GLORIA MELGAR (1859-1938). V. Por Virginia Seguí


Industrias Cerámicas en Cartagena (Murcia)

La asociación de Tomás Valarino y Gattorno, hombre de negocios muy conocido en la Cartagena romántica de origen italiano y Mateo Frates;  aportando el primero la hacienda de Borricén y el segundo sus derechos de concesión de unos terrenos arcillosos aptos para la elaboración de cerámica selecta con otros socios capitalistas e industriales dará lugar, en agosto de 1842, a la fábrica de loza fina denominada La Amistad. En la escritura de asociación figuran como socios industriales Frates, que fue nombrado director de la fábrica y Simplicio Maestre su sustituto. A pesar de la buena situación económica y comercial de los socios capitalistas, la sociedad fue disuelta en 1845, quedando fuera de ella Frates y Maestre.

Durante este período se construye el edificio de la fábrica, se establece una red comercial de distribución de productos y se encuentran algunas tierras aptas para la fabricación de las piezas. A partir de este momento para llevar el control industrial de la fábrica contratan técnicos y operarios de origen británico que relanzarán la manufactura imponiendo nuevas técnicas de estampación y modelado y creando una escuela taller para la formación de nuevos técnicos. En esta situación se mantiene la fábrica hasta enero de 1870, fecha en que la sociedad vuelve a entrar en crisis al abandonarla a familia Rolandi socios capitalistas, desalentados por los manos resultados  económicos. No obstante y pese a las dificultades se consigue mantener la fábrica en funcionamiento hasta 1883, fecha en que los herederos de Valarino se asociaron con Joaquín Togores y Fábrequez y Enrique Peñalver y Zamora por un período de seis años; en estas fechas pasa a denominare Sociedad de Herederos de Valarino. Una vez vencido el plazo de seis años no ejercen su derecho de prórroga y la fábrica decae hasta cesar prácticamente en sus actividades, en los primeros años del siglo XX fue desmantelada, vendiéndose sus enseres.

Este no el único intento de realizar actividades industriales de tipo cerámico en la provincia, ya que a partir de 1880 otro grupo formado por Federico Fernández, Juan Jorquer y Martínez  junto con Julio C. Walker fundaron una sociedad con personalidad jurídica denomina La Cartegenera Industrial Cerámica o fábrica de la Media Legua, iniciando así la producción y comercialización de objeto cerámicos, esta nueva fábrica tampoco habría de prosperar no cubriendo su actividad ni el período mínimo, de cinco años,  previsto en la constitución de la sociedad.

Estas iniciativas industriales se encuadran en la segunda mitad del siglo XIX, más concretamente, el segundo de los casos se centra en el último cuarto de siglo. Vemos cómo la iniciativa privada ha aumentado cuantitativa y cualitativamente respecto al siglo XVIII. Pero las expectativas de negocio no se cumplen. En estas fábricas se implantan los métodos industriales más modernos; nuevos procedimientos de origen extranjero, que exigían plantas industriales y se alejaban de la antigua producción de los obradores cerámicos tradicionales. Pese a ello no consiguen mantener una actividad industrial económicamente rentable.                     

En este sentido cabría señalar las diferencias que este tipo de producciones presenta respecto a la producción de nuestra artista que se centra en la porcelana y realiza sobre ella un trabajo individualizado, más parecido al trabajo de un artista plástico que a la producción cerámica fabril.

La temática dominante que caracteriza las producciones cartageneras es quizás, para centraros en nuestro estudio, una de las cuestiones que más nos interesa. El tema que puede considerarse dominante es el cinegético; pero cabe destacar que la fábrica de La Amistad lanzó varias series con asuntos de género de sabor romántico o sentimental basadas en grabados de la época realizados para como ilustraciones de novelas y/o de los típicos folletines; otros presentan similitudes con obras de artistas franceses del siglo XVIII, como Watteau, Fragonard, Greuze, etc., con una honda raíz rococó, o incluso escenas tomadas de revistas destinadas al publico femenino y/o infantil, cuestiones, todas ellas, relacionadas con alguna de las escenas que plasma Gloria en sus porcelanas

Respecto a los artistas, técnicos y operarios que realizaron actividades en estas fábricas, únicamente, nos consta la existencia de dos mujeres María y Dolores Cervantes Francés, pertenecientes a la fábrica del Borricén, haciéndose la aclaración de que estaban adscritas al taller de bizcocho con un jornal de 35 cts.

Para concluir este capítulo haremos un resumen o recapitulación destacando que, la producción cerámica del primer período estudiado, está todavía vinculada a métodos preindustriales, en la fabricación de los objetos en cuanto a las formas no se utiliza, salvo excepciones, el uso de moldes y en cuanto a la decoración su principal característica es que todavía puede calificarse de: individualizada; la decoración por estampación es aún muy escasa. Estas características confieren a las piezas un valor de obra única, en la que las todavía no está presente, de forma explícita, la vinculación entre el arte y la industria. En esta primera fase, estaríamos todavía ante una industria supeditada al arte. Sin embargo, en el segundo estadio estudiado ya vemos que ambos conceptos se complementan. La fábrica de Sargadelos actuaría de enlace o puente entre ambos momentos.

El sistema industrial de moldes fue introducido en Inglaterra en el siglo XVIII, y consiste en verter una mezcla líquida de arcilla y agua en un molde absorbente, teso, del que se escurre el agua de la mezcla y como consecuencia deja un leve depósito de arcilla, listo para la creación en cuanto se retira el molde. Este método de producción tiene varias ventajas, iguala las piezas, abarata la producción, reduce la necesidad de operarios, etc. y por lo tanto, se va imponiendo a medida que este tipo de industrias se moderniza.

Para algunos la época que marca la expansión de la revolución industrial en España está centrada entre los años 1844, inicio de la década moderada y 1888, fecha en la que por primera vez se realiza una Exposición Universal en España. En ella las fuerzas económicas del país, públicas y privadas, actuaron, sino de forma conjunta, sí movidos por los mismos intereses, en un intento de conseguir una industria nacional moderna y competitiva.

Cabe destacar también que el tema de las relaciones entre el arte y la industria fue motivo de amplios debates y discusiones y así ha quedado reflejado en la prensa y revistas de la época; el tema era importante, no sólo en España, y estaba presente en muchos de los discursos y declaraciones de políticos y especialistas.

BIBLIOGRAÍA

Jorge Aragoneses, Manuel. Artes Industriales Cartageneras. Lozas del siglo XIX. Museo Arqueológico de Cartagena. Murcia. Ed. Academia Alfonso X El Sabio. Murcia. 1982.

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Un pensamiento en “GLORIA MELGAR (1859-1938). V. Por Virginia Seguí

  1. Para cuando pueda usted responderme:
    Que he pinchado en las imagenes que corresponden a este artículo, y me ha intrigado una que representa lo que se llama “danza bolera”…
    ¿Querría usted explicarme-nos que es eso…era típica de algún sitio o de algo en particular, había escuelas de danza bolera?…veo a un chico bailando, y me pregunto si participaban mujeres o era sólo para hombres?…
    En fin, ya nos dirá usted…
    Besos. El articulo me ha gustado mucho y las imagenes son curiosísimas; parecen un folletín pintado.

seguicollar

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