Lussin cerca de Pola; aunque esto no está muy claro y Graves en su obra Los mitos griegos plantea una serie de discrepancias geográficas que presenta la Odisea al hablar de los vientos que dirigen a Odiseo hacia la isla de la maga Circe que le llevan a dudar de que el autor real de esta obra sea Homero dado el desconocimiento geográfico que observa planteando, incluso, la hipótesis de que el verdadero autor de la obra fuera una mujer compañera del poeta y rapsoda griego. Sigue leyendo

LAS VALKIRIAS. Por Virginia Seguí

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Los documentos básicos o fuentes literarias de información  sobre la mitologia de los llamados pueblos gotónicos son básicamente tres los dos Eddas, uno en prosa y otro en verso, y la Historia Danesa de Sexto Grammatico, documentos que junto con las sagas y los poemas escáldicos sustentan la base literaria de la mitología de los pueblos del norte. Los expertos fechan los poemas del Edda en verso en el siglo IX, habiendo adquirido su forma definitiva antes de finalizar el período pagano, sin embargo el Edda en prosa y la Historia Danesa están datados en el s. XIII, después de la introducción del Cristianismo en Islandia.

 

Uno de los manuscritos del Edda en prosa, el Uppsálabók, contiene una reseña escrita después de la muerte de su autor en la que se indica que estamos ante el Edda en prosa y que autor es el islandés Snorri Sturlusson (1179-1241). El significado de la palabra Edda ha sido objeto de discusiones, Eirikr Magnusson dio la que, hoy día, parece más apropiada indicando que Edda sería el genitivo del topónimo Oddi, lugar de Islandia donde Snorri vivió en su juventud junto a su abuelo Sämund el Ilustrado; de esta forma Edda seria El libro de Oddi. Sin embargo, la tradición atribuía al propio Sämund la autoría del libro y la inscripción indicando que el autor era Snorri, desconcertó a los expertos y les hizo pensar en la existencia de otro Edda anterior, que finalmente fue hallado, en 1643, por Brynyólf comprobando así la existencia de un corpus con veintinueve poemas, algunos de ellos citados por Snorri. No obstante parece imposible que Sämund compusiera alguno de ellos, aunque lo que sí es posible, es que formaran parte de su biblioteca lo facilitaría su conocimiento a Snorri.

 

El Edda en verso contiene poemas mitológicos que nos hablan del mundo de los dioses y poemas heroicos que nos hablan del mundo de los hombres. Según Branston el Edda de Snorri es una especie de manual, con un prólogo en el que se amalgaman historias bíblicas y mitos paganos clásicos y/o nórdicos. Una segunda parte centrada ya los mitos nórdicos que se basaría en tradiciones orales, el Edda en verso y antiguos escaldas. Una tercer que contiene el Skaldskaparmal o Prosa de los Escaldas y una cuarte y ultima parte o Háttatál con explicaciones del propio Snorri sobre técnicas métricas, con ejemplos de estrofas y diferentes tipos métricos.

 

Snorri nos habla de las Valkirias en la parte en la que trata lo que tradicionalmente la mitología germánica denomina: La elección violenta de los muertos. Describe a las Valkirias y a los Campeones y menciona el Walhalla (Salón de los Matados) en Gylagiming II, describiendo la llegada del rey Gylfi a Asgard y la visión del monarca: <una sala tan alta que a duras penas se distinguía su techo. La tejaban escudos de oro, como la techumbre, hecho al que también se refiere Zyódólfr de Hvin, el cual implica que el Walhalla tenía adargas por tejas […] Vio un amplio espacio y muchas gentes jugando, otras bebiendo, otras armadas y peleando. Miró rápidamente a su alrededor y mucha cosas que presenció se le antojaron totalmente increíbles..>

 

Las Valkirias, son para Snorri una especie de diosas menores, a las que atribuye el deber de servir en el Walhalla, debiendo preparar las mesas y servir la bebida, manteniendo las jarras llenas. Al parecer los guerreros bebían una especie de hidromiel que brotaba de las ubres de la cabra Heidrun, que a su vez se alimentaba cada día alzándose sobre sus patas traseras y comiendo las puntas de las ramas del pino Läradr.

 

Las Valkirias eran enviadas de Odín en las batallas y se dedicaban a elegir a los hombres destinados a morir, decidiendo sobre quién obtendría la victoria. Se las relaciona con Las Normas, al decir: <Gudr, Róta y la menor de las Normas, llamada Skuld, cabalgan siempre para seleccionar los muertos y ordenar el combate>. No se describe físicamente a las Elegidoras de los Matados, pero sus nombres: Hacha del tiempo, Furiosa, Guerrera, Portaescudo, Hierro de Hueste, Destructora de Planes etc; hace que las equiparemos con las Amazonas y consideremos que tienen capacidad de ordenar la lucha y decidir sobre los vencedores. Aunque hay discrepancias sobre el lugar dónde las Valkirias procedían a seleccionar a los campeones muertos..

 

El significado del nombre de Valkyrya es literalmente: Seleccionadora de los que murieron violentamente, acepción que parece inherente del primer uso que se dio a la palabra, significado que no se circunscribe sólo a las lenguas escandinavas sino que lo encontramos también en las anglosajonas.

