Historia de la Mujer: Lucrecia

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       El historiador Antonio Pirala publicó este artículo sobre Lucrecia en el número 25 de la Revista <El Correo de la Moda> el 8 de julio de 1853, estaba incluido en la sección Instruccon: Historia de la mujer, siguiendo el relato de Tito Livio recoge la historia de esta matrona romana que ejemplificó el modelo de fidelidad y virtud en la antigua Roma.
 LUCRECIA

A su honor debió esta ilustre romana la celebridad de que disfruta; siempre el honor y la virtud producen acciones de eterna fama.

Pero no solo debió á tan envidiables dotes su gloria, aunque á costa de su muerte, sino que Roma le debió su libertad. Lo que no hubieran conseguido millares de conjurados, lo consiguió el heroísmo de una mujer.

Reseñemos su historia: Hallábanse sitiando los romanos, cinco siglos y medio antes de la venida de Jesucristo, la ciudad de Ardea, y acostumbrados los jefes del ejército pasar reunidos en una tienda los ratos de ocio; y como este no suele aconsejar siempre bien, un dia que comian en la tienda de Sixto Tarquino, hijo del rey, hablaron sobre las buenas y malas cualidades de las señoras romanas, ensalzando cada cual las virtudes de la suya.

Colatino, pariente de Tarquino, y esposo de Lucrecia, dijo para terminar la contienda: <Somos jóvenes: montemos á caballo, y hagámoslas una visita repentina: no siendo esperados, podremos conocer lo que vale cada una.>

Se aprobó el pensamiento, y se puso inmediatamente en ejecución. Los mas distinguidos oficiales se encaminaron á Roma, donde entraron sin ser conocidos, y hallaron a sus mujeres entretenidas en fiestas y diversiones. Fueron luego adonde residia Lucrecia, fuera de la ciudad, y la encontraron sola con sus esclavas, ocuapadas todas en diferentes labores.

Unánimemente se la concedió la supremacía, y Lucrecia gozo de su merecido triunfo con una modestia que la realzaba.

Él fue sin embargo su desgracia. Sixto Tarquino quedó apasionado de ella, y pagando ingrato los servicios que su esposo prestaba á la patria y á su padre, por salvar un trono que habia de heredar, no pensó mas que en Lucrecia, ante tanta virtud se estrellaban sus promesas y esfuerzos; pero no pudieron estrellarse sus villanías.

Lucrecia escribe á su esposo, anunciándole que habia sucedido una desgracia a toda la familia. Reunidos todos en su presencia, les dice, anegada en llanto:

–¿Qué ventura puede conservar una mujer que ha perdido el honor…. Pero mi corazon esta inocente, mi alma pura, mi muerte será una prueba de ello. Juradme que el infame no quedará impune…. Vosotros vereis el castigo que merece; yo; aunque libre de culpa, no quiero exceptuarme la pena: <ninguna mujer quedará autorizada con el ejemplo de Lucrecia para sobrevivir á su deshonor.>

Acto continuo hundió el puñal en su pecho sin que nadie pudiera evitarlo.

En aquel momento parecia rodeada de una aureola celestial; conmovió á todos, como hoy nos conmueve al verla retratada en aquella actitud y teñido de sangre su nevado seno.

Bruto sacó del seno de Lucrecia el puñal ensangrentado, y estendiendo el brazo juró vengar aquella víctima del honor y de la virtud. Todos repitieron su juramento, y el cuerpo de Lucrecia fué llevado á la plaza de Collacia. Sabido el hecho, todos se indignaron, y los romanos tomaron como suya la ofensa hecha a la mas virtuosa de las mujeres.

Empuña las armas de juventud, dirígela Bruto, van á la ciudad, sube el jefe á la tribuna, cuenta el hecho, y el pueblo indignado decreta la deposicion de Tarquino, y arroja del trono á aquella familia indigna de ocuparle; destruye la monarquía, proclama la república, y elige por primeros cónsules a Lucio Junio Bruto y al esposo de Lucrecia, Colatino.  

¡Cuántas reflexiones no se desprenden de un hecho de tan grandiosas consecuencias! ¡Cuánto valor ha tenido siempre el honor y la virtud! ¡Qué importa la corrupción de un pueblo si hay mujeres todavía con valor suficiente para inmolarse en defensa de lo que otros escarnecen!

Lucrecia, sin atender mas que á sus cuidados domésticos, sin haber aprendido mas que el cumplimiento de su deber, tiene en el corazon ese heroísmo que dá la virtud, el mismo que daba la fé a nuestras santas mártires, el que desprecia los tormentos y la muerte á la misma hora.

Enséñese, pues, á las jóvenes la severa práctica de la virtud, y se les enseñará á ser valientes, porque en ella esta la fortaleza, en ella el heroísmo, y en ella la fama, la gloria de la mujer. El respeto, el cariño y la admiración en vida: un recuerdo célebre y eterno en la muerte.

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ÁRTEMIS. Nacimiento y naturaleza. Por Virginia Seguí

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Ártemis y su hermano gemelo Apolo fueron el fruto de los amores incestuosos de Zeus y Leto que se unió al crónida aun sabiendo que sufriría la ira de Hera quien rugía colérica contra las parturientas que daban hijos de Zeus; especialmente contra ella, pues sabia que Apolo sería muy amado por su padre en detrimento de su hijo legítimo Ares; intentó impedir el alumbramiento y juró vengarse de quienes le prestaran ayuda o asilo, para impedirlo hizo que Ares vigilara los confines de la tierra desde la cumbre del monte Hemo, en Tracia y a Iris, la hija de Taumante, la puso a vigilar las aguas y las islas en lo más alto del monte Mimante en la costa minorasiática cerca de Quíos. Ambos desde sus posiciones amenazaban a las ciudades y regiones a las que se acercaba Leto, torturada por los dolores de parto, impidiendo así que la acogieran.

Leto pedía auxilio invocando afinidades, en Ftiótide, a las Ninfas Tesalides hijas del río Peneo, para que éste detuviera sus aguas y que los hijos de Zeus pudieran ver ellas la luz, o al monte Pelión en Tesalia, al que imploraba: <¡Oh Pelión, antro nupcial de Filira, no me rechaces tu, no me rechaces, pues hasta las feroces leonas depositan sus indefensas crías con frecuencia en tus laderas> pero las amenazas de Ares siempre se lo impiden. Entonces lo intentó en las islas pero tampoco ellas le acogieron, ni Equínades, ni Cercira, ni otras que eran siempre disuadidas por Iris.

Algunas fuentes citan a la isla de Ortigia como el lugar en el que, finalmente, fue admitida Leto, Estrabon identifica esta isla con un islote llamado Renía, allí pudo nacer Ártemis; quien luego ayudó a su madre en el parto de su hermano gemelo, que nacería en la errante isla de Asteria o Delos, como se llamó después. La identificación de Delos con Asteria se debe a que la primera recibiría ese nombre en memoria de la hermana de Leto que se arrojó al mar para no unirse a Zeus y que de esta manera, en cierta forma, ayudaría a su hermana acogiéndola y enfrentándose a Hera diciendola: <Haz de mí lo que quieras, pero no me voy a cuidar de tus amenazas. Ven, ven a mí Leto>, la titánida, agotada, reposó junto al cauce del río Inopo que crece cuando el caudaloso Nilo lleva su corriente en plenitud, ya que entonces se creía en la unión subterránea de ambos ríos. Luego Asteria pasaría a ser la isla de Delos, cambiando su naturaleza errante al quedar fijada al fondo del mar por unas columnas. Calímaco, en su Himno a Apolo, sólo nos relata el nacimiento de éste; pero Apolodoro en su Biblioteca Mitológica refiere también el de Ártemis.

La ayuda prestada a su madre, en el nacimiento de su hermano, hizo que las Parcas o Moiras nombrarán a Ártemís patrona de las parturientas, siendo desde entonces invocada por ellas cuando atormentadas por los dolores del parto llega el momento del alumbramiento.

