ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. Faustina Sáez de Melgar

 

         Maria del Pilar Sinúes de Marco continúa con su serie de artículos sobre sus compañeras de profesión, ahora le toca el turno a Faustina Sáez de Melgar así su biografía fue incluida, como era habitual, en la revista madrileña destinada al público femenino: <El Correo de la Moda>, más concretamente en el número 430 de 16 de diciembre de 1861. Ilustramos el post con un retrato de Faustina realizado por su hija Gloria Melgar sobre porcelana y algunas imágenes de sus obras. Respetamos la ortografía original.

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ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. Rosa Butler

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         Pilar de Sinués y Marco continúa la serie de biografías sobre escritoras españolas tocándole ahora el turno a la jienense Rosa Butler, escritora poco conocida actualmente dada su escasa producción y sobre todo su temprano abandono de la actividad literaria, al parecer debido a su precario estado de salud. El artículo se publica como es habitual en la revista madrileña destinada al público femenino: <El Correo de la Moda>; en el número 402 del año XI, fechado el 16 de mayo de 1861. Como es habitual respetamos la ortografía original.

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ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. Carolina Coronado

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         La serie de biografías de escritoras españolas que publicó Pilar Sinués de Marco en la revista madrileña, destinada al público femenino, <El Correo de la Moda>, es la de Carolina Coronado Romero, en ella nos habla sobre la vida y la obra de esta extremeña que destacó en la república de las letras. Vio la luz en el número 399, del año XI, publicado el 24 de abril de 1861. Respetamos la ortografía original.

         The series of Spanish writers’ biographies that Pilar Sinués de Marco published in the magazine from Madrid, dedicated to the feminine public, < The Mail of the Fashion >, she is that of Carolina Coronado Romero, in her she talks us about the life and the work of this extremeña that she highlighted in the republic of the letters. He/she saw the light in the number 399, of the XI, published year April 24 1861. We respect the original spelling

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ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. Gertrudis Gómez de Avellaneda

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            Abrimos esta sección a biografías de escritoras españolas; incluyendo en ella los escritos que Pilar de Sinués de Marco publicó, sobre el tema, en la revista madrileña <El Correo de la Moda>, la serie comienza con Gertrudis Gómez de Avellaneda y vió la luz en el número 392, Año XI de 28 de febrero de 1861, ella misma en la Introduccion informa, a las lectoras de la revista, de las razones que tiene para escribir sobre sus compañeras de profesión. Respetamos la ortografía original.

             We open this section to Spanish writers’ biographies including in her the writings that Pilar de Sinués de Marco published, on the topic, in the magazine from Madrid < The Mail of the Fashion >, the series begins with Gertrudis Gómez de Avellaneda grove and he/she saw the light in the I number 392, XI year of February 28 1861; herself in the Introduction informs, to the readers of the magazine, of the reasons that she has to write on its profession partners. We respect the original spelling. Sigue leyendo

ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. I

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Al iniciar esta sección indicábamos que íbamos a reproducir los datos biografícos de algunas escritoras del siglo XIX, basándonos en la información que ellas mismas remitieron a la direcctora literaria de la publicación Las Mugeres Españolas, Americanas y Lusitanas, pintadas por sí mismas, Faustina Sáez de Melgar, cartas que se conservan en su archivo personal. Vamos a comenzar la serie por la de Ángela Grassi, esta carta no está fechada; pero dado la información que enviaba era para incluirla en la publicación mencionada comenzó a gestarse a finales de 1880 y salió a la luz a durante el año siguiente, puede fecharse hacia finales de 1881; ya que en ella se disculpa por su tardanza en el envio de los datos y le indica que como se los han pedido para incluirlos otra publicación y ella tenía un compromiso anterior, con Faustina, se los remite antes de que salgan en la prensa española.

A continuación trascribimos la carta:

«Nací en Crema, pequeña ciudad del Lombardo Véneto, en 1828. Mi padre se llama D. Juan Grassi; mi madre, modelos de todas las virtudes, Lucia Techi.

Mi padre era músico eminente y su mérito le proporcionó una contrata en Barcelona, en donde, viéndose muy querido del público, acabó por establecerse.

Mi madre era muy piadosa: había sido educada para el claustro, en vez de serlo para el mundo, y mis primeros años se pasaron en la soledad y el recogimiento, pero en una completa y apacible calma. Sin embargo, tal vez la espansion necesaria á una joven puso en mis manos la pluma.

En 1843, la casualidad hizo que al conocido escritor aragonés D. José Mor de Fuentes, viese el manuscrito de una comedia en 5 actos y en prosa, que yo acababa de componer jugando, titulada: Crimen y Espiación.

Como era tan benévolo creyó que debía ver la luz pública; presentola á la Empresa del teatro de Santa Cruz, y en unión con la simpática actriz Doña Josefa Palma, alcanzó que se pusiese en escena.

Era muy niña, era completamente desconocida, y á estos dos motivos debí sin duda el que fuese recibida esta primera producción con un entusiasmo inmenso.

Entonces los  periódicos literarios me franquearon sus columnas y escribí en casi todos los que se publicaban en España.

Al poco tiempo publiqué una novela en dos tomos, titulada: Los Condes de Rocabierti, y más tarde otra cuyo título es: Un Episodio de la guerra de los siete años.

En 1850 la casualidad me trajo á Madrid. Habiendo publicado una poesía dedicada a S.M. la Reina que entonces iba a ser madre, el Rey tvo la bondad de llamarme, y obedeciendo á una indicacion que se dignó hacerme, publique un tomito de poesias religiosas, que fue declaro obra de texto para las escuelas.

Llamada de nuevo á Barcelona por la enfermedad de mi buena madre, permanecí en ella hasta el año 1859 en que tuve la desdicha de perderla. En este tiempo publiqué dos novelas, tituladas: Las dos tumbas y La dicha de las tierras.

La suerte volvió a traerme á Madrid, en donde sucesivamente he publicado: Un manual de Urbanidad, la novela: El favorito de Carlos III, que apareció en el folletín del «Horizonte», y otra en el de la Patria titulada: El que no siembra no recoge.