 

Los Glosarios Rimados o Zulor contienen dos listas de nombres de Valkirias. La primera contiene nueve relacionados con los hados o Norns; en la segunda figuran veintinueve. En ambas se las cita como Valkirias o doncellas de Odín, dependiendo de él y cabalgando por la tierra, sin determinar su sentido originario, es claro que sus nombres y descripciones parecen retratar a las antiguas amazonas clásicas que recorrían a caballo las comarcas.

 

En cierto sentido la descripción de las Valkirias en los Eddas está, en ocaciones, bastante domesticado y aún manteniendo en ellas algún aspecto belicoso, las describen preparando las mesas y sirviendo la bebida a los hombres; coincidiendo en esto con los poemas escáldicos del siglo X: El Eiríksmál (La canción de Eric) y El Hákonarmál (La canción de Hákon). Aunque en éste vemos una versión algo más aguerrida cuando, al describir cómo en la batalla Hakon recibe la herida mortal leemos: <[…] herido el soberano oyó a las Valkirias charlando/ bizarra prestancia tenían bajo los cascos,/ con los paveses al hombro>.

 

En el Helgakvida Hyörvardssonar 17, del Edda en verso, se las describe no eligiendo a los muertos sino siendo una especie de ángeles custodios, llevando las naves de Helgi a buen puerto: <Había tres naves en fila;/ una doncella cabalgaba al frente,/ calado el casco y blancas por completo;/ al encabritarse sus caballos,/ de sus crines se desprendían/ rocíos para los profundos valles,/ granizos para los bosques altos/ donde los hombres tienen sus cosechas>. Esta descripción contiene un carácter más primitivo de las Valkirias. Y los nombres que se mencionan también inciden en este sentido: Hölkk  (Gritadora), Göll (Aulladora), Skögul (Furiosa).

 

En el poema escáldico Darradarlyód y en el Lay de los Dardos, las valkirias son mucho mas guerreras, y esta tradición es la que recogió Gray en su obra Las Hermanas Fatales, en el que las Valkirias se llaman a si mismas amigas de Odín, limpian sus armas manchadas de sangre, y tejen una urdimbre victoriosa que gotea sangre, una urdimbre compuesta de tripas de hombre y lastrada con cabezas humanas, sus nombres son: Hildr, Hyörzrimul, Sangríd, Svipul, Gunnr y gandul, en el poema dicen con claridad: <Nosotras, las Valkirias podemos ordenar la batalla,/ ¡Cabalguemos a lo lejos,/ a lomos desnudos de nuestros caballos,/ empuñando las espadas!>  

 

Su descripción es mucho más dramática, sedientas de sangre y muerte, se alejan de las amazonas de Snorri, incluso se las llega a relacionar con las brujas, más cercanas a las que aparecen a las sagas, como en la del rey Haraldr, al zapar de Noruega hacia Inglaterra, Gyrdr, uno de sus hombres soñó: <[…] creyó estar en la nave del rey, y vio una gran bruja en la isla, con una horca en la mano y una artesa en la otra..> ; otro hombre Tord, soñó: <que al frente de los naturales del país cabalgaba una descomunal bruja a lomos de un lobo; ése llevaba un cadáver humano en la boca, y la sangre chorreaba de sus mandíbulas; y cuando hubo devorado aquél, la mujer le echó otro y otro, y así engulló a todos>. Por otro lado en el Grimnismál se citan trece Valkirias igual que el número de brujas que forman un aquelarre.

 

En un sentido originario serían criaturas emparentadas con Odin, cuando este tenía aún un sentido primitivo de dios del viento furioso que cruza el cielo y sus nombres así o atestiguan, con atributos ruidosos como: Gritadora, Aulladora, Furiosa, Estremecedora; se asocian a el como conductor de almas, siendo ellas almas primero y coincidiendo, en este sentido, con las Furias griegas, atormentadoras de espíritus y castigadoras de almas. Valkiria seria una denominación tardía, de algo que ya existía en la mente de los hombres, apareciendo como necesarias cuando Odín comenzó a destacar como dios de la guerra. Después su sentido fue evolucionando junto con la organización social de los propios pueblos gotónicos, adaptándose y convirtiéndose en una especie de damas de cierto rango, que servían las bebidas en la mansión de Odín. La tradición popular las ha convertido en mujeres míticas en las que se unen la vida y la muerte y en las que se mezcla una extraña belleza salvaje y ferocidad que se combina con su natural feminidad y fortaleza dándoles esa misteriosa sensualidad que todavía percibimos cuando las imaginamos.

Historia de la Mujer – AMAZONAS

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En esta sección un nuevo artículo del historiador Antonio Pirala, publicado en el número 17 del Correo de la Moda el día 8 de mayo de 1853, dentro del apartado INSTRUCCIÓN. Respetamos la ortografía original.
Amazonas

Si hemos de ocuparnos de las mujeres grandes que no pertenecen a la Biblia, debemos comenzar por las Amazonas, que ocupan, por su antigüedad, el primer lugar en la historia.