Ártemis a diferencia de lo que sucede con sus hermanas, Afrodita y Atenea, tiene una infancia de la que se conocen detalles; es nuevamente Calímaco, en su canto a la diosa, quien nos los relata. Siendo aún muy niña y estando sentada en las rodillas de su padre, Zeus, se dirigió a el en tono infantil: <Dame, papá, una eterna virginidad, y muchos nombres, para que Febo no me aventaje. Dame también flechas y un arco. No, deja, padre, no voy a pedirte ni una faretra ni un gran arco; ya me fabricaran los Cíclopes en un instante los dardos y un arco flexible. Permíteme, sí, llevar antorchas y ceñirme una túnica con cenefa hasta la rodilla, para matar bestias salvajes. Dame también un coro de sesenta Oceaninas, todas de nueve años, todas aún sin ceñidor. Dame veinte ninfas Amníscides por criadas, para que cuiden bien de mis sandalias y, cuando haya terminado de disparar mis flechas contra linces y ciervos, de mis veloces perros. Dame todos los montes y una sola ciudad, la que tu quieras. Raro será que Ártemis baje a una ciudad […]>. Después de hablar así la niña quería acariciar el mentón de su padre, pero éste no se lo permitió y la contestó riendo: <Que las diosas me den hijos semejantes, y me preocuparé bien poco de las iras de Hera. Recibe, hija, cuanto has querido pedir, y mucho más que voy a darte yo. Treinta ciudades te concederé, y no sólo un recinto amurallado; treinta ciudades que no venerarán a otra divinidad que no seas tú, y serán llamadas de Ártemis. Compartirás con otros dioses otras muchas ciudades, tanto del interior como costeras, y en todas habrá altares y bosques consagrados a Ártemis. Y serás protectora de los caminos y los puertos.>

Poco después de esto la niña partió a Leuco, en Creta y desde allí al Océano, donde escogió a numerosas ninfas tal cómo había pedido a su padre con gran júbilo de Cérato y Tetis al enviar a sus hijas como compañeras de la Letoide.

Encontró a los Ciclopes en la isla de Melingúnide, actual Lípara, fabricando en los yunques de Hefesto un abrevadero para los caballos de Posidón, todos con un único ojo bajo la ceja que causaron terror entre las ninfas que la acompañaban, pero ella ya había estado sentada en las rodillas de Brontes, incluso le había arrancado un mechón del espeso vello que poblaba su pecho, y muy tranquila les dijo: <Cíclopes,¡ea!, fabricadme un arco Cidonio, y flechas, y una aljaba hueca para los dardos. También yo soy Letóyade, como Apolo. Y cuando mi arco cace una bestia solitaria o un animal enorme, se lo podrán comer los Cíclopes> y al instante quedó armada la diosa.

Sus artes de cazadora no estarían completas sin una jauría y por tanto fue a la Arcadia, al antro de Pan, en su busca, consiguiendo del Barbudo: <dos perros de color blanco y negro, tres de color rojizo y uno moteado, de los que son capaces de derribar a los propios leones, saltándoles a la garganta y de arrastrarles aún vivos hasta el cercado; te dio siete Cinosurides mas rápidas que el viento, las mas veloces para perseguir a los cervatillos y a la liebre que no cierra los ojos, las mejores para rastrear la guarida del ciervo y los cubiles del puercoespín, ideales para conducirte tras las huellas del corzo>.

Y ya en Creta, junto al monte Parrecio, consiguió domeñar dos parejas de los mejores ejemplares de ciervos que unció  a su carro de oro, y en él subió hasta la cumbre del monte Hemo, en Tracia, donde eligió el mejor de los pinos para construir su antorcha; encendiéndola en el monte Olimpo misia con un soplo de la luz inextinguible que despiden los rayos de tu padre, Zeus. A continuación probó sus artes de caza disparando su nuevo arco de plata; primero contra un olmo, luego contra una encina y por tercera vez contra un animal salvaje; finalmente contra una ciudad de malvados criminales. Las ninfas amisias cuidaban tus ciervas y las alimentaban con tréboles instantáneos de la dehesa de Hera, los mismos pastos donde pacían los cordeles de Zeus.

Son múltiples sus nombres, tal como prometió el crónida, y entre ellos el primero: Ártemis Partenia como doncella y virgen; Quitona por tu túnica apropiada para la caza y Hémera como amansadora o paciguadora; Muníquia como protectora de puertos. La doncella del arco de plata fue el miembro más joven de la familia olímpica y Ártemis era un título más de la triple diosa Luna. Pero en otros lugares, como en la ciudad de Éfeso, era adorada como Ninfa, una especie de Afrodita orgiástica con un consorte varón, siendo sus emblemas la palmera, el ciervo y la abeja.

GLORIA MELGAR (1859-1938). XIV. Por Virginia Seguí

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Las Escuelas de Bellas Artes 

Como las Escuelas de Bellas Artes de cada provincia tenían una historia diferente, las situaciones son muy diversas de manera que cualquier decreto u orden emanada del Gobierno afectaba de distinta manera a cada una de ellas, en función de quién corría con los gastos de los locales, profesorado, etc. y de quién dependieran para las cuestiones docentes o administrativas; una norma podía ser bien recibida en una provincia y mal aceptada o ignorada en otras; esto último sucede en Barcelona con el Real Decreto de 8 de julio de 1892 que separaba totalmente de las Academias provinciales a las Escuelas de Bellas Artes, la finalidad del decreto era por cuestiones administrativas y de gastos del profesorado, pero una medida así, también afectaba directamente a las competencias en materia docente. De manera que la Academia provincial de Barcelona interpreta que se refiere a las Escuelas de Bellas Artes elementales y no a las superiores. De esta manera un decreto que pone directamente bajo la jurisdicción universitaria a las Escuelas de Bellas Artes en Barcelona no tiene efectos reales hasta bastantes años más tarde.

Exceptuando el caso de Madrid, donde existe la Escuela Oficial de Pintura, Escultura y Grabado, las enseñanzas artísticas a partir de ahora se imparten a través de las Escuelas de Artes y Oficios y su organización y funcionamiento, al igual que el resto de enseñanzas, depende del Ministerio de Instrucción Pública. La organización, tanto educativa como docente de estas Escuelas causará bastantes problemas y sufrirá a lo largo de los años varias reformas, sin que se consiga establecer un programa coherente, aun hoy en día estas enseñanzas, son objeto de críticas y discusiones.

En Madrid existía también otra institución que enseñaba oficios artísticos: El Conservatorio de Artes creado, en 1810, por José I y que se mantiene vigente en estas fechas, tenemos noticias de su existencia a través del Catálogos de participantes a la Exposición Universal de Filadelfia de 1876 donde se menciona su partición con varias obras dentro del Departamento III. Educación y Ciencia. Entre ellas Memorias del estado del Establecimiento y ejemplares de los cuatro cursos lectivos anteriores y trabajos de los alumnos de las clases de: Dibujo geométrico, Adorno y Figura, Perspectiva, Aplicaciones del colorido, Modelado, etc.

En 1887 esta institución educativa desaparece, seguramente deja de considerase necesaria su existencia dada la reciente creación, en 1886, de las Escuelas de Artes y Oficios.

“En esta fecha se publica un Real Decreto que suprime el Conservatorio de Artes. en este artículo se indica se pone término a una gran Institución, si bien esto no perjudica la docencia pues estas funciones habían sido transferidas a otras instituciones creadas al efecto: Las Escuelas de Artes y Oficios y la de Comercio”.

Las diferentes orientaciones políticas de los sucesivos gobiernos, como es natural, incidían en estas cuestiones educativas, en relación con la Escuela de Artes y Oficios de Madrid  un artículo, anónimo, publicado por La Gaceta de Fomento del 28 de septiembre de 1885 nos pone en antecedentes de una de ellas; ya que relata que el nuevo edificio que se estaba construyendo en el Paseo de Atocha, en uno de los extremos del Jardín Botánico destinado, en principio, a albergar a esta Escuela iba a ser finalmente utilizado para emplazar: el Museo de Ciencias.  El articulista justifica la medida en el cambio de orientación política del nuevo Ministro, el conservador, Sr. Pidal, quien modifica una medida tomada por el ministro anterior de orientación liberal. El nuevo ministro no tiene los mismos criterios que el anterior lo que va en detrimento de la educación de los más desfavorecidos: la clase obrera.