Desde este momento, dedicada á la instrucción de la niñez empecé á consagrarla todas mis tareas y en el periódico el Correo de la Moda se han publicado varias obras con este objeto, cuyos títulos: Cartas á Julia, Cartas familiares, Cartas sobre la Educación, La Entrada en el Mundo, y Memorias de una casada.

Posteriomente se han publicado las novelas. El Bálsamo de las Penas, El Lujo, y está en prensa la que ha sido premiada por la Real Academia, titulada: Riquezas del alma

ESCRITORAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX. Por Virginia Seguí

Fasustina Sáez de Melgar

La escritora española Faustina Sáez de Melgar  tuvo a su cargo la dirección literaria del libro en el que han colaborado mayor número de mujeres de habla hispana; libro que publicó en colaboración con el editor catalán Juan Pons bajo el título: Las Españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas. Encuadrado dentro del género costumbrista y siguiendo la línea del publicado por Boix en 1843 bajo el título Los españoles pintados por sí mismos y otros de similar factura que se fueron publicando a lo largo del siglo; este tenía como novedad el hecho de estar escrito únicamente por mujeres, 48 concretamente fueron las que participaron en la publicación, aunque Faustina contactó con bastantes más para conseguir artículos que incluir en la publicación.  Se pretendía que los tipos presentados no estuvieran tamizados de la subjetividad masculina dominante en las publicaciones de este género.

Faustina sugirió al editor, que además de los artículos con los diferentes tipos la publicación incluyera también las biografías y los retratos de las escritoras, de esta manera la visión de la mujer se actualizaría al presentar a mujeres de carne y hueso que compaginaban sus tradicionales tareas domésticas con el ejercicio de la escritura. Para ello pidió a las escritoras participantes que le remitiesen sus datos biográficos y sus retratos para poder incluirlos en el libro; y en su archivo personal se conservan las cartas de algunas de las escritoras que contestaron al requerimiento de Faustina y a la vez que remitían sus trabajos añadían los datos solicitados por la directora literaria. Los datos biográficos están, en unos casos redactados por ellas mismas y en otros por algún familiar, un amigo, etc… Uno de los casos más significativos, por la importancia de la escritora, es el de Rosalía de Castro y también el de Ángela Grassi, autora de numerosas novelas y artículos y directora de la revista El Correo de la Moda, pero no son únicos y también hay otros que merecen ser destacados, ya que existen biografías de Josefa Ugarte de Barrientos, Mercedes Gutiérrez del Valle, Joaquina de Olivan, Clemencia Larra, Patrocino de Biedma, de la mejicana Josefa Pérez y otras muchas que sería prolijo citar. En esta sección iremos haciendo referencia a esas cartas y sacando a luz algunos datos de estas escritoras que en general, a pesar de haber participado sus actividades hoy día, en general, nos son desconocidas

VOCES DE MUJER. Por Virginia Seguí

PIC_0490Nuestras antepasadas, sin duda, sintieron con mayor nitidez que nosotras las diferencias que implica ser mujer en un mundo organizado por hombres y algunas de ellas iniciaron ya entonces la lucha por la igualdad; ellas, al igual que nosotras, querían vivir en un mundo donde la diferencia de género no significara discriminación. Emilia Pardo Bazán mujer de letras y española, había denominado al siglo XX como: <El siglo de la mujer rescatada>, es decir sabía que, tradicionalmente y a lo largo de la Historia, la voz de la mujer había sido silenciada y que, pese a los avances conseguidos, nada impediría que esto siguiera sucediendo; aunque las voces femeninas fueran aumentando y por tanto, el número de mujeres condenadas al silencio crecería. Ella, intuía que seríamos las mujeres del siglo XX las que viviríamos unas condiciones más favorables para recuperar todos aquellos silencios haciéndolos presentes y dando, así, sentido a sus vidas al permitirlas, de esta manera, ocupar, a cada una de ellas, su lugar en nuestra memoria y por lo tanto en la historia.  No sabemos si, también intuía, lo que, hoy, para nosotras esta claro: que con el transcurso de un solo siglo no sería suficiente para conseguirlo y que la tarea debe deberá continuar durante el siglo XXI. He querido citar a las palabra de Pardo Bazán en este comienzo porque creo que contienen la esencia de lo que pretendo: rescatar del olvido a unas cuantas, de las muchas, escritoras españolas que el siglo pasado tomaron la pluma para transmitir a sus contemporáneos y a las generaciones siguientes su pensamiento, su visión del mundo y, también, sus anhelos y esperanzas.

Despacho de trabajo de Emilia Pardo Bazán

Despacho de trabajo de Emilia Pardo Bazán

En el siglo XIX, una vez democratizada la educación, por exigencias de la nueva sociedad liberal-burguesa, las mujeres, pudieron, en primer lugar: asumir el papel que, esta nueva sociedad, les tenía reservado como garantes del orden y la seguridad del hogar burgués y de la educación de los hombres del mañana; papel que ha sido tipificado bajo el título de Ángel del Hogar; pero en contrapartida y, también gracias a su acceso a la educación, consiguieron <la llave> del conocimiento lo que les permitió adquirir unas capacidades intelectuales que las facultaron para analizar su posición en la sociedad y, a partir de aquí, supieron que serían ellas quienes deberían dar el siguiente paso para intentar cambiarla.La mujer, poco a poco la mujer fue ampliando el estrecho espacio en que había estado recluida, salió de ese espacio íntimo y privado que es el hogar doméstico para ir ocupando algunos espacios público reservados, hasta entonces, casi exclusivamente al hombre; quien no tuvo más remedio que ir cediéndole  parte de ese espacio. 