Tanto se ha dicho contra la existencia de esas mujeres belicosas, que, á no ser mas respetables los opuestos testimonios, dejarian de figurar en esta parte del ALBUM. Inclinados, pues, á la creencia de su realidad, una consideración indicarémos á los que la niegan. Los poetas de la antigüedad, al paso que se han inmortalizado con sus bellas inspiraciones, han hecho un gran daño a la historia, porque rodeando á los personajes de que trataban con el misterio de los portentos, y mezclando con los asuntos mas graves los sueños de sus dioses, han dado á aquellos el carácter de mitológicos.

Del mismo defecto adolecieron la mayor parte de los antiguos historiadores, y así es que hoy se abandona como falso, ó se mira como dudoso, todo punto de historia que de cualquier modo se roza con la mitología. Si porque los poetas mezclaron á Hércules y Teseo en las relaciones de las Amazonas, había de negarse su existencia, lo mismo podría decirse de la de Carlo-Magno, por lo que se ha escrito en los libros de Caballería; lo mismo que toda persona de regular criterio, creemos exagerado la mayor parte de lo que se cuenta de las Amazonas, por ejemplo, que mataban á sus hijos varones, que se quemaban un pecho, etc.; lo primero no es posible, porque se opone á la naturaleza, y lo segundo, sobre no apoyarse en ningun autor antiguo, debe ser una equivocación, que desharemos. Si á primera vista se hace increíble la existencia de un pueblo de mujeres esforzadas y guerreras, se negará la de las Sármatas, que peleaban al lado de sus padres y hermanos, que no podian aspirar al matrimonio sin haber muerto á tres enemigos; la de las Bohemias del siglo VIII, la de las modernas Griegas y Polacas. Pues bien; ó se niegan estos hechos, ó se concede la posibilidad del que es objeto del presenta artículo. La cuestion en este punto debe quedar reducida á descartar de la historia de las Amazonas lo fabulo que en ella, como en casi todas, han introducido los poetas, según costumbre de la antigüedad.

Poco después de la muerte del fundador del imperio Asirio, dividiéronse los Escitas en bandos. Tan encarnizada se hizo la discordia, que el partido mas débil se retiro á Capadocia, estableciéndose á orilla del Termodonde. La necesidad obligó al pueblo, que asi se formaba, á vejar á sus vecinos; mas, puestos éstos de acuerdo, no solo les rechazaron, sino que por concluir de una vez con tan incómodos huéspedes, invadieron á su vez el territorio que ocupaban, y exterminaron sin piedad a los varones. Hé aquí el origen de las Amazonas. Por conservarse, y ardiendo en deseo de venganza, se aunaron, recurriendo desesperadas á la guerra. Su intrepidez y constancia les aseguró su porvenir, y fueron tratadas como un pueblo constituido. ¿Y cómo se multiplicaban? Se preguntará. Reuniéndose con sus vecinos en tiempo y lugar convenido. Solo recibían las hijas, á las que educaban varonilmente, ejercitándolas en la caza, equitación y manejo de armas. Por medio de la presion atrofiaban su pecho derecho, reduciendo su tamaño natural, á fin de jugar el arco con desembarazo.

Las Amazonas, lo mismo en Asia que en Africa, conquistaron algunos países y fundaron algunas ciudades.

Por fin, después de muchos años y de haber sostenido largas y sangrientas guerras con los griegos, las Amazonas concluyen por volverse á unir con los Escitas, de que  procedian. Y tan arraigadas estaban en ellas las costumbres bélicas, que sus descendientes continuaron ayudando á sus padres y esposos en la guerra. Asun hoy es el dia que se advierte la misma propensión en las mujeres que habitan aquella parte del Asia, como aseguran Thevenot, y otros viajeros dignos de crédito.

Tambien los modernos han contado sus Amazonas. Ademas de las de Bohemia, que tan esforzadamente se sostuvieron por muchos contra todo el poder real de Przemislao, las que descubrió en América Pizarro, dieron margen á que se pusiese al anchuroso río que se halló, el nombre de las Amazonas. Y tanto se exageró este descubrimiento (lo mismo sucedió con el de las Amazonas de Asia),  que se hizo increíble; mas después se depuró la verdad, y se halló comprobada existencia de una tribu de mujeres guerreras, á orillas del Marañon, pertenecientes á la raza de los Tupinambas, de quienes se habian separado por ser insufrible su yugo.

Sin que nosotros, fijándonos en las Amazonas Escitas, y en la duración de su república, deduzcamos el argumento absurdo de la posible independencia de la mujer, nacida precisamente para compañera del hombre, harémos observar, fundados en tan elocuente ejemplo, que no son exclusivo patrimonio del hombre las dotes de que se cree únicamente vestido, y que las circunstancia pueden hacer que llegue la una á donde el otro llegue. No se deprima, pues, á la mujer juzgándola tan inferior á nosotros; y si ni las condiciones sociales e la época, ni su propia conveniencia, exijen que se las eduque á lo Amazonas, tampoco es justo que se les niegue la instrucción, que ya comienza, justo es decirlo, en honor de la civilización actual, á difundírseles, y que reflejará un dia en sus hijos.