El Real Decreto de creación de las Escuelas de Artes y Oficios comienza con una Exposición de motivos por parte del ministro Carlos Navarro Rodrigo en el cual hace una recapitulación sobre la situación, mencionando que este tipo de escuelas nacieron en España á últimos del pasado siglo:

“[…] creando talleres para la construcción de aparatos físicos y astronómicos, de grabado en metales y piedras finas, de relojería y de otros varios oficios y artes, llegándose á normalizar en 1824 el Conservatorio de Artes con un plan de estudios Orales y Prácticos”

Reconoce también que a pesar de los esfuerzos realizados tanto, por los diferentes gobiernos como por los particulares, citando expresamente a las Sociedades Económicas de Amigos del País, los resultados han sido estériles. Menciona expresamente que la Gran Bretaña fue consciente de su situación industrial con la realización de la Exposición Universal de 1851. Para poner solución a estos problemas y poder competir con las industrias extranjeras vio que tenía necesidad imperiosa de difundir en sus clases populares la educación artística de que carecía, creándose al efecto una serie de establecimientos educativos por parte del Estado y fomentándose la implantación de otros a cargo de particulares, todo ello había dado sus frutos; dados los éxitos del proceso inglés éste había servido de ejemplo al resto de países europeos que tenían las mismas pretensiones.

Se espera que la nueva regulación de estas enseñanzas que ahora se acomete en España de también sus frutos. Se plantea una nueva regulación de las existentes en Madrid y la creación de 8 escuelas de Artes y Oficios en provincias; así como: el aumento de enseñanzas prácticas y talleres, el establecimiento de pensiones y premios.

La regulación de la situación madrileña consiste en incorporar el Conservatorio de Artes y Oficios a la nueva Escuela  que se denominará Escuela de Artes y Oficios Central y que estará compuesta por diez secciones.

Además se crean, en principio, siete escuelas de distrito, que se establecerán en las siguientes poblaciones: Alcoy, Almería, Béjar, Gijón, Logroño, Santiago y Villanueva y Geltrú. El Art. 2º del Real Decreto fija el objetivo de estas escuelas: “Instruir Maestros de Taller, Contramaestres, Maquinistas y artesanos. Y crear y promover la instalación de talleres de pequeñas industrias.”

El Art. 3º divide las enseñanzas, a impartir, en Orales, Gráficas y Prácticas, e incluyendo dentro de ellas las siguientes asignaturas:

Orales:

Aritmetica y Geometría con aplicación á las artes y oficios;

Elementos de Física con aplicación á las artes y oficios

Elementos de Química con aplicación á las artes y oficios

Nociones de Mecánica con aplicación á las artes y oficios

Principios del arte de construcción y conocimiento e materiales, en cuanto se relacionen más directamente con los conocimientos cultivados en las Escuelas.

Lenguas francesa e inglesa

Gráficas

Dibujo geométrico y de figura

Aplicaciones de colorido á la ornamentación

Plásticas

Modelado y vaciado

Grabado en dulce con aplicación á artes industriales

Prácticas

Ejercicios verificados en talleres, museos, gabinetes y laboratorios de las Escuelas

Visitas a fábricas y talleres, bajo la dirección de los profesores.”

Es importante destacar que una de las Secciones de la nueva Escuela creada en Madrid estará  destinada exclusivamente, durante el día á la enseñanza artístico industrial de la mujer. Esta enseñanza abrazará, por ahora, las materias siguientes:

“Nociones de Aritmética y Geometría

Dibujo á mano alzada, principalmente de adorno    

Dibujo lineal

Pintura á la acuarela en porcelana y cristal

Modelado de pequeños objetos

Flores artificiales

El reglamento interior determinará todo lo relativo al régimen de esta enseñanza.”

Respecto a las normas que deben cumplir los alumnos para matricularse, están recogidas en los artículos 37 al 44 y estipulan que deben saber leer y escribir. La matricula será gratuita y por orden de presentación. Los matriculados en clases gráficas o plásticas deberán justificar sus faltas de asistencia a las mimas, perdiendo la matricula si éstas no están debidamente acreditadas.

Respecto a los premios El Gobierno concederá cada año 11 pensiones para otros tantos alumnos, cuatro para la Escuela de Madrid uno para cada Escuela provincial. El gobierno si lo estima conveniente, concederá pensiones á los alumnos para estudiar en el extranjero una industria u oficio, ingresando como operarios en los talleres o fábricas correspondientes. Estas pensiones serán de 3000 pesetas y 500 para gastos de viaje. Duraran uno ó dos años. Se concederán en virtud de oposiciones igualdad á las del premio de honor.

Dado que en la Escuela de Artes y Oficios Central de Madrid iban a concentrarse prácticamente todos los estudios de este tipo de la capital, se pensó que era necesario ubicarla en un edificio acorde con las necesidades de la escuela, el lugar elegido fue el Paseo de Atocha, en uno de los extremos del Jardín Botánico. El nuevo edificio comenzó a construirse pero en un momento dado se cambiaron los planes y en lugar de ser utilizado para su destino inicial quedó convertido en el Museo de Ciencias. Un artículo de la época que comenta el tema justifica este cambio por la nueva orientación gubernamental, el nuevo ministro no tiene las mismas prioridades que el anterior lo que va en detrimento de la educación de los más desfavorecidos: la clase obrera.

A estas ocho Escuelas de Artes y Oficios iniciales creadas por el gobierno se le fueron añadiendo algunas en más en las diferentes provincias, creadas desde instancias gubernamentales o por iniciativas particulares, de manera que a primeros de siglo el sistema se ha ido extendiendo modificando algo la situación preexistente. Aunque los problemas económicos y de organización persisten.

En 1895 un decreto emanado de la Dirección General de Instrucción Pública al frente de la cual estaba el marqués de Guadalhorce, orienta las enseñanzas artísticas hacia directrices más positivas, enfocándolas hacia las artes aplicadas, con el fin de vigorizar las industrias artísticas. Y en 1900 las Escuelas de Artes y Oficios que habían sido creadas en 1886 tuvieron que ser reformadas, al no haber dado los resultados apetecidos. Lo que se lleva a cabo mediante decreto del 4 de enero que transforma las Escuelas de Bellas Artes y Oficios determinando, entre otras cuestiones, un cambio de denominación pasando a ser Escuelas de Artes e Industrias y un cambio de competencias, ya que a partir de ahora pasarán a depender exclusivamente de los directores de los centros respectivos, quedando completamente separadas de las Academias de Bellas Artes.

En 1900, y por las mismas causas aducidas anteriormente, estas escuelas son de nuevo reformadas, los problemas son los mismos de siempre que, casi, pueden ser considerados endémicos: insuficiencia de dotaciones presupuestarias, empobrecimiento de la función docente y falta de una idea general coherente que regule el sistema.

El problema de la educación artística oficial sigue vigente en el siglo XX,  sabemos que en 1910, estas enseñanzas sufrieron nuevamente modificaciones, ya que por Real Decreto de 10 de diciembre se procedió a la separación de las enseñanzas artísticas de las de oficios o industriales, pero, sin embargo, se mantuvieron unidas mediante un Reglamento orgánico común,  ya que el profesorado pertenecía al mismo escalafón.

La segunda modificación, que cita, es la producida el 25 de marzo de 1925, en esta ocasión, profundizando en lo establecido en 1910, tiene lugar la separación absoluta de las escuelas citadas, pasando las Industriales a depender del Ministerio el de Trabajo. La Memoria pone de manifiesto el malestar que esta situación produce y señala que debería, sin duda, ir acompañada de un nuevo Reglamento orgánico dado que el existe y está vigente, se hizo para ambas escuelas conjuntamente, debiendo, ahora, desglosarse de él todas aquellas disposiciones que se referían a las Escuelas Industriales, exclusiva y preferentemente.

La Memoria, del Curso de 1914-5, de la Escuela Central de Artes y Oficios de Madrid, a cargo del director de la misma D. Ramón Suárez Bermúdez plantea nuevamente los graves problemas por los que atraviesan este tipo de enseñanzas, dándose cuenta, en ella, de los resultados de una Asamblea que con autorización del Ministerio de Instrucción Pública  y Bellas Artes se había realizado en Madrid por parte del profesorado, a la que habían asistido representantes de la totalidad de escuelas de este tipo existentes en España y cuyas conclusiones son:

“- Que se oiga al profesorado, antes de modificar las enseñanzas. Con objeto de asesorarle sobre cuestiones que se le escapan desde las alturas de su cargo. Que sean oídos los que llevan a la práctica las disposiciones.