Cabecera de la Revista El Ángel del Hogar

Cabecera de la Revista El Ángel del Hogar

La relación de la mujer con las letras tiene, básicamente, dos aspectos, ambos implícitos en su acceso a la educación: por un lado su papel como consumidora y lectora de literatura; las estadísticas prueban que, la mujer es, hoy día, la mayor consumidora de libros y revistas; esto no es una novedad del siglo ya que los expertos suelen justificar el desarrollo del género novelístico con esta afición a la lectura de los miembros femeninos de la sociedad, circunstancia que está documentada desde, al menos, el siglo XVII y que, sin duda, se hace patente durante el XIX; la lectura colma en ella su ansia de conocimiento y le permite, a la vez, sustraerse de su reducido mundo, viviendo, en la ficción, las aventuras y desventuras de las protagonistas de las novelas que lee y que, muy difícilmente, podría realizar personalmente en su realidad cotidiana; su gran afición por la lectura la convierte, desde entones, en objetivo de escritores y editores quienes comenzarán a dedicarle publicaciones especiales; no sólo escribiendo y publicando tratados de educación específicamente dirigidos a ella, sino toda una serie de publicaciones pseudodidácticas entre las que se encuentran las novelas moralizantes o las revistas destinadas a entretener su ocio en las que se tratan los más diversos temas: la moda, la costura, la música, la literatura, la historia, el teatro etc.; entre estas últimas encontramos algunos títulos tan significativos como: “El Correo de la Moda. Periódico del bello sexo. Modas, Literatura, Bellas Artes, Teatro, etc.,El Sacerdocio de la mujer. Periódico quincenal de Ciencias, Artes y Literatura”. “La Violeta, revista hispano-americana. Literatura, Ciencias, Teatros y Modas.Flores y Perlas. Periódico literario, recreativo y moral, dedicado al bello sexo.“ Muchas de estas revistas estaban dirigidas por mujeres, lo que facilitaba la colaboración de otras muchas en sus páginas.  Todo esto nos permite afirmar que el desarrollo editorial y periodístico que tuvo lugar durante el siglo XIX fue, en parte, consecuencia de la favorable acogida que este tipo de libros y revistas tuvo entre el sexo femenino. 

El correo de la  moda

El segundo aspecto de su relación con las letras será el de creadora; si por un momento nos paramos a pensar ¿cuál?, de entre todas las actividades artísticas o intelectuales, es la más accesible para la mujer, no tardaremos en comprender el porqué de la gran proliferación de mujeres escritoras que tuvo lugar durante el siglo XIX. Una vez que se sabe leer y escribir basta con tener pluma, papel y afición para dar rienda suelta a la imaginación y hacer realidad los sueños.Aunque hasta nosotros no han llegado más que los nombres de unas cuantas de ellas, las que tuvieron mayor calidad literaria o las, que a juicio de los que nos han contado la historia de la cultura, tuvieron mayor relevancia. La realidad es que el siglo XIX español presenta un panorama de escritoras realmente importante que no merecen estar en el olvido en se actualmente se encuentran. Mi intención para paliar en lo posible esta circunstancia es hablarles de algunas de ellas y de sus actividades en el campo de las letras; para ello he buscado un episodio literario y editorial en el que participan un número considera le de ellas, ya que son cuarenta y ocho las escritoras que firman los 63 artículos que incluye el primer tomo de la obra en cuestión; me refiero al libro titulado: Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas. La historia comienza con una carta[1] que el editor catalán Juan Pons envía el 8 de octubre de 1880 a la escritora Faustina Sáez de Melgar en la que le expone lo siguiente:  

«Muy Sra. mia y de mi mayor consideración, hace algún tiempo que vengo acariciando el pensamiento de una publicación importante que no dudo tendría buen fin si fuese tal como tengo imaginada en su conjunto. Esta podría titularse: <Las Españolas pintadas por sí mismas>».  

después de comunicarle su idea, Pons le hace la siguiente propuesta.

“Para realizar este pensamiento he creído que de nadie mejor que de Vd. podría valerme, ya que no se me ocultan las dotes que la adornan y se su conciencia para un trabajo de tal monta. Así pues estimaría de Vd. que se sirviera manifestarme si está Vd, en disposición  de tomar la dirección general y la colaboración que Vd. buenamente pueda, de la indicada obra, teniendo en cuenta que Vd. habría de valerse de otras escritoras, las mas renombradas de España, y entenderse con ellas directamente, lo mismo para la cuestión de honorarios que por lo tocante á la tarea literaria.”

Prospecto_AnunciativoJuan Pons era uno más de los editores catalanes que conscientes del potencial que suponía el público femenino, dedicaron parte de su producción a satisfacer sus gustos y necesidades. Como él mismo indica en otra carta[2] posterior está finalizando la publicación de su obra Historia Universal de la Muger y se le hace necesario ir preparando otra de características equivalentes que la sustituya. Para ello planificó dos publicaciones paralelas y simultáneas: Los hombres españoles, americanos y lusitanos, pintados por sí mismos cuya dirección corría a cargo del escritor Nicolás Díaz de  Benjumea; y su homónima femenina que es la que a nosotros nos interesa. Conoce la experiencia de Faustina en el tema literario y en el específicamente costumbrista, ya que había sido su editor en su obra: Rosa, la cigarrera de Madrid[3], y, seguramente, valora también en ella alguna cuestión más, en este caso, importantes: su prestigio dentro del ámbito literario y su capacidad de relación con otras escritoras lo que, sin duda, facilitaría, la colaboración de éstas en su obra.La propuesta de Pons incluye sus pretensiones sobre la nueva publicación: 

“…este título por sí solo me parece revela ya una gran parte de mi plan. Pero salvo mejor parecer, y siempre dispuesto a introducir en el las mejoras de que mi plan sea susceptible, debo indicar que esta obra debiera tratar de los distintos caracteres y tipos de las mugeres españolas, desde la princesa por egemplo á la infeliz obrera, desde la desgraciada prostituta hasta la beata, ama de cura y mogigata. En fin la muger pintada en todas sus fases de la esfera social. Ademas podría describirse los distintos tipos que ofrece la diferencia de clima o tierra, pintándose por egemplo la castellana y la andaluza, la catalana y la gallega, etc. Por supuesto que esta obra tendrá que ser sumamente moral y hasta de doctrina en lo posible, si bien no dejaría de darle cierta amenidad la diverjencia fisica de las particularidades que distinga á cada uno de los tipos contenidos en tal obra.”