–  Que se arbitren medios para que por el Estado, la Provincia o el Municipio se construyan edificios apropiados para estas Escuelas.

– Que se limite prudencialmente el numero de escuelas facultadas para cursar peritajes, así como el número de estos en algunas de ellas.

– Ley que regule la relación entre patronos y aprendices.

– Que por la Inspeccion general de Artes e Industrias se desempeñen las funciones asignadas ordinariamente a los Comisarios Regios en las distintas escuelas que lo tienen.  etc.

– Que para mayor garantía y acierto en el reclutamiento del profesorado de estas Escuelas, los Tribunales de oposiciones a cátedras vacantes, deben estar constituidos por profesores de término de asignatura igual a la que haya de proveerse

– Que los cuestionarios de las materias que deben integrar cada una de las asignaturas que se cursan en nuestras Escuelas, sean redactadas por Profesores de término de las mismas, revisándose cada cinco años.

– Que para que las Escuelas de Artes e Industrias sigan concurriendo a las Exposiciones nacionales de Artes Decorativas, como es su deseo, deben intervenir en la formación de los Reglamentos porque estas han de regirse y el Estado debe consignar en Presupuesto la cantidad necesaria para los gastos que esta concurrencia origina.

– Que las Escuelas tengan un representante en el Consejo de Instrucción Publica.

– Que se equiparen las categorías del Escalafón de las Escuelas de Artes é Industrias a las de segunda enseñanza, con arreglo a las disposiciones vigentes.

– Derechos pasivos para los profesores igual que en los Institutos de segunda enseñanza.

– Que el estado pague el personal administrativo                                                “

El 25 de marzo de 1925 una nueva reforma de estas enseñanzas profundiza en lo establecido en el Decreto de 1910. Ahora tiene lugar la separación absoluta de las escuelas citadas, pasando las Industriales a depender del Ministerio el de Trabajo. La Memoria pone de manifiesto el malestar que esta situación produce y señala que debería, sin duda, ir acompañada de un nuevo Reglamento orgánico dado que el existe y está vigente, se hizo para ambas escuelas conjuntamente, debiendo, ahora, desglosarse de él todas aquellas disposiciones que se referían a las Escuelas Industriales, exclusiva y preferentemente.

Todo ello da una idea de la situación real del tema a principios del siglo XX, no vamos a ir más allá en el tiempo, pues estaríamos fuera de los límites impuestos por nuestro trabajo, pero debemos indicar que esta es la tónica general de este tipo de enseñanzas, también durante, al menos, la primera mitad de este nuevo siglo.

BIBLIOGRAFÍA

Anónimo. “La Escuela de Artes y Oficios. Reemplazada por el Museo de Ciencias”. La Gaceta de Fomento del 28 de septiembre de 1885

Anónimo. “Supresión del Conservatorio de Artes y creación de una Dirección especial de patentes, marcas é industria”. En La Gaceta Industrial. 1887.

AA.VV. Lista de expositores de la Exposición Universal de Filadelfia. Imp. de T. Fortanet. Madrid. 1876. Pág. 85-86. 1887

AA.VV. Escuela de Artes y Oficios central de Madrid. Memoria del Curso 1914-15.Madrid. 1916

AA.VV. Memoria del Curso 1924-25 de la Escuela de Artes y Oficios Central. Madrid. 1926.

Historia de la Mujer – DIDO, LA REINA DE CARTAGO

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      El historiador Antonio Pirala escribió este artículo para la revista <El Correo de la Moda> y fue publicado, dentro de la sección Instruccion. Historia de la mujer, en el numero 24 de fecha 30 de junio de 1853. Respetamos la ortografía original. 

DIDO

Al ocuparnos de la célebre fundadora de la célebre Cartago, no vamos á reproducir la fábula mitológica, que tan bien conocerán nuestras lectoras; vamos á reseñar sus altos hechos, fundados en testimonios respetables.

La historia de esta ilustre y virtuosa princesa, lo mismo que la de todos los personajes que figuraron en la infancia de los pueblos, es, sin embargo, oscura, y apenas puede darse un paso en su investigacion sin tropezar con las ficciones de los poetas de la antigüedad, apoderados de aquellos para dar grandeza á sus poemas. Procurarémos, no obstante, que este artículo se limite á sucesos, de cuya autenticidad no respondemos, pero que hallamos admitidos por acreditados escritores.

Fué Dido biznieta de Itobal, padre de Jezabel, é hija de Belo Matgen, rey de Tiro, que murió 874 años antes de Jesucristo, dejándola, y a su hermano Pigmalion, heredera del trono, á pesar de la corta edad de ambos príncipes. Llamábase Elisa, y era peregrina su hermosura. A poco tiempo, el pueblo dió el mando esclusivo a Pigmalion, y casó a Elisa con Síqueo, su tio, gran sacerdote de Hércules, y de dignidad inmediata á la del rey. Estimado por sus virtudes, y respetado por su parentesco con el soberano, y por su alto ministerio, poseia inmensas riquezas, circunstancia que fué para él una verdadera desgracia, porque sus tesoros tentaron la sórdida codicia de Pigmalion, que le hizo asesinar traidoramente. No por esto logró el perverso monarca sus deseos, porque su tio, que conocia perfectamente la ruin pasion que dominaba á su sobrino, tenia ocultos sus tesoros. Las buenas prendas de Síqueo habian hecho que, á pesar de la diferencia de edad, le amase su esposa. No se ocultó á esta ni el autor del crimen ni su intencion, y dando tregua á su dolor, comprendió que su vida corria igual peligro por la ambicion de su hermano. Para evitarle, pidió á Pigmalion licencia de vivir en su compañía, pretestando que la aflijia la soledad en que se veia. Faltó tiempo al codicioso monarca para consentir en ello, creyéndose ya dueño de unas riquezas que tanto ansiaba, y puso a disposición de su hermana algunos bajeles. Elisa, comenzando por ganar a sus capitanes y tripulacion, cargo en ellos cuanto poseia, y acompañada de gran numero de tirios, que la eran adictos, emprendió la fuga con tanto sigilo y presteza, que cuando llego á oídos de su hermano, ya no pudo evitarla. Fondeó aquella flotilla en la costa del África Zeugitana[1], poblada entonces por los fenicios. Bien recibida Elisa, estableciose en el pais, fundando á Cartago. A dar crédito á la fábula, diriamos que obtuvo Elisa la concesion del terreno que pudiese abarcar con la piel de un buey, que la hizo tiras muy delgadas, y uniéndolas, y fijando en tierra una de las extremidades, describió con la otra un círculo extensísimo, consiguiendo con este rasgo de ingenio un sitio considerable. Pero sea de esto lo que quiera, Elisa levantó la ciudad, rival tanto tiempo de la otra ciudad, señora del mundo, titulándola Cartada (Ciudad nueva), cuyo nombre se corrompió mas adelante en Cartago.

Reina de su colonia, Elisa, convertida por sus suyos en Dido, que significaba varonil, se hizo célebre por su virtud y sabiduría, por su honestidad y prudencia. Jarbas, rey de Getulia, solicitó su mano, pero la reina tenia jurada fidelidad eterna á la memoria de su esposo. Desairado el pretendiente, hizo entender á los súbditos de Dido, que si no la reducian á casarse con él, invadiria sus tierras y les exterminaría. Supo Dido esta amenaza, y concibió, en bien de sus súbditos, una resolucion sublime, que tuvo el valor de ejecutar. Aparentando ceder a tan imperiosa exigencia, la aplazó á la conclusion de la ciudad, en cuyo tiempo dispondría lo necesario para que se celebrase la boda con la ostentación correspondiente. Terminada su obra, hizo levantar en el sitio principal una gran pira, y reunir á todos los ciudadanos. Dióla fuego, y después de algunos sacrificios y buenos consejos, evocando los manes de Síqueo, se atravesó de improviso el pecho con un puñal y se arrojó a la hoguera, sin que pudieran impedirlo sus súbditos.

Virgilio, en su Eneida, atribuyó el sacrificio de Dido, hijo del amor a su marido y á su pueblo, al amor y fuga de Eneas, saltando por encima de tres siglos, pues que Cartago fué edificada trescientos años después de la destrucción de Troya. Pero cumplia aprovechar tan bello episodio, halagando el orgullo romano, y no tuvo reparo el poeta Mantuano en inventar esa ficcion a costa de las virtudes de Dido, sostenidas por San Gerónimo, y San Agustín, Tertuliano y el Tetrarca, en su Triunfo de la Castidad. Perpetuado por las artes un hecho tan grande, tan generosa abnegación, ¡qué mucho que el sexo, que apellidamos débil, se crea capaz de todo al contemplar glorias tan puras como la de Dido!

Causa inocente de la destrucción de una ciudad la hermosa Elena, otra hermosa es destinada por la providencia á erigir otra ciudad, mas importante todavía, y á dar al mundo una prueba de amor, que admirará eternamente.

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[1] La actual Regencia de Tunez

LAS VALKIRIAS. Por Virginia Seguí

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Los documentos básicos o fuentes literarias de información  sobre la mitologia de los llamados pueblos gotónicos son básicamente tres los dos Eddas, uno en prosa y otro en verso, y la Historia Danesa de Sexto Grammatico, documentos que junto con las sagas y los poemas escáldicos sustentan la base literaria de la mitología de los pueblos del norte. Los expertos fechan los poemas del Edda en verso en el siglo IX, habiendo adquirido su forma definitiva antes de finalizar el período pagano, sin embargo el Edda en prosa y la Historia Danesa están datados en el s. XIII, después de la introducción del Cristianismo en Islandia.

 

Uno de los manuscritos del Edda en prosa, el Uppsálabók, contiene una reseña escrita después de la muerte de su autor en la que se indica que estamos ante el Edda en prosa y que autor es el islandés Snorri Sturlusson (1179-1241). El significado de la palabra Edda ha sido objeto de discusiones, Eirikr Magnusson dio la que, hoy día, parece más apropiada indicando que Edda sería el genitivo del topónimo Oddi, lugar de Islandia donde Snorri vivió en su juventud junto a su abuelo Sämund el Ilustrado; de esta forma Edda seria El libro de Oddi. Sin embargo, la tradición atribuía al propio Sämund la autoría del libro y la inscripción indicando que el autor era Snorri, desconcertó a los expertos y les hizo pensar en la existencia de otro Edda anterior, que finalmente fue hallado, en 1643, por Brynyólf comprobando así la existencia de un corpus con veintinueve poemas, algunos de ellos citados por Snorri. No obstante parece imposible que Sämund compusiera alguno de ellos, aunque lo que sí es posible, es que formaran parte de su biblioteca lo facilitaría su conocimiento a Snorri.

 

El Edda en verso contiene poemas mitológicos que nos hablan del mundo de los dioses y poemas heroicos que nos hablan del mundo de los hombres. Según Branston el Edda de Snorri es una especie de manual, con un prólogo en el que se amalgaman historias bíblicas y mitos paganos clásicos y/o nórdicos. Una segunda parte centrada ya los mitos nórdicos que se basaría en tradiciones orales, el Edda en verso y antiguos escaldas. Una tercer que contiene el Skaldskaparmal o Prosa de los Escaldas y una cuarte y ultima parte o Háttatál con explicaciones del propio Snorri sobre técnicas métricas, con ejemplos de estrofas y diferentes tipos métricos.

 

Snorri nos habla de las Valkirias en la parte en la que trata lo que tradicionalmente la mitología germánica denomina: La elección violenta de los muertos. Describe a las Valkirias y a los Campeones y menciona el Walhalla (Salón de los Matados) en Gylagiming II, describiendo la llegada del rey Gylfi a Asgard y la visión del monarca: <una sala tan alta que a duras penas se distinguía su techo. La tejaban escudos de oro, como la techumbre, hecho al que también se refiere Zyódólfr de Hvin, el cual implica que el Walhalla tenía adargas por tejas […] Vio un amplio espacio y muchas gentes jugando, otras bebiendo, otras armadas y peleando. Miró rápidamente a su alrededor y mucha cosas que presenció se le antojaron totalmente increíbles..>

 

Las Valkirias, son para Snorri una especie de diosas menores, a las que atribuye el deber de servir en el Walhalla, debiendo preparar las mesas y servir la bebida, manteniendo las jarras llenas. Al parecer los guerreros bebían una especie de hidromiel que brotaba de las ubres de la cabra Heidrun, que a su vez se alimentaba cada día alzándose sobre sus patas traseras y comiendo las puntas de las ramas del pino Läradr.

 

Las Valkirias eran enviadas de Odín en las batallas y se dedicaban a elegir a los hombres destinados a morir, decidiendo sobre quién obtendría la victoria. Se las relaciona con Las Normas, al decir: <Gudr, Róta y la menor de las Normas, llamada Skuld, cabalgan siempre para seleccionar los muertos y ordenar el combate>. No se describe físicamente a las Elegidoras de los Matados, pero sus nombres: Hacha del tiempo, Furiosa, Guerrera, Portaescudo, Hierro de Hueste, Destructora de Planes etc; hace que las equiparemos con las Amazonas y consideremos que tienen capacidad de ordenar la lucha y decidir sobre los vencedores. Aunque hay discrepancias sobre el lugar dónde las Valkirias procedían a seleccionar a los campeones muertos..

 

El significado del nombre de Valkyrya es literalmente: Seleccionadora de los que murieron violentamente, acepción que parece inherente del primer uso que se dio a la palabra, significado que no se circunscribe sólo a las lenguas escandinavas sino que lo encontramos también en las anglosajonas.

 

Los Glosarios Rimados o Zulor contienen dos listas de nombres de Valkirias. La primera contiene nueve relacionados con los hados o Norns; en la segunda figuran veintinueve. En ambas se las cita como Valkirias o doncellas de Odín, dependiendo de él y cabalgando por la tierra, sin determinar su sentido originario, es claro que sus nombres y descripciones parecen retratar a las antiguas amazonas clásicas que recorrían a caballo las comarcas.

 

En cierto sentido la descripción de las Valkirias en los Eddas está, en ocaciones, bastante domesticado y aún manteniendo en ellas algún aspecto belicoso, las describen preparando las mesas y sirviendo la bebida a los hombres; coincidiendo en esto con los poemas escáldicos del siglo X: El Eiríksmál (La canción de Eric) y El Hákonarmál (La canción de Hákon). Aunque en éste vemos una versión algo más aguerrida cuando, al describir cómo en la batalla Hakon recibe la herida mortal leemos: <[…] herido el soberano oyó a las Valkirias charlando/ bizarra prestancia tenían bajo los cascos,/ con los paveses al hombro>.

 

En el Helgakvida Hyörvardssonar 17, del Edda en verso, se las describe no eligiendo a los muertos sino siendo una especie de ángeles custodios, llevando las naves de Helgi a buen puerto: <Había tres naves en fila;/ una doncella cabalgaba al frente,/ calado el casco y blancas por completo;/ al encabritarse sus caballos,/ de sus crines se desprendían/ rocíos para los profundos valles,/ granizos para los bosques altos/ donde los hombres tienen sus cosechas>. Esta descripción contiene un carácter más primitivo de las Valkirias. Y los nombres que se mencionan también inciden en este sentido: Hölkk  (Gritadora), Göll (Aulladora), Skögul (Furiosa).