Las explicaciones de lo que el editor pretende con esta nueva obra nos permite clasificarla dentro del género costumbrista; de hecho, éste, será el último de una serie de libros que basándose en obras similares[4] publicadas en Francia o Inglaterra tuvieron, en nuestro país, su mayor auge a mediados de siglo; la novedad más importante que introduce él de Pons es la oportunidad que le da a la mujer de describirse a sí misma; ya que hasta ahora este tipo de textos, salvo alguna excepción, habían sido obra de escritores de sexo masculino, y en ellos la mujer no había salido muy bien parada.  Faustina Sáez de Melgar residía por aquellas fechas en París, desde donde continuaba sus, habituales, tareas como escritora y otras que, aunque pueden incluirse, también, dentro del campo literario abarcan un amplio espectro de actividades: publicación de revistas infantiles y femeninas, traducciones, trabajos como corresponsal en París de diversos periódicos o revistas españoles entre los que podemos citar: El Día, La Igualdad, El Campo, El Correo de la Moda, etc., que incluían en sus páginas secciones fijas en las que publicaban sus crónicas sobre temas culturales o de sociedad que tenían lugar en la capital parisina.La escritora aceptará la oferta de Pons a pesar de sus múltiples ocupaciones y de ciertas discrepancias respecto a los honorarios; debemos pensar, por tanto, que valoró favorablemente otros aspectos de la publicación. A nuestro entender estos aspectos están relacionados con la aceptación, a su vez, por parte del editor de las dos propuestas, que Faustina hizo, para mejorarla: la inclusión en la obra de las biografías y retratos de las escritoras participantes y la ampliación del ámbito geográfico previsto, incluyendo en él a las mujeres americanas y portuguesas[5]. Ya que de esta manera el público, sobre todo el femenino conocería, no sólo, las imágenes literarias de los tipos de mujer que incluían los textos sino, también, las reales de sus autoras a través de sus retratos y biografías; al proponer la ampliación del espacio geográfico al que debían circunscribirse los tipos femeninos no hacía más que ampliar, al mismo tiempo, el ámbito de popularidad de sus autoras, lo en podría influir favorablemente en sus futuras publicaciones.Entre los documentos que se conservan en el archivo particular de la escritora madrileña, además de las cartas de Pons y algunas de las escritoras participantes y de algunas de sus  biografías; existe, también, una lista o relación[6] en la que figuran los nombres y direcciones de 92 de ellas, que prueba los contactos que mantuvo para propiciar su colaboración en la obra. Se conservan, así mismo, sueltos y recortes de prensa que nos hablan de cómo Faustina insertó en revistas y diarios portugueses y americanos anuncios informando de la publicación y haciendo un llamamiento a la participación en ella a las escritoras de esos países.Estos llamamientos, no debieron dar demasiados frutos ya que la relación citada, incluye, sólo, algunos nombres de escritoras portuguesas, mejicanas o cubanas pero, la realidad es, que la mayoría de ellas, son españolas.

No tiene objeto citarlas aquí a todas, por tanto, si quieren saber sus nombres les remito a la relación que he incluido en la documentación que han debido entregarles a la entrada; únicamente indicaré que hay representantes de bastantes de provincias y regiones españolas, con el fin de que la variedad de los tipos de mujer fuera lo más amplio posible. Es, a mi entender importante que sea Pons el que al exponer a Faustina su proyecto, reconozca que, hasta entonces: “juzgada la mujer por el hombre es lógico que siempre aparezca defectuosa”. Con esta frase, Pons, reconoce, explícitamente, que la subjetividad de la mirada masculina es la que ha construido la imagen de la mujer que la sociedad tiene en su imaginario colectivo; y que este hecho ha influido negativamente en ella. Cuando se preparen los proyectos destinados a anunciar y dar publicidad a la obra, el editor, hará hincapié en la novedosa circunstancia de se la mujer la que se pinte a sí misma, en ellos podemos leer:

Las mujeres Españolas, Americanas y Lusitanas. Pintadas por sí mismas. Estudio completo de la mujer en todas las esferas sociales; sus costumbres, su educación, su carácter. Influencia que en ella ejercen las condiciones locales y el espíritu general del país a que pertenece. Obra dedicada á la mujer por la mujer. Redactada por las mas notables escritoras hispano-americano-lusitanas”. Bajo la dirección de la señora Doña Faustina Saez de Melgar é Ilustrada con multitud de magníficas láminas dibujadas por D. Eusebio Planas” 

Es cierto que hasta entonces la mujer no había tenido oportunidad de participar en la visión de la realidad que la sociedad tenía de ella; había sido el hombre el único con posibilidades de describirla ya estuvieran éstas descripciones realizadas en el campo de la plástica o de la literatura, así pues, dar su versión del tema era una novedad a considerar. No obstante, el editor, no redondeó su idea pues en lo que se refiere a los grabados que incluye la obra para ilustrar los textos, o sea, la imagen plástica que contiene, no acudió a una mujer sino al litógrafo catalán Eusebio Planas con el que trabajaba habitualmente. Aunque hay que reconocer que, quizás, en este campo habría encontrado mayores dificultades para conseguir la participación de un grupo, de mujeres, tan nutrido y de calidad equiparable al que componía sección literaria. La educación artística que, por aquel entonces, recibía la mujer tenía, respecto de la figura humana, una deficiencia clara: su exclusión de las clases del natural. Lo que la impedía aprender a reproducirla con perfección, esto propiciará que casi toda su producción, hasta épocas muy recientes, se limitará a géneros como el bodegón o el paisaje.Si he seleccionado esta publicación como adecuada para complementar la exposición es porque, además, de ser una obra colectiva con una participación bastante nutrida de escritoras, quizás un ejemplo único, dentro de la literatura española incluso incluyendo la producción del siglo XX; es también por que los textos nos hablan de los espacios habituales en los que la mujer se movía o los nuevos que estaba comenzando a conquistar vistos desde su propia óptica.