 

En el poema escáldico Darradarlyód y en el Lay de los Dardos, las valkirias son mucho mas guerreras, y esta tradición es la que recogió Gray en su obra Las Hermanas Fatales, en el que las Valkirias se llaman a si mismas amigas de Odín, limpian sus armas manchadas de sangre, y tejen una urdimbre victoriosa que gotea sangre, una urdimbre compuesta de tripas de hombre y lastrada con cabezas humanas, sus nombres son: Hildr, Hyörzrimul, Sangríd, Svipul, Gunnr y gandul, en el poema dicen con claridad: <Nosotras, las Valkirias podemos ordenar la batalla,/ ¡Cabalguemos a lo lejos,/ a lomos desnudos de nuestros caballos,/ empuñando las espadas!>  

 

Su descripción es mucho más dramática, sedientas de sangre y muerte, se alejan de las amazonas de Snorri, incluso se las llega a relacionar con las brujas, más cercanas a las que aparecen a las sagas, como en la del rey Haraldr, al zapar de Noruega hacia Inglaterra, Gyrdr, uno de sus hombres soñó: <[…] creyó estar en la nave del rey, y vio una gran bruja en la isla, con una horca en la mano y una artesa en la otra..> ; otro hombre Tord, soñó: <que al frente de los naturales del país cabalgaba una descomunal bruja a lomos de un lobo; ése llevaba un cadáver humano en la boca, y la sangre chorreaba de sus mandíbulas; y cuando hubo devorado aquél, la mujer le echó otro y otro, y así engulló a todos>. Por otro lado en el Grimnismál se citan trece Valkirias igual que el número de brujas que forman un aquelarre.

 

En un sentido originario serían criaturas emparentadas con Odin, cuando este tenía aún un sentido primitivo de dios del viento furioso que cruza el cielo y sus nombres así o atestiguan, con atributos ruidosos como: Gritadora, Aulladora, Furiosa, Estremecedora; se asocian a el como conductor de almas, siendo ellas almas primero y coincidiendo, en este sentido, con las Furias griegas, atormentadoras de espíritus y castigadoras de almas. Valkiria seria una denominación tardía, de algo que ya existía en la mente de los hombres, apareciendo como necesarias cuando Odín comenzó a destacar como dios de la guerra. Después su sentido fue evolucionando junto con la organización social de los propios pueblos gotónicos, adaptándose y convirtiéndose en una especie de damas de cierto rango, que servían las bebidas en la mansión de Odín. La tradición popular las ha convertido en mujeres míticas en las que se unen la vida y la muerte y en las que se mezcla una extraña belleza salvaje y ferocidad que se combina con su natural feminidad y fortaleza dándoles esa misteriosa sensualidad que todavía percibimos cuando las imaginamos.

Historia de la Mujer – HELENA DE TROYA

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        En esta sección un nuevo artítulo del periodista e historiador Antonio Pirala, dedicado a Helena de Troya, y publicado en la Revista <El Correo de la Moda> el 24 de junio de 1853, dentro del apartado: Historia de la Mujer. Instrucción. Se mantiene la ortografía original.

 Elena  

La celebridad de esta mujer es grande por su hermosura y por la guerra de que fue causa.

Sus gracias y los dones con que la enriqueció la Providencia, fueron una calamidad para el mundo.

No ha dado la fábula existencia á esta princesa de la Grecia. No por esto juzgamos exacta en todas sus partes la magnifica epopeya de Homero, cierta en su fondo.

Hija de Tyndaro, rey de Esparta, comenzó á ser admirada desde su niñez por su extraordinaria hermosura. Antes de la edad nubil, fue robada y conducida á Atenas por el famoso Teseo. Restituida, no fue obstáculo su impureza para que casi todos los príncipes griegos pretendiesen su mano. En tal conflicto aconsejado su padre por el prudente Ulises, y á fin de prevenir la violencia de un nuevo raptor, convocó á todos los pretendientes al templo de Minerva, y les obligó, bajo un solemne juramento, no solo á conformarse con la eleccion que hiciese Elena, sino á defenderla, y á su esposo, cualquiera que intentase ofenderles. Todos los príncipes lo juraron, y quedó elegido Menelao, hermano del rey de Micenas, Agamenon, casado con otra hija de Tyndaro, la terrible Clitemnestra. Tres ó cuatro años hacia que Menelao disfrutaba pacíficamente de la posesion de Elena y del gobierno de Lacedemonia, por muerte de Tyndaro, cuando arribó Páris, y le hospedó. Acompañado ó no de Eneas (porque no es esto tan verídico como la realidad de Elena) asi que vió el príncipe troyano aquel prodigio de hermosura[1], enamoróse ciegamente; y tanta debió ser su persuasiva, ó tan poco firme la fé conyugal de aquella reina, que á poco se fugaron juntos, llevándose las principales riquezas de Menelao.

Según los anales egipcios, dignos de crédito, no llegó Páris á Troya, contrariado por los vientos que le arrojaron á las costas de Egipto. Inmediato existia un templo consagrado á Hércules, con la inmunidad de libertar á los esclavos que le visitasen. Instruidos de esta circunstancia los esclavos de Páris, se acogieron, y acusaron á su señor. Conducido, y Elena, á Menfis, á presencia del rey: <Si no considerase, le dijo éste, como mi primer deber, el no dar muerte á estranjero alguno de los que se ven obligados por los vientos a arribar a mi reino, vengaria en tí, ¡oh el mas malvado de los hombres! la injuria que has hecho á los griegos cometiendo en el seno de la hospitalidad una maldad tan impía: yo te castigaria, porque no contento con haber profanado el tálamo de tu huésped, le robas á su mujer, seducida por tus astucias; y ademas, insaciable en tus crímenes, huyes cargado con los despojos de la casa en que se te ha recibido. Sin embargo, como mas que nada me importa no tener que reprenderme la muerte de uno de mis huéspedes, me limitaré á impedir lleves á esa mujer y las riquezas de que te has apoderado, teniendo á unas y otras en depósito hasta que se me pidan. En cuanto á ti, te concedo tres dias para salir de mis Estados.> Salió, y fue a Troya, que sitió Menelao, y tomó a los diez años, y como no encontrase allí á su mujer, dirigióse a Menfis, donde la recobró y sus riquezas.

La destrucción de Troya, á la cual concurrieron todos los príncipes griegos que habian jurado defender al que Elena eligiese por esposo, tuvo lugar, según el cálculo mas corriente, 1185 años antes de Jesucristo.

Menelao, según varios autores, quiso dar muerte a su esposa; pero aun cuando habian pasado catorce años, conservaba Elena sus fascinadores atractivos, y le faltó valor para vengar su resentimiento. Murió poco después, y Elena fue arrojada de Esparta, y huyó a Rodas, donde Polixena, reina de la Isla, la hizo ahorcar de un árbol, por celos, ó en venganza de la desgracia de su marido, muerto por su causa en la guerra de Troya.

Así acabó la mujer mas hermosa de la antigüedad. Funesta á todos los demas y á sí propia su belleza, no ambicionen las personas de su sexo fascinar a todos, no sea que hallen otro Páris.


[1] Los escritores antiguos aseguran que carecia Elena de la mas pequeña imperfección física. Paton, Natal, Casaneo, el Niverniense, y otros muchos elogian su belleza: Nevizano dice, que reunia Elena las treinta calidades que se requieren para que una mujer sea perfectísima en hermosura: Séneca, que Didymo, poeta y famoso gramático de Alejandría, dedico dos, de los cuatro mil libros que escribió, á encomiar los atractivos de la reina de Esparta. Finalmente San Agustin nos refiere, que solamente Sycoro, poeta griego, osó disputar la hermosura de la hija de Tyndaro; pero que los demas fingieron que los dioses le habian dejado ciego en castigo, y no quisieron confesar que tenia buena vista hasta que paso por la humillacion de cantar la palinodía.

 

GLORIA MELGAR (1859-1938). XIII. Por Virginia Seguí

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Las Escuelas de Artes y Oficios

La Constitución de Cádiz establece, en su artículo 367, la regulación en materia de Bellas Artes, asimilándola al resto de enseñanzas y ciencias, estableciendo que se crearan los establecimientos que para su instrucción se juzguen necesarios.

El gobierno organizará la educación dividiéndola en varios niveles, las enseñanzas artísticas fueron incluidas dentro de la Segunda Enseñanza y ésta se supone previa a las enseñanzas superiores o al desarrollo de una profesión. Por lo tanto tradicionalmente se ha considerado que los objetivos de la segunda enseñanza pueden quedar fijados en: “Preparar para el ingreso en las Facultades y Escuelas Superiores, y dar una educación para la vida; a lo que hay que añadir un tercer objetivo, frecuentemente olvidado y escasamente desarrollado en lo planes, la preparación para ciertas profesiones de grado medio.”