El proyecto inicial[7] de Pons era publicar la obra en dos tomos, finalmente al no obtener ésta el éxito esperado[8], sólo vio la luz el primero de ellos que incluye textos de 63[9] tipos de mujer, 29 de ellos ilustrados con grabados de Eusebio Planas. Gracias a la documentación del archivo de Faustina conocemos la existencia de, al menos, otros 29[10] artículos que quedaron inéditos al no publicarse el segundo tomo. Los ejemplos los clasificamos:

1º) TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: La actriz española; La cigarrera; La lechera; La modista; La poetisa romántica; La pupilera; Las floristas. En cuanto a La actriz comentar los cambios que éste tipo sufrió, con el paso del tiempo, desde la cómica de la legua que presentaba connotaciones claramente peyorativas al momento en Planas ejecuta el grabado, fecha en la cual las actrices se habían ganado el respeto y consideración del público. Se representa a la mujer y ésta no se diferencia de cualquier otra mujer del momento. La autora del texto es Joaquina Balmaseda, quien en su juventud fue actriz; en él, esta autora, nos dice que:

“Hoy cualquiera de estas distinguidas artistas que pisa las tablas y gana su vida representando comedias, ofenderíase y tomaría a insulto que un crítico le llamase cómica; es preciso llamarla actriz […]”.  

Y un poco después leemos:

“La cómica contemporánea, la que hemos bautizado con el nombre de actriz, la que puede considerase dentro del período que empieza con Rita Luna y termina con Matilde Diez y Teodora Lamadrid, no tiene fisonomía propia fuera de los bastidores. Mujeres que han vivido familiarizadas con el arte en una época en que aun no se admitía fácilmente á la mujer artista, teniendo que procurarse una educación literaria despues de conquistar triunfos en la escena, porque la educación de la mujer era harto limitada cuando ellas recorrieron los senderos de la infancia, han tenido que vivir para el estudio del arte que tenian que enaltecer, y en el retiro que les imponia la clase que tenían que acreditar”. 

Emilia Pardo Bazán es la autora del texto La cigarrera, sobre ella nos dice:

“Si los higienistas y moralistas que proscriben y condenan el uso del tabaco logran salirse con la suya, desaparecerá uno de los más curiosos tipos femeninos: la cigarrera. Porque de la elaboración del tabaco viven millares de infelices mujeres, y este vicio del cigarro es de las pocas malas costumbres masculinas que no redundan en daño del sexo femenino. ¡Cuán escasos recursos brinda la sociedad á la mujer! ¡Cuán escasos son los oficios á que puede dedicarse!”.  

Nos describe su trabajo, las operaciones que requiere la separación del tabaco y su desvenado y la confección del puro, el pitillo o la cajetilla de picadura. También nos habla de sus inquietudes:

“[…] A diferencia de la mujer que vive entre las cuatro paredes de su casa, suele tener sus opiniones políticas como el mas pintado, y en su cabeza fermenta la levadura democrática que abunda hoy en toda masa humana”. 

La modista, es otro de los tipos ilustrado por Planas. Josefa Pujol de Collado nos describe lo indicándonos su gran variedad:

“En la palabra modista hay infinita variedad, el tipo cambia, crece, mengua, se metamorfosea de un modo especialisimo, desde la obrera modista, que por un módico jornal acude invariablemente durante el año, al taller de la maestra, á la modista establecida encargada de vestir, bien sea á la modesta clase media, ó á las clases mas elevadas de nuestra sociedad”.  

Nos indica su procedencia social:

“[…] la modista es hija de honrados jornaleros, que en su afan de dedicar á su hija a una industria lucrativa y poso penosa, la colocan desde sus mas tiernos años en el taller de una modista, donde vé transcurrir sin zozobras, pero tambien sin goces, una no pequeña parte de su vida” 

2º) TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: Ningún tipo 

3º) TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La criada (tipos madrileños); La labradora valenciana; La maestra catalana; La niñera. Tipo callejero (Costumbres madrileñas);

En este tipo habría que señalar el interés, que las autoras tienen en destacar, además de aspectos regionales, los aspectos profesionales de las mujeres que describen, de esta manera destacan características, hasta ahora, obvidadas en las descripciones habituales.

En este grupo hay que señalar que los dos tipos que se incluyen como: tipos madrileños son variaciones o derivaciones del uno más general y tradicional: La criada. Que recibe este nombre por ser niñas de familias pobres que “son criadas” en la casa de sus amos a cambio de que ellas realicen diversos tipos de trabajo. Este trabajo ocupaba a muchas niñas y mozas; servía para que las familias pobres pudieran desprenderse de algunas de sus hijas, a las que no podían mantener, así, eran criadas por familias poderosas a cambio de su trabajo. Además puede considerarse el medio habitual que tenían estas mujeres de conseguir, con su trabajo, una dote que les permitiera, en un momento dado, poder contraer matrimonio. Algunas niñas entraban a la edad de cinco años y desde tan temprana edad se ganaban su sustento,  el vestido, e iniciaban la formación de su dote. El tipo ha sufrido variaciones, ahora, está mayoritariamente circunscrito al medio urbano y se ha diversificado en función las tareas concretas que realice: niñeras, cocineras, doncellas, etc. Sofía Tartilán es la autora de los dos tipos madrileños: la criada y la niñera.Otro tipo interesante es La maestra catalana, esta profesión que había comenzado a desarrollarse tímidamente en el siglo XVIII, a partir de mediante Real Orden sean creadas <las escuelas de primeras letras>, estaba ya bastante desarrollado en el siglo XIX; los datos de los censos de la época nos hablan de la existencia unas 2502 maestras c 1848 y el número asciende a cerca de 7789 en 1860, en estas fecha están creadas las escuelas normales de maestras. Dolores Moncerdá de Maciá nos habla, principalmente, de la maestra rural, diciéndonos algunas de las características que debe reunir:

“Preciso es confesar, que únicamente el modesto carácter  la probada paciencia de la mujer, puede animarla á seguir una carrera, cual perspectiva en la profesora rural, es la de enterrar los años más hermosos de su juventud, en una mísera aldea, por una exigua retribución, que no alcanza ni con mucho a satisfacer las mas apremiantes necesidades […]”

 Al final introduce algunos datos sobre la maestra en la ciudad:

«Algo nos toca decir de la maestra de ciudad, la que, tanto si está instalado por cuenta propia, como si pertenece á la sección de instrucción pública, es á no dudar, la aristocracia de la clase. Inteligente, virtuosa y activa como la rural, ya que como hemos dicho en otro lugar, en punto á buenas costumbres, no existen excepciones entre ellas, está exenta de intrigas y pequeñeces de los pueblos, y con completa convicción de su propio mérito, no tolera las impertinentes exigencias á que forzosamente se vé obligada la profesora rural. Mejor retribuida y mas considerada, vive con cierta opulencia y se presenta en sociedad a la altura del cargo, que preciso es convenir, desempeña no solamente con pericia sino con verdadero amor; dedicando todos sus esfuerzos á la mayor perfección de su escuela, sintiendo por sus discipulas, un tierno cariño y una maternal vanidad, cuando ve aprovechadas en aquellas juveniles inteligencias, los frutos de sus estudios y desvelos.”

4º) TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La aristócrata devota; La gran dama del mundo; Las madres jóvenes; La solterona; La viuda.Tradicionalmente este tipo suele identificarse con la prostituta, sin embargo, a la mujer que Planas representa en esta imagen, elegante, sofisticada, sentada en un Landó; el mundo se le ha ampliado mucho. El tipo ha sufrido un cambio sustancial, La Dama del mundo que nos describe Patrocinio de Biedma es, más bien, una mujer de la alta sociedad y según nos dice en su artículo, tiene en sus manos el porvenir de los oprimidos

“Entonces, al ocupar sus dias en esas grandes obras de caridad, la alta dama podrá también tender su mano protectora á las artes y á la industria, fomentando el trabajo y la riqueza, que marchan siempre unidos como buenos hermanos, y que solo esperan, como Lazaro, la voz potente que ha de hacerles andar./ Bajo la dirección inteligente de una mujer rica y generosa, la tierra abrirá su seno para brindar sus tesoros; se alzarán granjas que darán trabajo y pan á miles de familias, se plantearán explotaciones desconocidas, tan fecundas en nuestro suelo, y en vez de la paralización peligrosa que hoy se observa, en vez de la inercia que invade la sangre, la reacción de la esperanza volvería el calor al espíritu desalentado y surgirian de nuevo esas obras gigantescas, honra de los pasados siglos […]/ La obra de la mujer sera obra de bendición en las sociedades, porque ella facilitará el camino á la perfección legal y moral, ella arrancará en gérmen con la dulce influencia de su amor, los odios de las razas, los crimenes del abandono, las ambiciones insensatas de la miseria”

5º) TIPOS REGIONALES: La sevillana; La gallega; La charra salmantina; ; La madrileña; La chula madrileña, La mujer de Jaén; La mujer vascongada; La murciana.Los tipos regionales vuelven a incidir en las características regionales resaltando, básicamente, las diferencias en la indumentaria o traje regional propio de cada lugar. No recoge sus trabajos cotidianos, ni los caseros ni los del campo. Los textos de las escritoras,  como demuestra Emilia Pardo Bazán en su descripción de La gallega, destacan, muy especialmente, estos aspectos. La mujer gallega que describe Emilia Pardo Bazán realiza las siguientes tareas:

«No desmiente la mujer gallega las tradiciones de aquellas épocas lejanas en que, dedicados los varones de la tribu á los riesgos de la guerra ó á las fatigas de la caza, recaia sobre las hembras el peso total, no solo de las faenas domésticas, sino de la labor y el cultivo del campo. Hoy, como entonces, ellas cavan, ellas siembran, riegan y deshojan, baten el lino, lo tuercen, lo hilan y lo tejen en el gimiente telar; ellas cargan es sus fornidos hombros el saco repleto de centeno ó maíz, y lo llevan al molino; ellas amasan despues la gruesa harina mal triturada, y encienden el horno tras haber cortado en el monte el haz de leña, y enhornean y cuecen el amarillo torteron de borona ó el negro mollete de mistura. Ellas, antes de que la pubertad desarrolle y ensanche su cuerpo, llevan en brazos al recien nacido, que grita que se las pela; ellas, rústicas zagalas, apacentan el buey, y comprimen los gruesos ubres de la baca para ordeñarla; y cuando ven colmado el tanque de leche cándida y espumosa, en vez de beberla, con sobriedad singular y religioso cuidado colocan el tanque en una cesta, dirigense al mercado de la villa más próxima donde venden sus artículos, afanándose sin tregua hasta el último miserable ochavo.”

6º) Tipos NO Nacionales (Coloniales y Extranjeros): La mujer mejicana, Bada, historia de una esclava. Ida, la princesa manova (costumbres filipinas); La mujer norte-americana (California de 1808 a 1881).Las imágenes de estos países exóticos representan en el libro las mujeres más atrasadas y también la más avanzada.En La mujer mejicana, solo el paisaje en el que se encuadra la imagen nos habla de un país exótico, pero la mujer representada pudiera ser sacada de este contesto de cualquier otro lugar.Los dos tipos filipinos puede decirse que son opuestos entre sí, en su país de origen, pero ante los ojos europeos ambos se unen en la desgracia de su ignorancia e idolatría. Son La princesa y la esclava, el texto es obra de Josefa Estevez G. Del Canto que ha vivido en diversas ciudades de Filipinas: Ida la princesa manova y Bada la esclava tagacaola, en ambos a la vez que nos relata la historia dramática de las dos mujeres, nos habla de las costumbres de esos pueblos alejados y exóticos. Nos describe a Ida:

«Una joven, casi una niña, pues apénas tiene diez y seis años, sentada en la pintoresca playa de Pundaguitang, pueblo manobo, distante unas treinta millas de Davao, Capital de Nueva-Guipúzcoa, en la isla de Mindanao, contempla con ansia mira un barco que se descrubre á lo lejos. […] Sus ojos están llenos de lágrimas revelan un intenso pesar.Sus labios exhalan tristes suspiros cuando contempla á un niño que lleva en sus brazos, y al cual prodiga tiernísimas caricias. La joven está vestida con el traje que usan las mujeres salvajes de su raza […] una chaquetilla semi-ajustada, de mangas estrechas, abierta por delante en forma de corazon, la cual dejaba casi descubierto un turgente seno./ Una falda sumamente estrecha y tan corta que apenas la llega á las rodillas, de una tela oscura con dibujos de un color más claro, lustrosa como la percalina, tela de abaca que fabrican los salvajes.” 

La mujer norte-americana, representa la mujer moderna, independiente, que viaja sola en tren, símbolo por excelencia de modernidad. Gregoria Urbino de Miranda española nacida en California es quien nos describe el tipo: 

“La mujer es en los Estados-Unidos, el alma viviente de ese gran cuerpo que crece, se desarrolla y tiene fijas en sí las miradas del mundo entero./ Es el sol que brilla y despide sus rayos por al tierra para fertilizarla. En sus manos está confiada la instrucción del pueblo. El profesorado le pertenece de hecho y de derecho./ Vedla, Sola, cruza por medio del mar embravecido de la existencia./ No busca la protección del hombre; es su aliada, su compañera de fatigas… y nada más./ En Estados-Unidos la mujer contribuye al igual que el hombre, al sostenimiento de la familia./ La mujer norte-americana ha hecho desaparecer de su país, el dualismo que existe en España, entre la mujer ilustrada y la buena madre de familia./ Los conocimientos de la mujer son vastísimos; sus virtudes morales dignas de elogio; no es, pues, extraño, que los norte-americanos vean en la ilustración de la mujer un timbre legítimo de gloria para el verdadero progreso.” 

Cabría señalar las discrepancias que presentan textos y grabados; lo curioso es que, según Pons, los tipos de mujer que describen los textos no se diferencian demasiado y el grabador tiene problemas al representarlas, en un cierto momento le dice a Faustina:   

“Según opinion de las personas que han leido los artículos, incluso el mismo Planas que rotundamente me ha dicho que ni <La Señora de su casa en Andalucía>, ni <La señorita rica>, ni <La aristócrata de Aldea>, ni >La costurera de aldea>, ni <La enamorada andaluza>, ni tantos otros, sabe como representarlos, pues los hijos son de todas partes y no ofrecen especialidad alguna”[11] 

En este sentido cabe decir que  la condición de ser mujer es un importante elemento unificador y de hecho hay quien[12] sostiene que:  

“el sexo ha sido el factor más importante que ha configurado la vida de las mujeres europeas y […] aunque las diferencias de época histórica, clase y nacionalidad tienen importancia para las mujeres, las semejanzas decretadas por el sexo las superan. […] Nacer mujer es el primer factor que define la experiencia de las mujeres, la distingue de la de los hombres y confiere un rasgo básico común a las vidas de todas la mujeres europeas”.

A mi entender, lo que sucede es que las escritoras además de ser escritoras son, primero, mujeres y en la mayor parte de sus artículos describen su mundo, reflejando de él aspectos en los que los hombres no repararían o si lo hacen nunca valoran igual; una de estas cuestiones son sus cotidianas labores domésticas, la dedicación a sus hijos a su marido, a su hogar; independientemente de la provincia, país o región que donde residan sus vivencias, en estos aspectos, son similares. A esto se suman las críticas que reciben, normalmente, cuando intentan realizar o realizan tareas ajenas a éstas; siendo, por tanto, una de sus mayores preocupaciones dejar claro y demostrar que pueden realizar actividades profesionales sin por ello desatender su hogar y sus hijos. Por ello creo que el prototipo femenino que planea sobre la mayoría de los artículos de este libro es el de: El ángel del hogar al que nuestras escritoras tardaron bastantes años en sustraerse.             

Seguramente podríamos seguir hablando del tema, ya que no está agotado, pero creo que con esto he cubierto mis objetivos para que Vds. Conociesen algunas escritoras del XIX y alguna de sus actividades y preocupaciones.

                   

NOTAS 

 


[1] AFSM: Documentos (D0190).

[2] AFSM: Documentos  (D0191).

[3] Obra de tipo constumbrista; igualmente editada por Juan Pons, publicada por entregas e ilustrada por Eusebio Planas. c. 1870.

[4] Alborg, J.L. Op. Cit. Pág.. 738 y 739: “El primer antecedente inglés, Heads of the People, se publicó en dos volúmenes en 1840-1841” […] “En mayo de 1839 apareció en París la primera entrega de Les Français, moeurs contemporaines. Pero a partir de la cuarta entrega se hizo cargo de la obra el famoso editor Curmer, que le dio mayor amplitud y cambio su título por el de Les Français peints par eux-mêmes.”

[5] AFSM: Documentos: (D0194). En esta carta de fecha 27 de noviembre de 1880 Pons dice: “Me parece bien su idea respecto á los tipos portugueses, quedando Vd. en libertad de obrar como mejor le plazca en ese asunto.”