Este tercer objetivo de preparación para acceder a profesiones de grado medio sería el que nos interesaría más, pues es donde se han encuadrado los estudios artísticos. Hasta la Ley Moyano que establece unos estudios de Aplicación a las profesiones industriales, no aparecen  fijados con nitidez y apenas son desarrollados después. En ellos las exigencias académicas son menores y claramente diferencias de las de los estudios generales; una vez concluidos los estudios los alumnos se incorporaban a la actividad laboral. Aunque esto puede considerarse un avance con relación a la situación anterior, la realidad es que, siguen estando discriminados pues no habilitan para el titulo de Bachiller y son un añadido artificial en los Institutos. La norma indica, también algunas de las materias que comprenden: “Dibujo lineal y de figura, nociones de Agricultura, Aritmética mercantil, y <cualesquiera otros conocimientos de inmediata aplicación a la Agricultura, Artes, Industria, Comercio y Náutica, que puedan adquirirse sin más preparación> que la recibida en la Escuela primaria“.

El párrafo anterior indica las materias que deben estudiarse y, éstas, más que asignaturas son las diferentes ramas que permitirían estructurar los estudios profesionales. Después dentro de cada una de ellas deberían fijarse la duración de los estudios y las materias que deben impartirse que se centrarían en el área o rama concreta elegida, ya que debían permitir a su término y tras la obtención del título de Peritos en la carrera cursadas asumir las tareas profesionales. Debe considerarse que lo que hace la Ley Moyano es abrir posibilidades de desarrollo posterior a los estudios profesionales, entre los que se encontrarían los artísticos.

Los alumnos de 1ª Enseñanza Superior que pasaban a los Estudios de Aplicación debían tener 10 años cumplidos y cursar un año más que los que optaban por los Estudios Generales, reforzaban así el estudio de las asignaturas de tipo general para compensar la menor intensidad con que éstas eran tratadas en sus estudios específicos, finalmente debían superar un examen general de 1ª enseñanza. 

Se pretendía organizar unas enseñanzas que hasta ahora, en general, se habían ido creando e impartiendo de modo disperso, en lo que se conoce como Escuelas Elementales; que existían en todas las provincias y que aunque en algunos casos tenían sedes propias, otras muchas utilizaban aulas en los Institutos, ahora se refundirán, permitiendo una mayor difusión y un mayor aprovechamiento de locales y dotaciones:

“<[…] en las poblaciones donde haya Instituto, se refundirán en él las Escuelas elementales que existan de Industria, Agricultura, Comercio, Náutica u otras de estudios de aplicación de segunda enseñanza> e inversamente <en los pueblos donde existan Escuelas de esta clase y no instituto, se procurará establecerlo>”.

No es extraño que sea en este período cuando nuevamente se vuelve a ser consciente del atraso de la industria española; las Exposiciones Universales no dejan lugar a duda y demuestran claramente la inferioridad de nuestros productos. Se intentará revitalizar nuestra industria uniendo, de nuevo, el binomio arte e industria, tomando como ejemplo las experiencias de otros países comienza un proceso que terminará, a finales de siglo, con la creación de las Escuelas de Artes y Oficios.

El Real Decreto de 31 de octubre de 1849 en el que se crean las Academias Provinciales y se pone bajo su jurisdicción las enseñanzas artísticas en las diferentes provincias, contenía un preámbulo del ministro del ramo Seijas Lozano, en el que se pondera el valor de las Bellas Artes y se lamenta el atraso de la industria, atribuyendo ésta última circunstancia a la ya tradicional deficiente enseñanza del Dibujo de adorno y de aplicación a las Artes Industriales, considerando que, en este aspecto, excepto en Madrid y Barcelona la situación era muy precaria. Este decreto es el primero que pretende deslindar oficialmente las enseñanzas de las Bellas Artes y las Artes Industriales.

El Decreto creará cierta confusión en las enseñanzas artísticas, sobre todo en el plano económico y de delimitación de competencias; cuestiones cómo ¿quién es el responsable del mantenimiento de los diferentes establecimientos docentes?, ¿Quién debe correr con los gastos de mantenimiento, dotaciones académicas, etc.?; son temas que la redacción del Decreto no delimita suficientemente, dando lugar a diferentes interpretaciones lo que provocará roces entre algunas Instituciones y las autoridades provinciales. La situación se agravó, aún más, con el Real Decreto de Junio de 1869, que establecía que el Estado dejaba de sostener las Escuelas Superiores de Bellas Artes; dejando a las elementales a cargo de las autoridades provinciales; aunque una disposición posterior establecerá el carácter voluntario de esta última medida. La aplicación de estos decretos provoca la desaparición de ciertas Escuelas y obliga a emitir un informe aclaratorio sobre ciertas cuestiones:

“1º los rectores de las Universidades se encargarán del local y de los medios materiales de enseñanza pertinentes a estas Escuelas en las poblaciones en que hubiera Universidades. 2º En las demás se encargará del local y demás enseres el Gobernador de la provincia. 3º La entrega de objetos que posea cada Escuela se hará con toda formalidad por el Jefe del establecimiento al comisionado o comisionados que nombren, según el caso, los Rectores o Gobernadores. 4º El material correspondiente a cada Escuela quedará en depósito hasta que el Gobierno determine como ha de utilizarse. Las Diputaciones provinciales podrán consignar en sus presupuestos las cantidades necesarias al sostenimiento de estas Escuelas y cual caso el Gobierno les facilitará los objetos y medios materiales de enseñanza que posean las Escuelas suprimidas.”

Una muestra del estado de la cuestión en la opinión pública puede ser el artículo de La Gaceta Industrial, revista de la época relacionada con los temas que nos ocupan, que demuestra que la situación no está solucionada  y que las cuestiones relativas a la educación industrial siguen despertando interés en la sociedad. En un artículo de marzo de 1865 podemos leer las dificultades por las que atraviesa el capítulo de la enseñanza artística:

“Uno de los primeros deberes de los gobiernos que aspiran á ocupar un lugar preferente en los paises civilizados, es de difundir la instrucción entre las diversas clases de la sociedad que tienen íntima relación con la industria, y que hoy constituyen la inmensa mayoría de todas las sociedades. Hasta hoy, por circunstancias especiales que examinares a su tiempo, la enseñanza industrial en nuestro país ha quedado circunscrita al ingeniero industrial error gravísimo que la experiencia se ha encargado muy pronto de demostrar, y que se refleja perfectamente en el estado actual de nuestras escuelas industriales: algunas han desaparecido hace ya algunos años, y las que quedan arrastran una vida tristísima y artificial, indicio de una muerte próxima, si pronto no se acude con una reforma indispensable para traerlas á mejor camino, dándoles una organización que satisfaga verdaderamente las necesidades  de nuestra naciente y atrasada industria.”

Cómo vemos, a estas alturas de siglo, siguen considerando a la reforma de las enseñanzas artísticas como una medida necesaria para salvar la industria española, que es calificada de naciente y atrasada. El artículo continúa diciendo que en la actualidad las escuelas industriales existentes no cumplen los objetivos por los que fueron creadas y que sería necesaria una reforma, creando en los principales centros de fabricación: Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla unas nuevas. Propone la utilización del material de las escuelas industriales superiores de estas mismas ciudades, lo que abarataría el coste de implantación, después una vez reconocida su utilidad extenderlas a los puntos donde se crean más convenientes.

Unos días antes, en otro artículo, la misma revista había dado cuenta de la creación por parte de la Dirección General de Instrucción Pública de la creación de una comisión  inspectora de la que formaban parte Federico Madrazo, Mariano Borrel, Teodoro Molina y Joaquín Salas Dóriga,  para que estudiara e informara del estado en que se encontraba la enseñanza de los artesanos, interesándose especialmente por los resultados que estaba obteniendo el método de dibujo de Mr. Hendrizch.

El Ministerio de Fomento emite, al año siguiente, una disposición que establece que en las provincias donde existan Academias Provinciales de Nobles Artes era obligatorio que se implantaran estudios de Bellas Artes o de Aplicación, que dependerían del director del Instituto. Aquí está la base de la enseñanza artística actual, por un lado las enseñanzas universitarias de Bellas Artes y por otra las Escuelas de Artes y Oficios, encuadradas dentro del ámbito de la enseñanza secundaria. A pesar de que hasta ahora ya hemos hablado en varias ocasiones de escuelas industriales, lo que hoy día conocemos como Escuelas de Artes y Oficios fueron creadas en 1886.        