[6] AFSM. Documentos (D0222): En la relación figuran las siguientes escritoras: Rosario Acuña y Villanueva de
la Iglesia
, Dolores Aguado, Olimpia Alborad, Concepción Arenal, Robustiana Armiño, Teresa Arromir, Julia de Asensi, F. Virginia Aubert y de Noya (Seud. Felicia), Refugio Barragán de Toscano, Patrocinio Biedma*, Eladia B. y Patier, Joaquina Bayans Muñoz, Carmen Blanco, Rafaela Bravo Macías, Emilia Calé de Torres Quintero*, Mª José Canuto, Luisa de Carlos, Aurelia Castillo de González, Rosalía de Castro y Murguía*, Pilar Contreras y Alba de Rodríguez*, Carolina Coronado, Isabel Cheix Martínez, Rita Chiappe Cavet, Filomena Dato Murnay, Antonia Díaz Fernández de Lamarque, Amalia Domingo Soler, Luisa Durán de León, Josefa Estevez de G. del Canto*, Eugenia H. Estopa*, Amelia Fanny, Joaquina García  Balmaseda,  Ana García del Espinar, Amparo García, Mª Gertrudis Garecabe (Seud. Ventura Hidalgo)*, Elena Giménez, Concepción Gimeno de Flaquer, Dolores Gómez de Cádiz, Ángela Grassi*, Nicasia Guernada Rodríguez, Mercedes Gutiérrez del Valle*, Ana Mª Tiberio Lolá, Mª de los Dolores Landeras, Clemencia Larra*, Enriqueta Lozano de Vilches, Felisa Lugaro, Purificación Llobet (Seud. Camila Calderón), Rosa Martínez de Lacosta, Josefa Massanés Dalmau, María Mendoza de Vives, Fausta Meneses, Dolores Moncerdá de Maciá, Julia Moya (Seud. Graciella), Matilde Mupriano, Joaquina de Oliván*, Ermelinda de Ormaeche, Emilia Pardo Bazán, , Pilar Pascual de Sanjuan, Pilar Payans de Campos, Victoria Peña y Amer, María de
la Peña, Josefina Pérez*, Anna Plácido, Mª del Carmen Prat Josefa Pujol de  Collado, Gertrudis Pusich, Fca. Carlota del Riego Pica, Blanca de los Ríos, Dolores Rodríguez de Francisco, Natividad Rojas y Ortiz de Zárate*, Ángela Ruiz de Baro y Batán (Anagr. R. De B. y B., Ángela), Victoria Saenz de Tejada, Josefa San Román Adela Sánchez de Cantos, Cándida Sanz y Cresini, Francisca Sarasate, Micaela de Silva, Mª Pilar de Sinues, Ana Mª Solo de Zaldivar, Carolina de Soto y Corro*, Sofía Tartilán, Guiomar Torreras, Josefa Ugarte de Barrientos*, Gregoria Urbina y Miranda*, Mª Amelia Vázquez de Carbalho, Práxedes Villar de
la Torre y Prudencia Zapatero de Angulo*. Subrayadas las que enviaron artículo y se publicó. En cursiva las que enviaron artículo que quedó inédito. Con asterisco figuran las que enviaron Biografía y se conserva en el archivo (AFSM: Documentos: D0223 a D0238).

[7] AFSM: Documentos: (D0190), en esta primera carta de Pons, fechada el 8 de octubre de 1880, puede leerse a este respecto: “La obra podría ser de dos tomos de 600 a 800 páginas cada uno y del tamaño anteriormente expresado”

[8] AFSM: Documentos: (D0219). El editor escribe esto a Faustina el 7 de junio de 1882: “Ruegole de nuevo encarecidamente no admita mas originales, pues tengo el grandisimo sentimiento de anunciarle que la obra ha hecho en toda España el fiasco mas grande que nunca pude imaginar. Baste decirle que no llegan á 50 las suscripciones que se han tenido; en Madrid mismo no se han hecho mas que 7 suscripciones, es cuanto puedo decirle, de suerte que la mayor parte de los originales que tango en cartera quedarán inéditos, habiendo resuelto en vista del fracaso acortar la obra cuanto me sea posible, á menos que reciba mejores noticias de mis corresponsales de las Américas.”

[9] TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: La abadesa; La actriz española; La cigarrera; La costurera de aldea; La dida (la nodriza); La lavandera; La lechera; La modista; La novicia; La poetisa del pueblo; La poetisa romántica; La pupilera; La trapera; Las floristas.         TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: La sonámbula; La jugadora. TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La artesana salmantina; La lechera; La criada (tipos madrileños); La labradora valenciana; La maestra catalana; La niñera. Tipo callejero (Costumbres madrileñas); La portera (tipo madrileño); La sardinera (tipos de Santander); Tipos al natural: La sevillana rica, la pitillera sevillana, la obrera catalana, las militaras; La batelera de Pasages. TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La aristócrata devota; La gran dama del mundo; La hija del pueblo; La mujer ilustrada; Las madres jóvenes; La señora rica; La solterona; La casamentera; La dama diplomática; La marisabidilla; La viuda; La santurrona; La espiritista; La gitana. TIPOS REGIONALES: La aragonesa; La sevillana; La cordobesa; La gallega; La charra salmantina; La logroñesa; La madrileña; La mujer de Jaén; La mujer de su casa en Andalucía; La mujer extremeña; La mujer vascongada; La murciana; La pontevedresa; Las heroínas catalanas; La chula madrileña; La payesa catalana. Tipos NO Nacionales (Coloniales y Extranjeros): La mujer de Gibraltar; La mujer de
la Habana; La mujer filipina. Bada, historia de una esclava. Ida, la princesa manova (costumbres filipinas); La mujer portuguesa; La fidalga (gran dama portuguesa); La mujer norte-americna (California de 1808 a 1881); Una boda en Tuxpan (Costumbres mejicanas).

[10] TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: El ama del cura; La monja; El ama de gobierno; La pescadora; La bailarina; La sirvienta. TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: La loca. TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La varina, pescadora portuguesa; La pescadora valenciana; La cigarrera de Sevilla. TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La curiosa; La mujer modesta; La aristócrata del pueblo; La muger del albañil; La mendiga; La envidiosa; La beata; La mujer de nuestros días; La coqueta; La mujer de carrera; La enamorada andaluza. TIPOS REGIONALES: La mujer gaditana; La malagueña; La aldeana de Pontevedra; La mujer de la rivera; La riojana de aldea; La asturiana; La andaluza. TIPOS NO NACIONALES (COLONIALES Y EXTRANJEROS): La cubana.

[11] AFSM: Documentos (D0209)

[12] ANDERSON, Bonnie S. y ZINSSER, Judith P.. Historia de las mujeres: una historia propia. Vol. 1. Madrid. Ed. Crítica. 2000. Pág.13.