La situación organizativa de las enseñanzas artísticas es bastante caótica y desde todas las instancias interesadas en el tema se intenta estudiar el mejor sistema para subsanar la situación y conseguir una organización coherente; por encargo de la Diputación la Academia Provincial de Barcelona crea una Comisión que estudia la situación en otros países, el resultado es un informe emitido por Salvador Sampere y Miguel en el que pone de manifiesto el atraso español con respecto a la situación en otros países, entre los que se citan: Inglaterra, Alemania, Austria, Francia e incluso Italia. A pesar de los avances de los últimos años aún queda mucho por hacer. Aconseja un cambio en el programa dibujo existente, modificando los métodos de aprendizaje, desterrando aquellos que desvían del estudio de la forma que es el fin primordial a que debe tender dicha enseñanza; cambiando radicalmente en la Escuela de Bellas Artes y en la de Artes y Oficios los programas de dibujo, tanto el general artístico como el de aplicación a la industria, introduciendo modelos de lámina y corpóreos sacados de ejemplares notables antiguos y modernos, e iniciando la enseñanza práctica como acontece en la clase de escultura en Italia, dentro de las condiciones reducidas del local donde se dan las clases hoy día.    

El informe hace mención de los centros de enseñanza extranjeros que deben ser modelo al tratarse de organizaciones de enseñanzas artísticas de especial importancia que tienen grandes repercusiones en las artes suntuarias; como es el caso del Instituto South Kesington que realiza actividades que traspasan el ámbito inglés. También se mencionaba los avances realizados en Francia a través de Cluny y de el Trocadero, sin olvidar a la Unión Central de artes aplicadas a la industria establecida en París. Mención especial mereció también la organización artística industrial de Wurtenberg.  

En general a mediados del siglo XIX todos los países son conscientes de la necesidad de organizar sus enseñanzas artísticas institucionalizándolas, ya que hasta el momento la creación de estos centros había sido un tanto anárquica, en general estaban sufragados por el estado, ya fuera la Administración central o la local la que corriera con los gastos, pero no existían criterios comunes y sus títulos carecían de reconocimiento administrativo oficial. La realidad hace patente que conceptualmente no se ha avanzado mucho y el tema sigue siendo el mismo que encontrábamos ya durante el siglo XVIII, la importancia que tiene de la educación artística en la industria nacional, y la necesidad de mejorar la formación de los trabajadores de la industria española. El problema está generalizado, pues no sólo preocupa en España sino que está en candelero en casi todos los países de nuestro entorno cultural.

En cada uno de ellos se intenta subsanar de una manera u otra, algunos tienen la suerte de contar con personalidades destacadas artísticamente que se conciencian del problema y acometen proyectos tendentes a subsanar sus deficiencias. El problema español es que realmente, que no aparecen estas individualidades hasta fines de siglo y sus aportaciones tampoco se generalizan, desde el Estado el problema se acomete sin convicción, con escaso presupuesto, de manera que no se soluciona de forma generalizada.

BIBLIOGRAFÍA

Anónimo. “Reforma de la enseñanza industrial. En beneficio de la clase obrera”. La Gaceta Industrial. Año 1 , nº 10. 11 de marzo de 1865. Madrid.

Anónimo. “Enseñanza de artesanos”. La Gaceta Industrial. Año I. Nº 9 de 3 de marzo de 1865. Madrid.

Navarro Rodrigo, Carlos. Real Decreto y Reglamento de las Escuelas de Artes y Oficios. Ed. Escuela de Sordomudos. Madrid. 1887.

Porral Mato, Rodrigo. La enseñanza institucionalizada de las artes en Galicia. Ed. Universidad Complutense. Madrid. 1991

Sanz Díaz, Federico. La segunda enseñanza oficial en el siglo XIX (1834-1874). MEC. Breviarios de Educación.  Madrid. 1985

Historia de la Mujer – Argivas y Focenses

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       Un nuevo articulo del historiador Antonio Pirala en el que nos presenta a mujeres de la Antigüedad griega, fue publicado en el número 20 de la revista <El Correo de la Moda> correspondiente al 31 de mayo de 1853, en la Sección Instrucción. Historia de la Mujer. Respetamos la ortografía original. 
Las Argivas – Las Focenses

Si vimos en Artemisa el heroísmo de una reina, en las Argivas vemos el heroísmo de un pueblo de mujeres, de una multitud no guiada por un capitan, ni por una guerrera, sino por una poetisa por Tesálida, cuyo pecho se inflama con la llama del patriotismo.

Argos, esa antiquísima ciudad del Peloponeso, que tanto figura en la historia, en las tradiciones y en las leyendas, estaba en guerra con Lacedemonia, de no menos celebridad que aquella. Guiaba á los lacedemonios su rey Cleómenes, y la fortuna coronaba su frente con los laureles de la victoria.

Arrollándolo todo á su paso,  marcha á la capital; la sitia, destroza y mata á una gran parte de ciudadanos, y la ciudad se ve en inminente peligro de caer en manos del conquistador, que va llevando la desolación a su paso.

Pero si en otros sitios las mujeres han contribuido á la aflicción de los defensores, si sus lagrimas de temor han apagado su ardimiento, y sus ayes han amilanado su espíritu, allí, como si el valor del hombre se hubiera trasladado a la mujer, se la ve, impulsada por un entusiasta patriotismo, encargarse de la defensa de la ciudad. Lo piensa y lo ejecuta; y por cuantas mujeres tenian edad de soportar el peso de las armas las toman y corren inmediatamente a coronar los muros, causando su vista asombro y admiración al enemigo.

No temió por eso: creia débiles aquellas lineas que se oponian á los victoriosos lacedemonios, y sin cuidarse de la resistencia, avanza a arrollar á los nuevos oponentes, que le vieron huir avergonzado.

Desesperado Cleómenes al ver que los que vencieron á los hombres eran vencidos por mujeres, ordena un segundo asalto, estimulándoles á vengarse y a reparar en él su ignominia; pero nuevamente son rechazados por aquel muro de femeniles pechos, y el sitiador tiene que lamentar dolorosas perdidas, tantas, que hubo de levantar el sitio y retirarse humillado por el esfuerzo de aquellas heroinas, que se inmortalizaron con sus  hechos, transmitidos hasta nosotros después de tantos siglos, por Plutarco, por Sócrates, por Herodoto y otros celebres historiadores, para que no se tome por ficcion lo que fué realidad.

Sócrates, hablando de las mismas Argivas, dice que rechazaron y ahuyentaron á otro rey llamado Dancareto, sin embargo de que ya habia ocupado la parte de aquella ciudad que se llamaba Pamphilia.

Los hombres trataron de ocultar su vergüenza con el reconocimiento, y á cuantas murieron en la defensa determinaron enterrarlas en la via llamada Argia; á las que sobrevivieron, se les permitió erigiesen un simulacro á Marte para eterna memoria de sus hazañas.

En estas fiestas se celebraban solemnes sacrificios, y se presentaban las mujeres con las vestiduras de los hombres, y estos con túnica talares, y cubierta la cabeza con velos mujeriles.

Como fueron tantos los ciudadanos muertos, se casaron, para restaurar su pérdida, no con los esclavos, como dice Herodoto, y desmiente veraz Canseco, sino con habitantes de ciudades cercanas, que podian llamarse sus compatriotas, entre los cuales cada una eligió esposo a su voluntad.

Los focenses temian por sus mujeres, en caso de que entrara el enemigo; mas ellas, si no tenian valor para pelear, le tenian para morir, y ofrecieron todas con gusto perecer en las llamas cuando el enemigo estuviese próximo á entrar en la ciudad.

Esta decisión de las mujeres alentó mas á los hombres, que salen en busca del enemigo, le hallan en las inmediaciones de Celonas, ciudad de la Argolida, en el mismo sitio en que mató Hércules al leon de Nemea, y obtiene Daifanto una magnifica victoria.

Los focenses se salvaron; y en memoria del triunfo y del heroísmo de aquellas mujeres, se celebran en honor de Diana solemnes sacrificios, que enaltecian á ese sexo que tiene por atributo la debilidad.